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CONDUCCIÓN

La distancia de seguridad que casi nadie calcula bien: el truco de los dos segundos que propone la DGT

Elegir una señal fija y contar "1101, 1102" permite comprobar en marcha si queda espacio suficiente para reaccionar ante una frenada inesperada

La DGT nos da un truco para saber si guardamos la debida distancia de seguridad.

La DGT nos da un truco para saber si guardamos la debida distancia de seguridad. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Alicante

Calcular a ojo los metros que separan dos coches resulta casi imposible mientras ambos circulan. La velocidad altera la percepción, las referencias cambian constantemente y una separación que parece amplia en ciudad puede ser insuficiente en una autovía.

La Dirección General de Tráfico propone un método mucho más sencillo: medir la distancia en tiempo. En condiciones normales deben transcurrir, como mínimo, dos segundos entre el paso del vehículo precedente por un punto fijo y la llegada del nuestro a ese mismo lugar.

Cómo aplicar el truco de los dos segundos

El procedimiento puede utilizarse en cualquier carretera:

  1. Elegir una referencia inmóvil, como una señal, un puente, un árbol o una marca de la calzada.
  2. Esperar a que el vehículo de delante pase junto a ese punto.
  3. Comenzar a contar lentamente: "1101, 1102".
  4. Si nuestro coche alcanza la referencia antes de terminar, circulamos demasiado cerca.

La fórmula "1101, 1102" se utiliza porque pronunciar cada número requiere aproximadamente un segundo y evita contar demasiado rápido. La DGT recomienda aumentar la separación en lugar de ajustar el margen al límite.

Cuántos metros recorremos en dos segundos

Los dos segundos representan distancias muy distintas según la velocidad:

  • A 50 km/h, el vehículo recorre unos 28 metros.
  • A 90 km/h, avanza aproximadamente 50 metros.
  • A 120 km/h, cubre cerca de 67 metros.

Por eso no sirve mantener siempre la misma distancia visual. Una separación aceptable en una calle urbana puede resultar claramente insuficiente al incorporarse a una autopista.

Además, esos metros no se reservan únicamente para frenar. Primero es necesario advertir el peligro, comprender qué está ocurriendo y pisar el pedal. Después comienza la frenada propiamente dicha.

Dos segundos son el mínimo en buenas condiciones

La regla funciona como referencia cuando el conductor está atento, el firme se encuentra seco, la visibilidad es buena y el vehículo está en condiciones adecuadas.

Con lluvia o asfalto mojado, la DGT aconseja elevar el intervalo a tres segundos o más. Con nieve, hielo, niebla intensa, neumáticos desgastados o poca visibilidad debe ampliarse todavía más.

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También conviene dejar un margen superior cuando se circula detrás de una motocicleta, un camión, una furgoneta que impide ver la carretera o un vehículo que transporta una carga susceptible de caer.

La idea es sencilla: cuanto mayor sea la velocidad y peores sean las condiciones, más espacio debe quedar.

Qué exige realmente la ley

El Reglamento General de Circulación no establece una distancia general idéntica para todas las carreteras. Obliga a dejar un espacio que permita detener el vehículo ante una frenada brusca sin chocar con el que circula delante, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado.

Por tanto, los dos segundos son una regla práctica recomendada por la DGT, no una autorización para mantener siempre ese intervalo con independencia del tiempo, el tráfico o el estado de la vía.

Si llueve y dos segundos no permiten detenerse con seguridad, la separación es insuficiente aunque el conductor haya aplicado correctamente el truco.

En los túneles cambia la norma

Los túneles presentan unas exigencias específicas. Cuando no se pretende adelantar, los turismos deben mantener con el vehículo precedente al menos 100 metros o cuatro segundos.

Para los vehículos cuya masa máxima autorizada supera los 3.500 kilos, la distancia aumenta hasta 150 metros o seis segundos.

Este margen adicional reduce el riesgo de colisiones en cadena y facilita la intervención de los servicios de emergencia en un espacio cerrado.

El error de pegarse para impedir una incorporación

Algunos conductores reducen deliberadamente la distancia cuando otro vehículo intenta incorporarse, cambiar de carril o adelantar. La maniobra elimina precisamente el espacio necesario para reaccionar.

Si un coche entra delante, la respuesta segura no consiste en mantener la misma separación a toda costa. Es preferible levantar suavemente el pie del acelerador y reconstruir el intervalo de seguridad.

Tampoco debe utilizarse la distancia para presionar a quien circula delante. Acercarse excesivamente no hará que el otro vehículo desaparezca y puede convertir cualquier frenada inesperada en un alcance.

El margen que desaparece en una distracción

La regla de los dos segundos presupone que el conductor está mirando la carretera. Consultar el móvil, manipular la pantalla del coche, buscar un objeto o girarse hacia los pasajeros consume rápidamente ese margen.

Si la atención se aparta durante dos segundos, puede desaparecer por completo la distancia de seguridad calculada. El espacio libre sirve para reaccionar ante un imprevisto, no para compensar distracciones voluntarias.

Elegir una señal y contar "1101, 1102" apenas exige esfuerzo. Repetirlo de vez en cuando permite comprobar si la separación sigue siendo suficiente y convierte una distancia difícil de calcular en una referencia inmediata: si llegamos antes de terminar, toca levantar el pie.

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