Buzz Aldrin, astronauta: "Marte está ahí, esperando ser alcanzado"
La frase resume la gran obsesión del segundo hombre que pisó la Luna: después de Apollo 11, el siguiente salto de la humanidad debía estar mucho más lejos

Marte, la "obsesión" del segundo hombre que pisó la Luna. / NASA - Archivo
Buzz Aldrin no ha quedado solo como una figura histórica de la carrera espacial. También se ha convertido, con el paso de los años, en una de las voces que más ha insistido en que la exploración no terminó en la Luna. Por eso una frase como "Marte está ahí, esperando ser alcanzado" encaja tan bien con su perfil público: no mira al pasado, sino al siguiente destino.
Aldrin puede permitirse hablar así porque ocupa un lugar único en la historia. Fue el segundo ser humano en pisar la Luna durante la misión Apollo 11, en julio de 1969, después de Neil Armstrong, y que antes había volado en Gemini 12. Ese pasado lo convirtió en símbolo de una época, pero también en alguien con autoridad moral para exigir una nueva ambición espacial.
Lo interesante de su caso es que no se ha conformado con vivir de aquella gesta. A diferencia de otros nombres ligados para siempre a Apollo, Aldrin ha dedicado buena parte de su vida posterior a defender la exploración tripulada de Marte como un objetivo realista y necesario. En una entrevista reciente recogida por People, insistía precisamente en la necesidad de establecer una presencia humana permanente en el planeta rojo y en que explorar forma parte del impulso más profundo de la especie.
Esa continuidad explica por qué la frase tiene tanta fuerza. No suena a ocurrencia, sino a una línea de pensamiento coherente con todo lo que Aldrin ha defendido desde hace años. En tribunas y declaraciones públicas ha repetido que, tras ganar la carrera a la Luna, el siguiente gran proyecto debía ser Marte. Una pieza de Time ya recogía en 2014 esa misma idea: que había llegado la hora de comprometerse de verdad con una misión humana al planeta rojo.
La cita también funciona porque tiene algo muy simple y muy visual. Marte está ahí. No es una fantasía, no es una metáfora, no es una promesa difusa. Está ahí, visible, esperando. Y ese lenguaje directo encaja muy bien con una figura como la de Aldrin, siempre más asociada a la determinación técnica y al impulso pionero que a la grandilocuencia vacía.
Su frase resume una forma de entender la historia. Para Aldrin, la llegada a la Luna no debía ser un final glorioso, sino el comienzo de algo más grande. Por eso sigue llamando la atención décadas después: porque convierte la nostalgia de la conquista espacial en una idea de futuro. Y pocas voces pueden decir algo así con más legitimidad que alguien que ya estuvo, literalmente, en el siguiente mundo.
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