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Ban Zhao, filósofa china: “Una mujer debe ser humilde, respetuosa y poner a otros antes que a sí misma”

Escribió hace casi 2.000 años en un mundo dominado por hombres, pero dejó una idea que sigue vigente: sin formación, no hay equilibrio posible

Su obra, escrita en la China del siglo I, sigue generando debate entre tradición y educación femenina

Recreación realizada con inteligencia artificial de cómo sería Ban Zhao, a partir de los grabados que existen sobre ella.

Recreación realizada con inteligencia artificial de cómo sería Ban Zhao, a partir de los grabados que existen sobre ella. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

En una época en la que la voz de las mujeres apenas tenía espacio, Ban Zhao escribió sobre ellas. Y lo hizo de forma directa. Una de sus frases más citadas, recogida en Lecciones para mujeres, lo deja claro: “Una mujer debe ser humilde, respetuosa y poner a otros antes que a sí misma”.

Leída hoy, puede resultar incómoda. Suena a norma rígida, a un papel limitado. Pero quedarse ahí es perder parte del contexto. Porque Ban Zhao no solo describía cómo debían comportarse las mujeres en la China del siglo I: también defendía algo que no era habitual en su tiempo, que debían ser educadas.

Nacida en el seno de una familia influyente, fue historiadora y participó en la redacción del Libro de Han, una de las grandes crónicas de la historia china. No era una figura secundaria. Tenía acceso al conocimiento y, lo más importante, decidió utilizarlo para escribir.

Lecciones para mujeres

Lecciones para mujeres ha sido interpretado durante siglos como un manual de conducta. Y lo es. Habla de obediencia, de respeto y de jerarquías familiares. Pero introduce una idea que rompe con lo esperado: la formación como base para cumplir ese papel. Ban Zhao insiste en que las mujeres deben aprender a leer, escribir y entender las normas sociales.

Retrato de Ban Zhao, grabado de 1847.

Retrato de Ban Zhao, grabado de 1847. / INFORMACIÓN

Ese matiz cambia la lectura. No plantea una revolución, pero sí abre una puerta. Porque en una sociedad donde la educación femenina no era prioritaria, defenderla ya era una toma de posición.

La frase que ha llegado hasta hoy resume bien esa tensión. Habla de humildad y de poner a otros por delante, valores profundamente arraigados en el confucianismo. Pero también apunta a un ideal de conducta que, para Ban Zhao, debía sostenerse sobre el conocimiento.

Su figura sigue siendo objeto de debate. Hay quien la ve como una autora que reforzó un modelo tradicional. Otros la interpretan como una pionera que, desde dentro del sistema, amplió el margen de las mujeres. Dos lecturas posibles para una misma voz.

Lo que está claro es que Ban Zhao escribió cuando casi nadie lo hacía. Y que su pensamiento, más de dos mil años después, sigue obligando a leer entre líneas.

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