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Los microbiólogos coinciden: "Al morderte las uñas esto es lo que realmente entra en tu boca"

De las manos a la boca: por qué este gesto cotidiano multiplica la exposición a bacterias invisibles

Los microbiólogos coinciden: "Al morderte las uñas esto es lo que realmente entra en tu boca"

Los microbiólogos coinciden: "Al morderte las uñas esto es lo que realmente entra en tu boca" / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

No hay una cifra exacta universal —porque depende de la persona, el entorno y la higiene—, pero los expertos en microbiología coinciden en algo clave: al morderse las uñas se introducen miles de microorganismos en la boca en cada gesto.

Las manos son una de las principales vías de transmisión de bacterias. Según datos habituales en microbiología, la piel de las manos puede albergar entre miles y millones de bacterias por centímetro cuadrado, y la zona bajo las uñas es especialmente problemática. Ahí se acumulan microorganismos con facilidad porque es un espacio húmedo, difícil de limpiar y donde se retienen restos de suciedad.

Entre los microbios que pueden encontrarse con más frecuencia están:

  • Escherichia coli (relacionada con contaminación fecal)
  • Staphylococcus aureus
  • Salmonella en casos concretos
  • Hongos y levaduras

Te "comes" las uñas... y mucho más

Cuando alguien se muerde las uñas, no se trata de “unas pocas bacterias”, sino de una transferencia directa de esa carga microbiana a la boca. Por eso, muchos especialistas hablan de miles de bacterias en cada mordida, aunque el número concreto varía.

Morderse las uñas es un peligro

Morderse las uñas es un peligro. / Shutterstock

El problema no es solo la cantidad, sino el tipo. Algunas de estas bacterias pueden provocar infecciones gastrointestinales, irritaciones o problemas en la piel alrededor de la uña. Además, morderse las uñas puede generar pequeñas heridas que facilitan la entrada de patógenos.

Los expertos insisten en que el riesgo de la onicofagia no siempre se traduce en enfermedad —el sistema inmunitario suele hacer su trabajo—, pero sí aumenta la probabilidad de infecciones, sobre todo si el hábito es frecuente.

En resumen: no hay una cifra cerrada, pero la idea es clara. Cada vez que te muerdes las uñas, estás introduciendo una cantidad considerable de microorganismos en la boca, muchos de ellos procedentes de superficies que has tocado a lo largo del día. Y eso, para los médicos, es motivo suficiente para recomendar evitar el hábito.

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