Cuenta atrás para la PAU
Cómo estudia la selectividad la generación Z: "El problema no es la IA, sino delegar en ella la tarea de pensar"
Los expertos aseguran que los jóvenes no estudian peor que otras generaciones, sino distinto, y recuerdan que tienen una exigencia mayor: discriminar y convertir todo el caudal de información en comprensión real

Estudiantes en la biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, los días previos a la selectividad de 2025. / Jordi Otix
Olga Pereda
"El mayor error que podemos cometer es pensar que la generación Z estudia peor que las anteriores. Estudia de manera diferente, y, en muchos aspectos, de forma más sofisticada". En plena cuenta atrás para los exámenes de acceso a la universidad (PAU), la experta en innovación educativa Laia Lluch Molins, profesora de los estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), insiste en que el ecosistema digital ha cambiado las herramientas y la lógica del aprendizaje. ¿Cómo se prepara la selectividad la generación Z?
Acostumbrados a realizar trabajos escolares, no ya con dispositivos digitales, sino con herramientas de inteligencia artificial, ¿cómo deben estudiar estas semanas los aspirantes a poner un pie en la universidad para salir airosos de una de las pruebas que más ansiedad generan? Lluch Molins asegura que la IA no es el problema dado que estamos delante de una herramienta extraordinaria. “El problema -insiste- es confundir obtener una respuesta rápida con haber aprendido, o delegar directamente en la IA la tarea de pensar”.
"El uso de vídeos, resúmenes o plataformas colaborativas no es eficaz por sí mismo. Todo depende de lo que ocurra después. Tomar notas, hacerse preguntas, explicar con palabras propias o contrastar la información con otros conocimientos previos es lo que convierte un recurso en aprendizaje"
Tiempo y esfuerzo
La comprensión profunda, la que hace falta para superar una prueba de madurez como la selectividad, requiere "tiempo, esfuerzo cognitivo y, sobre todo, elaboración activa", explica la profesora e investigadora de la UOC. El reto, añade, consiste en ayudar al alumnado a pasar del simple consumo de contenidos a una apropiación real del conocimiento: cuestionarlo, reformularlo y conectarlo con lo que ya sabe.
Los jóvenes que se presentan en breve a la Pau nacieron, mayoritariamente, en 2008. Son los (mal) llamados nativos digitales, un término acuñado por el escritor y conferenciante Marc Prensky en 2001 y que sufre el rechazo de muchos divulgadores por las falsas expectativas que genera. “Si eres nativo digital parece que vienes con todo sabido y que los adultos no te tienen que ayudar y apoyar. La responsabilidad de las familias es también educar en digital”, recuerda Eva Bailén, ingeniera, experta en formación del profesorado y autora de 'Conectados y empoderados'.
En todo caso, los chavales y chavalas que están ahora mismo inmersos en la preparación de la PAU forman parte de una generación que, al contrario de la de sus padres y madres, estudia en un entorno hiperconectado, rodeada de vídeos explicativos, resúmenes compartidos, documentos colaborativos y grupos de mensajería en los que resolver dudas al instante, recuerda la profesora e investigadora de la UOC. Por no hablar de la herramienta estrella: la inteligencia artificial.
El 30% de los alumnos examinados en PISA admiten que las pantallas les distraen a la hora de estudiar y aprender
Distracciones
El 30% de los alumnos examinados en PISA, el informe internacional que mide las competencias y los conocimientos de los estudiantes de 15 años, admiten que las pantallas les distraen a la hora de estudiar y aprender. Ante esta evidencia, varios expertos recomiendan que las ‘tentaciones’ estén fuera del espacio de estudio. “La idea es no tener que ejercer la fuerza de voluntad de no mirar el móvil cada dos segundos. Simplemente, aléjalo de allí y ponlo en un lugar donde no oigas las notificaciones. O ponlo en modo avión”, propone Juan Fernández, profesor de secundaria e investigador. El también divulgador invita al alumnado a desinstalar de sus terminales Instagram en caso de necesitar un extra de concentración, algo fundamental en la preparación de los exámenes de la selectividad.
Los estudiantes de ESO que utilizan dispositivos en casa exclusivamente para hacer deberes u otras tareas académicas todos o casi todos los días gozan de mayor rédito escolar en matemáticas y comprensión lectora
En secundaria, el uso de internet, tanto en el centro educativo como fuera, tiene una influencia negativa en el rendimiento académico. Sin embargo, hay una excepción. Los estudiantes de ESO que utilizan la red en casa exclusivamente para hacer deberes u otras tareas académicas todos o casi todos los días gozan de mayor rédito escolar en matemáticas y comprensión lectora, las grandes asignaturas pendientes del sistema educativo. Además, tienen un 72% menos de posibilidades de repetir curso. Así lo establece un reciente estudio publicado por el centro de investigación económica y social Funcas.
Procesar la información
La profesora de la UOC insiste en que, frente a la imagen tópica de una juventud dispersa o incapaz de concentrarse, la realidad apunta más bien a una forma de estudiar distinta, híbrida y multimodal. “Esta generación se mueve con soltura entre formatos, plataformas y lenguajes, y combina el estudio individual con dinámicas colectivas que van desde el intercambio de apuntes hasta la explicación mutua de conceptos más complejos y difíciles”, explica. En su opinión, la cuestión de fondo no es tanto el acceso a la información como la manera de procesarla.
“En generaciones anteriores, el estudio estaba más ligado a materiales cerrados y recorridos lineales. Hoy, en cambio, una misma alumna puede preparar un tema a partir de una explicación en vídeo, contrastarlo con unos apuntes compartidos, resolver dudas por mensajería y completar el proceso con recursos creados por otros estudiantes”, concluye la experta en innovación educativa, que añade que la diversidad de apoyos puede enriquecer el aprendizaje, pero también introduce una exigencia mayor: saber discriminar, organizar y convertir todo ese caudal de información en comprensión real.
Tomar notas
Las herramientas digitales han elevado a la enésima potencia el acceso al conocimiento. Un estudiante goza ahora de más flexibilidad, especialmente útil en una etapa, como la PAU, marcada por la presión, la acumulación de materias y la necesidad de repasar de forma intensiva. “El uso de vídeos, resúmenes o plataformas colaborativas no es eficaz por sí mismo. Todo depende de lo que ocurra después. Tomar notas, hacerse preguntas, explicar con palabras propias o contrastar la información con otros conocimientos previos es lo que convierte un recurso en aprendizaje”, insiste la profesora Lluch Molins.
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