Del recinto al rito de Rosalía: este es el código de vestimenta para peregrinar al Lux Tour
La experiencia donde la cola para entrar a un evento se convierte también en una pasarela de moda con el vestuario como parte de una escenografía compartida

Sara Fernández
Desde que las estrellas del rock y pop comenzaron a brillar, ir a un concierto es mucho más que asistir a un recinto y escuchar música. Las nuevas tendencias y redes sociales han acentuado la experiencia "fandom" convirtiendo los macroconciertos en lugares de peregrinación: Taylor Swift y su "The Eras Tour" fue uno de los últimos ejemplos de cómo el marketing musical también resuena en los bolsillos de marcas de ropa y complementos, que se benefician "de rebote". Lo saben los vendedores de sombreros de cowboy rosas tras el fenómeno Karol G y lo empiezan a saber los agraciados por la luz de Rosalía: el "Lux Tour" también demanda un "outfit" determinado para asistir a los eventos.
Teatralidad y devoción
En el caso de Rosalía, el código de vestimenta se basa en una mezcla entre moda urbana, teatralidad y primera (o última) comunión: transparencias, blanco, negro, velos, referencias sacras, guiños al balletcore y ecos de la estética afilada y experimental que rodea a la cantante en esta etapa. Todo esto, además, con reminiscencias a la estética "trá-trá" y motomami. Gracias a estas últimas los tejidos crudos y encajes se combinan con el cuero y elementos de estética más "cañí".

Rosalía, en un instante de 'El redentor'. / SHARON LOPEZ
En esa estética de “pasión” que sugiere el universo del Lux Tour, hay elementos que encajan especialmente bien con el imaginario del concierto: rosarios, vestidos o conjuntos en tonos crudos, marfil y blanco roto, encajes, transparencias, velos cortos, corsés y tejidos vaporosos que mezclen inocencia y dramatismo. En este sentido, también funcionan las referencias a la imaginería religiosa reinterpretada desde la moda, con cruces, perlas, guantes o detalles lenceros, siempre pasados por el "filtro motomami". La clave para los seguidores está en encontrar el vestuario que mejor equilibre ambos mundos.

Rosalía, durante la actuación de 'Berghain'. / SHARON LOPEZ
La tendencia de "vestirse para un concierto" habla de una transformación más amplia: la de la experiencia donde la cola para entrar a un evento se convierte también en una pasarela de moda con el vestuario como parte de una escenografía compartida. Quien haya vivido otras tribus urbanas lo sabe: desde lo hippie hasta el emo pasando por el metal y cualquier género, los fanáticos de una cantante o música han sido desde siempre de algún modo, peregrinos.
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