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Kant, filósofo alemán: “Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio”

La frase resume una de las ideas centrales de su ética: ninguna persona debe ser usada sólo como herramienta para conseguir un objetivo

Para Kant, la dignidad no depende del éxito, del dinero, de la edad ni de la utilidad.

Para Kant, la dignidad no depende del éxito, del dinero, de la edad ni de la utilidad. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Immanuel Kant formuló una de las frases más importantes de la filosofía moral moderna: “Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio”.

La cita aparece en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres, publicada en 1785, y forma parte del llamado imperativo categórico. Su idea central es sencilla, pero exigente: las personas tienen dignidad y no pueden ser usadas únicamente como instrumentos.

Qué quería decir Kant

Kant no afirma que nunca podamos necesitar a otras personas. En la vida diaria todos dependemos de otros: compramos, trabajamos, pedimos ayuda, colaboramos y hacemos acuerdos.

Lo que Kant rechaza es tratar a alguien solamente como un medio. Es decir, usarlo sin tener en cuenta su libertad, su voluntad o su valor como persona.

Por qué sigue siendo actual

La frase sirve para entender muchos problemas actuales. En el trabajo, cuando una empresa ve a sus empleados sólo como productividad. En la política, cuando se manipula a la gente para ganar poder. En las redes sociales, cuando las personas se convierten en datos, audiencia o mercancía.

También vale para las relaciones personales. Mentir, manipular o utilizar emocionalmente a alguien es tratarlo como medio y no como fin.

La dignidad como límite

Para Kant, la dignidad no depende del éxito, del dinero, de la edad ni de la utilidad. Una persona vale por sí misma. Ese valor no se compra ni se negocia.

Por eso su frase pone un límite al egoísmo: ningún beneficio justifica borrar la dignidad de otro.

Una pregunta sencilla

La fuerza de esta idea está en que puede resumirse en una pregunta práctica: ¿estoy respetando a esta persona o sólo la estoy usando?

Más de dos siglos después, Kant sigue recordando algo incómodo y necesario: una sociedad justa empieza cuando nadie es tratado como cosa.

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