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Expresión popular

“En el quinto pino” es algo lejano, pero originalmente era un lugar concreto y estaba en Madrid

La locución sigue viva en el habla cotidiana (con una variante más vulgar) para referirse a un lugar muy apartado, pero su germen apunta a un sitio muy concreto de la capital de España durante el reinado de Felipe V

En el quinto pino no parece hablar de un lugar concreto, pero sí lo hizo al principio.

En el quinto pino no parece hablar de un lugar concreto, pero sí lo hizo al principio. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Decimos que algo está “en el quinto pino” cuando queremos dejar claro que queda muy lejos. Es una expresión coloquial, muy asentada en España, y la propia RAE la recoge con ese sentido de “lugar muy lejano”.

Lo interesante es que, pese a sonar casi exagerada o puramente figurada, su origen más repetido y mejor asentado en fuentes divulgativas remite a un escenario bastante concreto: Madrid. La explicación tradicional sitúa el nacimiento de la expresión en la época de Felipe V, cuando se plantaron cinco grandes pinos a lo largo del paseo que articulaba la salida norte de la capital. El último, el famoso quinto pino, quedaba entonces tan alejado del centro urbano que acabó convirtiéndose en sinónimo de sitio remoto.

Un árbol real convertido en frase hecha

La fuerza de la expresión está precisamente ahí: en que no parece hablar de un lugar concreto, pero probablemente sí lo hizo al principio. Según esa versión, los cinco pinos servían como referencia física en el Madrid del siglo XVIII, y el quinto era el más distante de todos. Con el tiempo, decir que algo estaba “en el quinto pino” equivalía a decir que estaba lejos del núcleo de la ciudad, casi en las afueras.

Gente durante el apagión en Atocha. Apagón eléctrico en Madrid, En MADRID el 28 de April de 2025. Jesús Hellín / Europa Press 28/04/2025. Jesús Hellín / Studio Media 19 / Europa Press;News;Madrid;Spain;Apagón eléctrico en Madrid;category_code_new

El quinto pino original quedaba cerca de Atocha. / Jesús Hellín / Europa Press

Algunas fuentes sitúan ese recorrido entre el entorno de Atocha y la zona donde hoy estarían Nuevos Ministerios, es decir, una extensión que en aquel momento quedaba muy separada del casco urbano habitual. Vista desde hoy, la distancia puede no parecer extraordinaria, pero en el Madrid de entonces sí lo era.

Con el paso del tiempo, la expresión perdió su referencia geográfica literal y pasó a usarse de forma general. Hoy nadie piensa en aquellos árboles cuando dice que un restaurante, una casa o una oficina está “en el quinto pino” o “en el quinto coño”, su variante más vulgar. Lo que transmite es otra cosa: que está muy lejos, mal situado o poco a mano. La RAE lo resume de forma directa como una expresión para referirse a un lugar muy lejano.

Evolución habitual en el habla coloquial

Esa evolución es bastante habitual en el lenguaje popular. Una referencia urbana concreta acaba desprendiéndose de su contexto original y sobrevive como frase hecha. El hablante conserva el sentido, aunque ya no recuerde el episodio histórico del que salió.

La locución ha sobrevivido porque es muy gráfica. No hace falta explicarla demasiado: cualquiera entiende que “estar en el quinto pino” significa estar lejísimos. Tiene además un punto expresivo que la mantiene viva frente a fórmulas más neutras como “muy lejos” o “apartado”.

Y quizá ahí está su mejor secreto: nació, según todo apunta, de un árbol concreto en un Madrid que ya no existe, pero terminó sirviendo para cualquier lugar que quede demasiado lejos como para apetecer ir.

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