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De una jugada de cartas a un reproche sin rodeos: el origen del dicho “cantar las cuarenta”

La expresión, muy usada en España, nace en el tute y ha acabado convirtiéndose en sinónimo de decir las cosas claras a alguien

El curioso origen del dicho “cantar las cuarenta”.

El curioso origen del dicho “cantar las cuarenta”. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

“Cantar las cuarenta” es una de esas expresiones que siguen muy vivas en el lenguaje cotidiano, especialmente cuando alguien decide hablar sin filtros. Pero su origen no está en una discusión ni en un momento de tensión, sino en una mesa de juego.

El dicho procede del tute, un juego de cartas tradicional en España. En este juego, “las cuarenta” es una jugada concreta: cuando un jugador tiene el rey y el caballo del palo de triunfo, puede anunciarlo en voz alta y sumar 40 puntos. Ese anuncio —el “cantar”— es público, claro y forma parte del desarrollo de la partida.

Del juego al lenguaje cotidiano

Ese gesto de declarar la jugada sin rodeos es el que explica el salto al lenguaje figurado. Con el tiempo, la expresión empezó a utilizarse fuera del juego para describir una situación muy concreta: decirle a alguien lo que se piensa, directamente y sin suavizarlo.

El paralelismo es evidente. Igual que en el tute se “cantan” las cartas para que todos lo sepan, en la vida diaria “cantar las cuarenta” implica exponer algo sin ocultarlo, a menudo en un contexto de reproche o ajuste de cuentas verbal.

Un dicho con tono de advertencia

No es una frase neutra. Suele aparecer en momentos de tensión, cuando alguien decide dejar de callarse. Tiene un punto de desafío y también de cierre: quien “canta las cuarenta” no está sugiriendo, está afirmando.

A diferencia de otras expresiones más suaves, esta conserva un matiz directo, casi incómodo. No se usa para una charla cualquiera, sino para marcar un límite o poner las cosas en su sitio.

Una herencia popular que sigue vigente

Como muchas expresiones del español, su origen está en una práctica cotidiana —en este caso, el juego de cartas— que con el tiempo ha trascendido su contexto original. Hoy pocos la asocian ya al tute, pero el sentido se mantiene intacto.

“Cantar las cuarenta” sigue siendo, en esencia, lo mismo que en la mesa de juego: decir algo en voz alta, con claridad y sin dejar lugar a dudas.

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