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Juan José Ebenezer, mecánico: "Si tu coche diésel echa este tipo de humo, puede suspender la ITV"

La prueba de gases mide la opacidad de las emisiones y aplica límites según las características del vehículo

Un juez declara ilegal multar coches aparcados con la ITV caducada

Lucía Feijoo Viera

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Laura Morote

Laura Morote

Pasar la prueba de gases de la ITV es uno de los momentos que más dudas genera entre los propietarios de coches diésel. Sobre todo cuando el vehículo tiene años, consume más de lo habitual o expulsa humo al acelerar.

Aunque muchos conductores creen que cualquier humareda puede significar un resultado desfavorable, el mecánico Juan José Ebenezer ha explicado en un vídeo qué es lo que realmente se mide durante la inspección.

"En un coche diésel, lo que se mira es la opacidad", señala el profesional. Es decir, en la prueba no cuenta únicamente que el vehículo expulse humo, sino la densidad que tenga ese humo y la cantidad de luz que sea capaz de atravesarlo.

Según explica Ebenezer, un coche diésel que arroje humo blanco, pero poco denso, puede registrar una opacidad baja. En cambio, si el vehículo expulsa humo negro más compacto, aunque sea en menor cantidad, la medición puede superar los límites permitidos y provocar que no pase la inspección.

Qué mide la ITV en los coches diésel

La explicación del mecánico coincide en su idea principal con el procedimiento de las estaciones ITV. En los motores diésel, la prueba de emisiones se realiza a través de la medición de la opacidad de los gases de escape. El objetivo es comprobar si el humo supera los valores establecidos para ese vehículo.

Para hacerlo, los gases que salen del tubo de escape son recogidos por un aparato durante varias aceleraciones en vacío. Ese dispositivo utiliza un sistema óptico para comprobar cuánto bloquea el humo el paso de la luz. Cuanto más oscuro y denso sea, menos luz consigue llegar al receptor y más alta será la opacidad registrada.

"Cuanto más opaco sea, menos cantidad de luz va a pasar al receptor", explica Ebenezer. Cuando esa medición rebasa los baremos aplicables al motor del coche, el resultado de la inspección puede ser desfavorable.

El humo negro suele aparecer cuando existe combustible que no se ha quemado correctamente durante la combustión. Puede estar relacionado con distintos problemas del motor o de los sistemas encargados de controlar las emisiones. Por eso, una nube oscura al acelerar puede convertirse en una señal de alerta antes de acudir a la ITV.

No todos los vehículos tienen el mismo límite. La inspección tiene en cuenta el valor establecido por el fabricante cuando está disponible y, en su defecto, aplica los límites generales recogidos en el manual oficial según el tipo de motor, la fecha de matriculación o la norma Euro del coche.

Esto puede influir en la ITV

También conviene matizar que el color del humo no es el único elemento que puede influir en la inspección. La ITV revisa el estado visible del sistema de escape y de los elementos de control de emisiones. Además, en determinados vehículos más modernos puede comprobarse el sistema de diagnóstico a bordo, conocido como OBD.

Así, un coche que expulse humo blanco no tiene garantizado superar la inspección si presenta otros defectos o averías. Del mismo modo, un diésel que arroje humo negro y muy denso puede recibir un resultado desfavorable cuando la medición confirme que supera la opacidad permitida.

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