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El botón del coche que seguramente usas mal en verano y puede hacer que el aire acondicionado enfríe peor

La recirculación del aire ayuda a bajar antes la temperatura del habitáculo, pero usarla siempre o activarla en el momento equivocado puede empeorar el confort y empañar los cristales

El botón de recirculación del aire del coche.

El botón de recirculación del aire del coche. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

En verano, muchos conductores suben al coche, encienden el aire acondicionado al máximo y esperan que el habitáculo se enfríe cuanto antes. Pero hay un botón que puede marcar la diferencia entre lograrlo rápido o hacer que el sistema trabaje peor: el de recirculación del aire.

Es el botón que suele aparecer con el dibujo de un coche y una flecha girando en su interior. Su función es sencilla: en lugar de coger aire caliente del exterior, el sistema reutiliza el aire que ya está dentro del vehículo. Bien usado, es muy práctico. Mal usado, puede hacer que el ambiente se cargue, que aumente la humedad o que los cristales se empañen.

Para qué sirve la recirculación del aire

La recirculación cierra la entrada de aire exterior y hace que el climatizador trabaje con el aire del habitáculo. Esto permite que el coche se enfríe más rápido cuando fuera hace mucho calor, porque el sistema no tiene que estar enfriando constantemente aire nuevo que entra a elevada temperatura.

También es útil en momentos concretos: al pasar por un túnel, detrás de un camión que echa humo, en una zona con malos olores o en un atasco con mucha contaminación. En esos casos, activar la recirculación ayuda a reducir la entrada de aire desagradable o cargado desde fuera.

El error más habitual en verano

El fallo más común es dejar la recirculación activada durante todo el trayecto. Puede parecer lógico: si fuera hace calor, mejor no dejar entrar aire exterior. Pero el coche no está pensado para funcionar así de forma permanente.

Cuando se mantiene la recirculación demasiado tiempo, el aire interior se va cargando. La respiración de los ocupantes aumenta la humedad y el dióxido de carbono, y la sensación puede volverse más pesada. En viajes largos, incluso puede aparecer somnolencia o incomodidad.

Además, si hay humedad dentro del coche, la recirculación puede favorecer que los cristales se empañen, especialmente al cambiar la temperatura o si el vehículo va lleno.

Cuándo conviene activarla

La recirculación es especialmente útil durante los primeros minutos, cuando el coche ha estado aparcado al sol y el interior está muy caliente. Lo más recomendable es abrir puertas o ventanillas unos instantes para expulsar el aire acumulado y, después, encender el aire acondicionado con la recirculación activada.

Botón de recirculación del aire: sus ventajas y cuándo usarlo

Botón de recirculación del aire: sus ventajas y cuándo usarlo / INFORMACIÓN

Así el sistema trabaja con aire que se va enfriando progresivamente dentro del coche, en lugar de estar introduciendo aire caliente del exterior.

También puede activarse de forma puntual al circular por zonas con mucho tráfico, humo, polvo o malos olores.

Cuándo es mejor desactivarla

Una vez que el habitáculo ha alcanzado una temperatura agradable, conviene desactivar la recirculación o dejar que el climatizador automático gestione la entrada de aire exterior. Así se renueva el aire y se evita que el ambiente se cargue.

También debe desactivarse si los cristales empiezan a empañarse. En ese caso, lo más efectivo suele ser permitir la entrada de aire exterior, dirigir el flujo hacia el parabrisas y usar el aire acondicionado, ya que ayuda a secar el ambiente.

En días de lluvia o con mucha humedad, abusar de la recirculación puede ser contraproducente.

La forma correcta de usarla en un coche aparcado al sol

Si el coche está muy caliente, lo ideal es seguir un orden sencillo. Primero, ventilar el habitáculo abriendo puertas o ventanillas durante unos segundos. Después, arrancar, activar el aire acondicionado y usar la recirculación durante los primeros minutos.

Cuando la temperatura interior ya ha bajado, se puede desactivar la recirculación para renovar el aire. En coches con climatizador automático, muchos sistemas hacen este ajuste por sí solos, pero no siempre conviene forzarlo manualmente durante todo el viaje.

No enfría más: enfría mejor si se usa bien

La recirculación no aumenta la potencia del aire acondicionado. Lo que hace es facilitar su trabajo en momentos concretos. Si se usa al principio de un trayecto caluroso, ayuda a alcanzar antes una temperatura confortable. Si se mantiene de forma indefinida, puede empeorar la calidad del aire interior.

Por eso el truco no está en llevarla siempre activada, sino en saber cuándo usarla.

Un botón pequeño con mucho efecto

En plena ola de calor, cada gesto dentro del coche cuenta: aparcar a la sombra, usar parasol, ventilar antes de salir, no poner una temperatura demasiado baja y revisar el estado del filtro del habitáculo.

Pero el botón de recirculación merece una atención especial porque muchos conductores lo usan por costumbre, sin pensar en lo que realmente hace.

Bien utilizado, ayuda a que el aire acondicionado sea más eficiente y el viaje resulte más cómodo. Mal utilizado, puede convertir el habitáculo en un espacio cargado, húmedo y menos agradable justo cuando más se necesita respirar aire fresco.

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