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Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”

El físico dejó una de sus sentencias más citadas al defender que saber mucho no basta si no existe la capacidad de mirar más allá

El físico Albert Einstein, padre de la teorí­a de la relatividad.

El físico Albert Einstein, padre de la teorí­a de la relatividad.

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Albert Einstein suele aparecer asociado a fórmulas, teorías complejas y una imagen casi automática de genio puro. Por eso resulta tan poderosa una de sus frases más conocidas:

La imaginación es más importante que el conocimiento

La sentencia sorprende porque parece ir contra lo que uno esperaría de un científico convertido en símbolo de la inteligencia.

Pero en realidad encaja perfectamente con su forma de entender la ciencia. Einstein no estaba despreciando el conocimiento, ni mucho menos. Lo que estaba diciendo es que saber cosas no basta por sí solo para cambiar la manera de ver el mundo. El conocimiento marca un límite: depende de lo que ya se ha descubierto, de lo que ya está formulado, de lo que ya se puede explicar. La imaginación, en cambio, permite ir un paso más allá.

Ahí está la clave de la frase. Einstein entendía que los grandes avances no nacen solo de acumular datos, sino de atreverse a pensar lo que todavía no existe. En su caso, esa capacidad fue decisiva. Buena parte de su trabajo surgió de experimentos mentales, de preguntas que parecían casi imposibles de formular en su época. Antes de que sus ideas pudieran demostrarse o medirse, tuvieron que ser imaginadas.

Por eso la frase sigue funcionando hoy. Desmonta una idea muy repetida: que la inteligencia consiste únicamente en saber más que los demás. Einstein introduce un matiz mucho más interesante. La inteligencia también tiene que ver con conectar ideas, hacer preguntas nuevas y ensayar posibilidades que todavía no están delante de los ojos.

Además, la frase tiene algo de advertencia. Una sociedad puede acumular muchísimo conocimiento y, aun así, quedarse corta si pierde la capacidad de imaginar. Saber mucho no garantiza crear algo nuevo. Ni en la ciencia, ni en la cultura, ni en la vida cotidiana. La imaginación no sustituye al conocimiento, pero lo empuja.

Esa es la razón de que la frase haya sobrevivido tanto. No habla solo de física. Habla de cómo avanza cualquier persona. Primero aprende, claro. Pero después necesita algo más: la capacidad de romper el marco de lo conocido.

Y ahí es donde Einstein, quizá contra lo que muchos creen, deja de hablar como un sabio encerrado en ecuaciones y empieza a sonar como alguien que entendió una verdad mucho más amplia. Que para descubrir de verdad no basta con mirar lo que ya está ahí. También hay que atreverse a imaginar lo que todavía falta.

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