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Anna Castillo denuncia la bifobia que sufrió tras empezar a salir con un hombre: "Bollera traicionera" fue solo uno de los insultos

La actriz ha reflexionado sobre cómo ha sentido a lo largo de su vida su papel dentro del activismo LGTBI, un lugar en el que no se veía con derecho a sostener ninguna bandera

Anna Castillo denuncia la bifobia que sufrió tras empezar a salir con Álvaro Mel.

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

"Bollera traicionera" entre otros insultos bifóbicos fueron algunas de las cosas que tuvo que aguantar la actriz Anna Castillo ('Se tiene que morir mucha gente', 'El olivo') cuando se destapó su relación con el actor Álvaro Mel. Antes de su relación con el protagonista de 'Un cuento perfecto', Castillo mantuvo una relación de más de un lustro con una mujer y algunos parecieron "no entender" (o respetar) lo que significa ser, sencillamente, libre de amar.

Castillo ha reflexionado en "Está el horno para bollos" (programa de RTVE conducido por Judith Tiral y Nerea Pérez de las Heras) sobre cómo ha sentido a lo largo de su vida su papel dentro del activismo LGTBI, un lugar con el que no se veía con derecho a sostener ninguna bandera. Entre otras cosas, también ha recordado los insultos y críticas que recibió cuando empezaron a circular noticias que la vinculaban sentimentalmente con Álvaro. La actriz ha recordado el impacto que tuvieron aquellas reacciones en redes sociales y ha explicado por qué le molestó especialmente que parte de las críticas procedieran de personas que antes habían abrazado su visibilidad.

Según ha relatado Castillo, cuando comenzaron a publicarse noticias sobre ella y Álvaro, acudió a Twitter a través de la cuenta de su hermana y se encontró con numerosos insultos. Entre aquellos comentarios, la actriz recuerda uno con ironía: “Mi favorito siempre fue "Bollera traicionera", por supuesto”.

La intérprete ha contado que, en un primer momento, aquellas reacciones le provocaron una sensación contradictoria. “De alguna manera sentí como: ‘Toma, ¿ves? Lo que yo siempre he ido sintiendo así un poquito soterradito, mira cómo está aquí ahora escrito, directamente’”, ha señalado refiriéndose a la incomprensión y odio hacia las personas bisexuales.

Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr, en 'Se tiene que morir mucha gente'

Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr, en 'Se tiene que morir mucha gente' / MOVISTAR PLUS+

Visibilidad y legitimidad

Durante la conversación, Anna Castillo también ha reflexionado sobre el papel que ocupó durante años como cara visible del movimiento por los derechos LGTBIQ+. La actriz ha reconocido que, desde que estuvo con una mujer, nunca sintió del todo que fuera legítimo para ella asumir determinados espacios de representación.

“Desde que estuve con una mujer, nunca he sentido que fuera muy legítimo que yo llevara la pancarta”. Castillo ha explicado que venía de “una infancia y de una adolescencia heterosexual” y que, en lo relativo a su orientación sexual, no había vivido determinadas experiencias de discriminación o lucha que sí han atravesado otras personas. “Yo no he sufrido cosas, porque yo vengo de una infancia y de una adolescencia heterosexual, donde las cosas para mí han sido ciertamente amables”, ha dicho, matizando que esa experiencia se producía “dentro de lo que es un sistema heteropatriarcal”.

Por ello, ha reconocido que cuando se le colocaba un micrófono delante para hablar de estos temas sentía cierto pudor. “Había muchas cosas que no había vivido, lugares donde yo no había tenido que luchar nada en absoluto, entonces me sentía un poco hipócrita siendo yo la que llevaba el altavoz”.

“Mi altavoz era poder visibilizar, poder normalizar”

Anna Castillo ha defendido que su forma de contribuir durante esos años fue desde la naturalidad. “Mi altavoz era poder visibilizar, poder normalizar”, ha señalado. La actriz considera que durante seis años lo hizo “de una manera súper natural” y que mucha gente lo recibió con cariño.

Sin embargo, lo que más le dolió fue que parte de esas mismas personas reaccionaran en contra cuando ella continuó con su vida y fue relacionada con un hombre. “Cuando de repente yo sigo haciendo mi vida como la he hecho hasta ahora y me enrollo con un tío, que toda esa gente que había abrazado esa normalización y esa visibilización fuera exactamente la que se me ponía a la contra, era como: ‘Tío, yo intento no ser hipócrita mucho tiempo y vosotros lo estáis siendo conmigo descaradamente’”.

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