La multa de la Guardia Civil que muchos conductores desconocen: ir demasiado lento también puede salir caro
La DGT recuerda que no solo se sanciona correr: circular a una velocidad anormalmente baja puede entorpecer el tráfico y generar situaciones de riesgo

Conducir demasiado despacio es peligroso y puede acarrearte una multa / INFORMACIÓN
Cuando se habla de multas de tráfico, la mayoría de conductores piensa en exceso de velocidad. Radares, puntos, sanciones y límites máximos. Pero hay una idea menos conocida: también pueden sancionarte por ir demasiado despacio.
La norma no castiga conducir con prudencia ni adaptar la velocidad a la lluvia, la niebla, el tráfico o el estado de la vía. Lo que se sanciona es circular sin causa justificada a una velocidad tan baja que pueda entorpecer la marcha normal del resto de vehículos.
Dicho de otra forma: no solo es peligroso correr. También puede serlo ir demasiado lento cuando no hay motivo para ello.
Qué dice la norma
El Reglamento General de Circulación establece que no se debe entorpecer la marcha normal de otro vehículo circulando sin causa justificada a una velocidad anormalmente reducida.
En autopistas y autovías, la referencia es clara: los vehículos a motor no pueden circular a menos de 60 kilómetros por hora, salvo que exista una causa que lo justifique.

Control de velocidad en una autopista. / INFORMACIÓN
En el resto de vías, la regla general es no circular por debajo de la mitad de la velocidad genérica señalada para cada tipo de vehículo y vía, aunque no haya otros vehículos circulando cerca.
Cuándo sí está justificado ir más despacio
La clave está en la expresión “sin causa justificada”. Hay muchas situaciones en las que reducir la velocidad no solo es legal, sino obligatorio o recomendable.
Puede estar justificado por lluvia intensa, niebla, hielo, obras, tráfico denso, un obstáculo, una avería, una emergencia, un vehículo especial o una situación de riesgo. La propia norma contempla excepciones cuando las circunstancias del tráfico, del vehículo o de la vía impiden mantener una velocidad superior sin comprometer la seguridad.

La niebla obliga a reducir la velocidad al volante. / INFORMACIÓN
Por eso no se trata de conducir siempre al límite permitido. Se trata de adecuar la velocidad a la situación real.
Por qué ir demasiado lento puede ser peligroso
Circular muy por debajo de la velocidad normal de la vía puede provocar frenazos, alcances, adelantamientos innecesarios y cambios bruscos de carril.
En una autovía, por ejemplo, un coche circulando a una velocidad muy baja sin motivo puede convertirse en un obstáculo inesperado. Los vehículos que llegan por detrás lo alcanzan muy rápido y deben reaccionar con poco margen.
La paradoja es clara: una persona puede pensar que está siendo más prudente por ir muy despacio, pero si esa lentitud no responde a una causa real, puede estar generando más riesgo.
La multa que muchos no esperan
La infracción por circular a velocidad anormalmente reducida tiene consideración de grave. Esto significa que puede acarrear una sanción económica, aunque no siempre implique pérdida de puntos.
Es una de esas normas que muchos conductores desconocen porque el foco suele estar en el exceso de velocidad. Sin embargo, la circulación segura no depende solo de no superar el máximo permitido, sino también de no romper el ritmo normal del tráfico sin necesidad.
La carretera funciona como un sistema compartido. Si un conductor va mucho más lento de lo esperable sin motivo, obliga al resto a reaccionar.
Qué hacer si el coche no puede mantener la velocidad
Puede ocurrir que un vehículo tenga una avería, pierda potencia o no pueda mantener la velocidad mínima de forma segura. En esos casos, la norma prevé que, si existe peligro de alcance, se utilicen las luces de emergencia durante la circulación.

Controles de la Guardia Civil de Tráfico / Delgado
Además, en autopistas y autovías, si por una emergencia se circula a velocidad anormalmente reducida, el conductor debe abandonar la vía por la primera salida posible cuando sea seguro hacerlo.
No se trata de seguir avanzando como si nada, sino de advertir al resto de usuarios y reducir el riesgo.
La diferencia entre prudencia y entorpecer
El matiz es importante. La DGT no pide correr ni ir siempre al máximo de la vía. De hecho, la velocidad debe adaptarse a las condiciones del momento. Lo sancionable es otra cosa: circular tan despacio, y sin motivo, que se dificulte la circulación.
Un conductor prudente reduce la velocidad cuando hay lluvia, poca visibilidad, tráfico, peatones, ciclistas, curvas, incorporaciones o cualquier circunstancia que lo aconseje.
Un conductor que entorpece circula muy por debajo de lo razonable sin una causa clara, generando retenciones o maniobras de riesgo.
Una norma pensada para evitar sustos
Esta regla existe por seguridad. En carretera, tan importante como respetar los límites máximos es mantener una velocidad coherente con el flujo del tráfico y con las condiciones de la vía.
Por eso conducir demasiado despacio también puede salir caro. No porque la norma penalice la calma, sino porque una velocidad anormalmente baja puede convertirse en un peligro cuando los demás conductores no la esperan.
La idea es sencilla: ni correr de más, ni circular tan lento que obligues al resto a esquivarte.
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