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¿“La primavera la sangre altera”? Lo que dice la ciencia sobre este popular refrán

Lo que parecía solo sabiduría popular tiene más base de la que muchos imaginan cuando cambian la luz, el ánimo y hasta las ganas de todo

Lo que dice la ciencia sobre el refrán “La primavera la sangre altera”.

Lo que dice la ciencia sobre el refrán “La primavera la sangre altera”. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Cada año, con la llegada de la primavera, se repite uno de los refranes más conocidos: “La primavera la sangre altera”. La expresión sugiere que, con el cambio de estación, las personas experimentan una especie de revolución emocional o física. Pero, ¿tiene realmente base científica o es solo una percepción cultural?

Lo cierto es que sí existen factores biológicos que pueden explicar parcialmente este fenómeno. Con el aumento de las horas de luz solar, nuestro organismo sufre cambios en la producción de hormonas. En particular, disminuyen los niveles de melatonina —relacionada con el sueño— y aumentan los de serotonina y dopamina, neurotransmisores vinculados al bienestar, la energía y el estado de ánimo.

Más vitalidad

Este reajuste hormonal puede traducirse en una mayor sensación de vitalidad, mejor humor e incluso incremento del deseo social y afectivo. No es casualidad que muchas personas se sientan más activas, optimistas o predispuestas a salir y relacionarse durante estos meses.

Además, la luz solar influye en la regulación del ritmo circadiano, lo que mejora la calidad del descanso y, en consecuencia, el rendimiento diario. A esto se suma el efecto psicológico del buen tiempo: temperaturas más agradables, más actividades al aire libre y un entorno más estimulante.

Astenia primaveral

Sin embargo, no todo el mundo vive la primavera de forma positiva. Existe lo que se conoce como “astenia primaveral”, un cuadro leve y transitorio que puede provocar fatiga, apatía o dificultad para concentrarse debido precisamente a ese proceso de adaptación del organismo.

En definitiva, aunque el refrán simplifica una realidad compleja, no está del todo equivocado. La primavera sí “altera” el organismo, pero lo hace a través de mecanismos biológicos y ambientales que afectan de manera distinta a cada persona. Más que una revolución de la sangre, es un reajuste natural del cuerpo ante el cambio de estación.

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