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Julio Verne, escritor: “Cualquier cosa que un hombre pueda imaginar, otros hombres pueden hacerla realidad”

El autor francés convirtió la imaginación en una forma de adelantarse a la tecnología y dejó ideas que hoy suenan menos a ficción de lo que parecen

Julio Verne, escritor: “Cualquier cosa que un hombre pueda imaginar, otros hombres pueden hacerla realidad”

Julio Verne, escritor: “Cualquier cosa que un hombre pueda imaginar, otros hombres pueden hacerla realidad” / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Julio Verne no fue un científico, pero acertó más que muchos. En pleno siglo XIX, cuando viajar al fondo del mar o a la Luna era poco más que una fantasía, dejó escrita una frase que hoy se lee casi como una profecía:

Cualquier cosa que un hombre pueda imaginar, otros hombres pueden hacerla realidad

No era una boutade. Verne escribía en una época en la que la ciencia avanzaba, sí, pero a otro ritmo. Aun así, sus novelas se atrevieron a ir más allá. En 20.000 leguas de viaje submarino describió un submarino eléctrico décadas antes de que existieran modelos funcionales. En De la Tierra a la Luna, planteó un viaje espacial con detalles que, vistos hoy, resultan sorprendentemente cercanos a lo que ocurrió más de un siglo después.

Esa capacidad para imaginar no surgía de la nada. Verne se documentaba, leía sobre avances científicos y hablaba con ingenieros y exploradores. Su talento consistía en dar un paso más: conectar lo que ya se conocía con lo que todavía no era posible.

Un escritor visionario

La frase resume bien esa mirada. No se trata solo de soñar, sino de entender que la imaginación es, muchas veces, el primer paso hacia el desarrollo real. Lo que alguien concibe en una página puede acabar convirtiéndose en un proyecto, y después en una máquina.

Por eso Verne no encaja del todo en la etiqueta de escritor de aventuras. Fue, en cierta medida, un narrador del futuro. Y lo hizo sin discursos grandilocuentes, sino con historias que engancharon a generaciones enteras.

Murió en 1905, mucho antes de ver cumplidas muchas de sus intuiciones. Pero su idea sigue ahí, funcionando casi como una advertencia optimista: lo que hoy parece imposible, quizá solo necesita tiempo. Y, sobre todo, alguien que primero lo imagine.

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