Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Aristóxeno de Tarento, filósofo griego: “La naturaleza de la melodía es mejor asimilada por la percepción de los sentidos”

Discípulo de Aristóteles y gran teórico de la música antigua, defendió que el oído y la memoria eran esenciales para comprender la música, por encima del cálculo abstracto

Aristóxeno de Tarento aplicó al estudio de la música una mirada más empírica.

Aristóxeno de Tarento aplicó al estudio de la música una mirada más empírica. / INFORMACIÓN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
J. A. Giménez

J. A. Giménez

Aristóxeno de Tarento entendió la música de una forma muy distinta a la de buena parte de la tradición pitagórica. Frente a quienes reducían la armonía a proporciones numéricas, el filósofo griego defendió una idea más cercana a la experiencia real del oyente: la música se conoce escuchándola.

Su frase lo resume con claridad: “La naturaleza de la melodía es mejor asimilada por la percepción de los sentidos, y es retenida por la memoria; y no hay otra forma de llegar al conocimiento de la música”.

La cita procede de la línea central de sus Elementos de armonía, una de las obras más importantes de la teoría musical antigua. Aristóxeno no negaba la importancia del razonamiento, pero consideraba que el conocimiento musical no podía separarse del oído. La melodía no era sólo una estructura matemática: era algo que se percibe, se compara, se recuerda y se reconoce.

El oído como punto de partida de la razón

Esa posición lo convirtió en una figura singular. Aristóxeno fue discípulo de Aristóteles y aplicó al estudio de la música una mirada más empírica, más atenta a la experiencia. Para él, el oído no era un enemigo de la razón, sino su punto de partida.

La frase sigue siendo sorprendentemente moderna. En una época en la que casi todo puede medirse, cuantificarse y traducirse en datos, Aristóxeno recuerda que hay conocimientos que empiezan en el cuerpo. Una melodía puede analizarse, escribirse o explicarse, pero antes se escucha.

También hay una intuición profunda sobre la memoria. La música existe en el tiempo: una nota desaparece cuando llega la siguiente. Por eso comprender una melodía exige retener lo que acaba de sonar y relacionarlo con lo que viene después. Sin memoria, no hay forma musical; sólo sonidos aislados.

Más de dos mil años después, la idea conserva fuerza porque toca algo esencial: la música no se entiende sólo con conceptos. Se entiende con atención, oído y recuerdo. Aristóxeno no estaba hablando únicamente de teoría musical. Estaba señalando una verdad más amplia: algunas formas de conocimiento no entran primero por la cabeza, sino por los sentidos.

Tracking Pixel Contents