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Esto dice la psicología sobre la gente que dice “¿qué?” y entiende la frase justo antes de que la otra persona la repita

La explicación está en cómo el cerebro procesa el sonido: muchas veces la información ya ha llegado al oído, pero tarda unas décimas más en comprenderse y ordenarse mentalmente

Seguro que conoces a alguien que hace esto: le dices algo, responde "qué" y te contesta cuando estás repitiéndoselo.

Seguro que conoces a alguien que hace esto: le dices algo, responde "qué" y te contesta cuando estás repitiéndoselo. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Decir “¿qué?” y entender la frase justo antes de que la otra persona empiece a repetirla no es necesariamente despiste ni mala educación. La explicación más probable está en cómo el cerebro procesa el sonido: a veces el oído ha recibido la frase, pero el cerebro tarda unas décimas más en ordenarla y darle sentido.

La clave está en la llamada memoria ecoica, una memoria sensorial muy breve que retiene los sonidos durante unos segundos. Ese pequeño “eco mental” permite que una frase siga disponible aunque ya haya terminado de sonar. Por eso, cuando alguien pregunta “¿qué?”, muchas veces la información todavía está ahí y el cerebro termina de reconstruirla justo después. La memoria ecoica suele durar alrededor de 3 o 4 segundos.

Velocidad de procesamiento auditivo

También influye la velocidad de procesamiento auditivo. Cleveland Clinic explica que en el trastorno del procesamiento auditivo una persona oye las palabras, pero el cerebro puede tardar más en comprenderlas, sobre todo si hay ruido de fondo o varios estímulos compitiendo. No hace falta tener un trastorno para que ocurra algo parecido de forma puntual: cansancio, estrés, ruido, acento, velocidad al hablar o falta de atención pueden bastar.

El NHS británico describe el trastorno del procesamiento auditivo como una dificultad para entender el habla pese a tener una audición normal, especialmente en lugares ruidosos, con hablantes rápidos o con acentos marcados.

En la vida cotidiana, la escena es muy reconocible: alguien habla, el receptor no encaja la frase al instante, pide que la repitan y, justo en ese momento, la entiende. No es que la repetición haya hecho magia; es que el cerebro ha terminado tarde una tarea que ya había empezado.

Sólo conviene preocuparse si ocurre con mucha frecuencia, si cuesta seguir conversaciones normales, si empeora en ambientes con ruido o si obliga constantemente a pedir repeticiones. En ese caso, puede ser útil revisar audición y procesamiento auditivo con un especialista.

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