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Apertura holandesa: el gesto que todos los conductores y pasajeros de coche deberían interiorizar

El riesgo aparece cuando una persona abre de golpe la puerta del vehículo justo cuando pasa un ciclista

Una mujer abre la puerta del coche y un ciclista casi se choca contra ella.

Una mujer abre la puerta del coche y un ciclista casi se choca contra ella. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Abrir la puerta del coche parece un gesto automático. Llegas, paras, quitas el cinturón y sales. Pero hacerlo sin mirar puede provocar un accidente grave, especialmente si por el lateral circula un ciclista, una moto o un patinete eléctrico.

Para evitarlo existe una maniobra sencilla, conocida como apertura holandesa: abrir la puerta con la mano contraria. Es decir, si el conductor está sentado a la izquierda, debe abrir con la mano derecha. Ese pequeño cambio obliga a girar el cuerpo, mirar hacia atrás y comprobar mejor si se acerca alguien.

Por qué ayuda a evitar accidentes

El riesgo aparece cuando una persona abre la puerta de golpe justo cuando pasa un ciclista. En seguridad vial, este tipo de accidente se conoce como dooring: el usuario de la bici impacta contra la puerta o se ve obligado a esquivarla invadiendo la calzada.

La apertura holandesa reduce ese peligro porque rompe el automatismo. Al usar la mano contraria, el cuerpo gira de forma natural y la mirada se orienta hacia el retrovisor, el ángulo muerto y la zona posterior del vehículo.

Cómo se hace correctamente

El gesto es muy simple. Antes de abrir, conviene mirar por el retrovisor, comprobar el lateral y después accionar la puerta con la mano más alejada. En el caso del conductor, con la derecha; en el caso del copiloto, con la izquierda.

No se trata de abrir la puerta de golpe, sino de hacerlo poco a poco, dejando una pequeña rendija inicial para confirmar que no se aproxima nadie. Es especialmente importante en calles estrechas, carriles bici, zonas escolares, avenidas con tráfico ciclista y aparcamientos en línea.

También sirve para motos y patinetes

Aunque suele mencionarse por su utilidad para proteger a ciclistas, esta maniobra también ayuda a evitar golpes con motoristas, usuarios de patinetes eléctricos o incluso otros vehículos que pasen muy cerca.

En ciudad, donde cada vez conviven más formas de movilidad, abrir la puerta sin mirar puede ser tan peligroso como incorporarse a un carril sin comprobar el retrovisor.

Un hábito pequeño que puede salvar un susto grande

La apertura holandesa no requiere tecnología, coste ni formación especial. Solo hace falta convertirla en costumbre. Igual que ponerse el cinturón o mirar antes de cambiar de carril, abrir la puerta con la mano contraria puede evitar accidentes muy serios.

El coche ya está parado, pero el riesgo no termina hasta que se sale de él con seguridad. Antes de abrir, mirar. Y, si puede ser, hacerlo con la mano contraria.

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