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Los nuevos radares negros de la DGT: qué son y por qué empezarán a vigilar a los conductores

Estos controles automatizados llegan para vigilar infracciones donde hasta ahora el seguimiento dependía de agentes

Los nuevos radares negros de la DGT: cómo funcionan y qué conductores pueden ser multados

D. Pamies

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Los radares de la DGT se han convertido en uno de los elementos más reconocibles de las carreteras españolas. Para muchos conductores, su presencia sigue estando directamente asociada al control de velocidad, pero la vigilancia vial ha cambiado mucho en los últimos años. La Dirección General de Tráfico ha ido incorporando dispositivos capaces de detectar otras conductas, desde el uso del móvil hasta la falta de cinturón o el incumplimiento de determinadas restricciones de circulación.

Radares negros

En ese nuevo escenario aparecen los llamados "radares negros", un término que se ha popularizado para hablar de una tecnología que no funciona como los radares tradicionales. Estos sistemas no están pensados para calcular si un vehículo supera el límite de velocidad, sino para controlar el uso correcto de determinados carriles reservados. Su objetivo principal será comprobar si los coches que circulan por carriles BUS-VAO cumplen realmente las condiciones exigidas para utilizarlos.

Para qué sirven los radares negros

Estos nuevos radares son sistemas automáticos de captación y análisis de imágenes diseñados para identificar matrículas y revisar la ocupación del vehículo sin depender exclusivamente de controles presenciales. La novedad está en que estos dispositivos podrán comprobar cuántas personas viajan dentro de un coche. Hasta ahora, la vigilancia de los carriles de alta ocupación dependía en gran medida de agentes que observaban visualmente los vehículos. Ese método resulta complicado en vías con mucho tráfico, especialmente en las horas punta de entrada y salida de las grandes ciudades. Con las nuevas cámaras, el control podrá realizarse de manera más constante y automatizada.

Cómo funcionan

El funcionamiento combina varias herramientas tecnológicas. Las cámaras toman imágenes del vehículo desde diferentes ángulos, registran la matrícula y analizan el interior para determinar si viaja solo el conductor o si hay más ocupantes. Para mejorar la detección, estos sistemas pueden apoyarse en sensores infrarrojos y programas de análisis de imagen capaces de trabajar incluso con baja visibilidad o tráfico denso.

Carriles BUS-VAO

La DGT quiere reforzar así el papel de los carriles BUS-VAO en los accesos más congestionados. En determinados corredores de las grandes ciudades como Madrid, buena parte de los desplazamientos diarios se realizan en vehículos con un único ocupante, lo que reduce la eficacia de las medidas pensadas para favorecer el transporte colectivo y el coche compartido.

El BUS-VAO de la A-2 funcionará como un carril dinámico. Esto quiere decir que no estará reservado de manera permanente, sino que su uso dependerá de la hora, la intensidad del tráfico y la señalización activa en cada momento. Los paneles luminosos indicarán cuándo está operativo y qué vehículos pueden circular por él. Por eso, los conductores tendrán que prestar especial atención antes de incorporarse, ya que las condiciones podrán cambiar según el tramo y la franja horaria.

Por ahora, el despliegue más avanzado de estos sistemas se concentra en la A-2 de Madrid, aunque puede servir como modelo para otros accesos metropolitanos. La DGT no ha publicado todavía un mapa cerrado con todas las ubicaciones donde podrían instalarse estos controles ni un calendario completo para su expansión por España. Sí existe, en cambio, una línea clara de actuación: aumentar la vigilancia automática en carriles reservados y reducir el uso indebido por parte de vehículos que no cumplen las condiciones de acceso.

Multas de 200 euros

El uso incorrecto de un carril BUS-VAO puede acarrear una multa de 200 euros, normalmente sin pérdida de puntos. La sanción puede imponerse cuando un vehículo circula por un carril reservado sin estar autorizado, con menos ocupantes de los exigidos o incumpliendo la señalización variable. La recomendación para evitar problemas es sencilla: comprobar siempre los paneles, respetar las restricciones activas y no entrar en estos carriles si no se cumplen las condiciones indicadas.

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