Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

“Irse por los cerros de Úbeda”: la excusa medieval que acabó convirtiéndose en una frase que todos usamos

La expresión, muy común en conversaciones cotidianas, tiene su origen en una historia de guerra, desapariciones sospechosas… y una explicación poco convincente

El anecdótico origen medieval de la expresión "irse por los cerros de Úbeda".

El anecdótico origen medieval de la expresión "irse por los cerros de Úbeda". / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Pocas expresiones retratan mejor a alguien que evita responder que un claro “se ha ido por los cerros de Úbeda”. La usamos cuando alguien divaga, cambia de tema o empieza a dar rodeos sin llegar al punto. Pero lo que muchos no saben es que detrás hay una historia con tintes casi legendarios.

El origen se sitúa en la Edad Media, en plena Reconquista. Según la tradición, un militar debía participar en una batalla importante en la zona de Úbeda (Jaén), pero desapareció justo antes del combate. Cuando todo terminó, regresó y, ante las preguntas, soltó una explicación que no convenció a nadie: se había perdido “por los cerros de Úbeda”.

Aquella respuesta, tan vaga como sospechosa, se convirtió en símbolo de evasiva. Desde entonces, la frase ha quedado ligada a quienes eluden una cuestión directa y se pierden en explicaciones sin rumbo claro.

De una excusa dudosa a una frase cotidiana

Lo interesante de esta expresión es cómo ha sobrevivido durante siglos sin perder su esencia. Hoy no hace falta estar en una batalla ni en Úbeda para usarla: basta con escuchar a alguien que no responde y empieza a divagar.

En política, en entrevistas o en conversaciones del día a día, sigue siendo una de las formas más gráficas de señalar que alguien está evitando el tema central.

Por qué sigue funcionando tan bien

Parte de su éxito está en la imagen que evoca. No es lo mismo decir que alguien “se desvía” que imaginarlo literalmente perdido entre cerros, sin rumbo, sin llegar nunca a donde debía.

Esa fuerza visual y su origen casi anecdótico han convertido la expresión en una de las más vivas del español. Porque, en el fondo, todos hemos visto —o protagonizado— alguna vez esa escena: una pregunta directa… y una respuesta que se pierde por el camino.

Y ahí, siglos después, sigue apareciendo Úbeda.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents