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LENGUAJE COLOQUIAL

La conocida frase española cuyo significado usamos mal: qué quiere decir "dar una de cal y otra de arena"

La expresión se utiliza para describir una sucesión de actuaciones positivas y negativas, aunque su posible origen en la construcción desmonta parte de la explicación popular

Una de cal y otra de arena.

Una de cal y otra de arena. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Alicante

Un día todo son elogios y al siguiente llega una crítica demoledora. Una empresa anuncia una mejora, pero inmediatamente aplica un recorte. Un equipo firma un gran partido y después ofrece una actuación desastrosa. En cualquiera de estas situaciones podría decirse que alguien "da una de cal y otra de arena", una frase hecha muy conocida cuyo significado actual está claro, pero cuyo origen continúa rodeado de dudas.

La expresión suele interpretarse como la alternancia entre algo positivo y algo negativo, entre una buena noticia y otra mala o entre una conducta amable y otra perjudicial. Sin embargo, cuando se intenta averiguar qué representa la cal y qué papel corresponde a la arena, las respuestas empiezan a contradecirse.

Qué significa "dar una de cal y otra de arena"

La Real Academia Española recoge "una de cal y otra de arena" como una expresión coloquial que designa la "alternancia de cosas diversas o contrarias para contemporizar". Ese último verbo resulta importante: no se trata únicamente de encadenar un éxito y un fracaso, sino también de ir compensando posiciones, concediendo algo unas veces y negándolo otras.

Por ejemplo, un responsable político podría aprobar una medida popular y, poco después, tomar otra que genere rechazo. También puede aplicarse a una persona que combina gestos de afecto con comportamientos desagradables:

  • "El jefe nos felicitó por el trabajo, pero después anunció que no habrá subida salarial: una de cal y otra de arena".
  • "El restaurante tiene una comida excelente, aunque el servicio fue lentísimo; nos dio una de cal y otra de arena".
  • "El equipo ganó con autoridad fuera de casa y perdió ante el colista en su estadio: vuelve a dar una de cal y otra de arena".

En Alicante podría emplearse para hablar de una temporada turística con una elevada ocupación, pero con problemas de tráfico; de una jornada de sol que termina con tormentas; o de un equipo que alterna grandes victorias y derrotas inesperadas. La frase encaja especialmente bien en situaciones marcadas por los altibajos.

La construcción, la explicación más extendida

La teoría más repetida vincula la expresión con los antiguos trabajos de albañilería. La cal y la arena son dos materiales fundamentales para preparar morteros utilizados durante siglos en paredes, revestimientos y otras obras.

La propia definición académica de "cal" explica que esta sustancia, al mezclarse con arena, forma argamasa o mortero. Por tanto, la relación entre los dos términos no es caprichosa: cal y arena se combinaban realmente en la construcción.

A partir de esta realidad se habría creado una imagen figurada basada en la alternancia de dos componentes distintos. Igual que el albañil añadía cal y arena a una mezcla, una persona podía ir combinando decisiones, palabras o actuaciones de naturaleza diferente.

Es una hipótesis verosímil, pero conviene precisar que no existe una prueba definitiva que permita reconstruir el momento exacto en que la fórmula abandonó la obra y pasó al lenguaje cotidiano. No se conoce un autor concreto ni una anécdota histórica documentada que explique su nacimiento.

¿La cal es la buena y la arena la mala?

Aquí aparece el gran debate. Muchas personas interpretan la cal como la parte positiva porque era el elemento que proporcionaba consistencia al mortero, mientras que la arena habría representado el material más barato o de menor valor. Según esa lectura, "dar una de cal" sería ofrecer algo bueno y "dar una de arena", algo malo.

Otras versiones sostienen exactamente lo contrario. Presentan la cal como el elemento desagradable, peligroso o irritante y reservan a la arena el papel favorable. También circulan explicaciones relacionadas con castigos, encalados, enterramientos o antiguas prácticas comerciales, pero suelen repetirse sin aportar documentos que las respalden.

Una de cal y otra de arena.

Una de cal y otra de arena. / INFORMACIÓN

La respuesta más rigurosa es que no puede asegurarse cuál de las dos representa lo bueno. De hecho, la definición de la RAE no asigna un valor positivo o negativo a cada material: habla de cosas "diversas o contrarias".

Además, desde el punto de vista constructivo, la oposición entre un ingrediente bueno y otro malo resulta engañosa. La cal y la arena se necesitan mutuamente para formar el mortero. Sin la proporción adecuada, la mezcla no cumple correctamente su función. La frase original pudo referirse simplemente a dos elementos diferentes que se alternan o equilibran, y no a una batalla simbólica entre el premio y el castigo.

Una expresión que ha cambiado ligeramente de sentido

En el uso contemporáneo, la idea de contemporizar que recoge el diccionario ha perdido parte de su protagonismo. Actualmente se utiliza, sobre todo, para señalar que alguien o algo ofrece resultados contradictorios.

Puede describir una estrategia deliberada: una persona concede una petición, pero rechaza la siguiente para mantener el control. Sin embargo, también se aplica a sucesos que no responden a ninguna intención. Un comercio puede dar una de cal y otra de arena simplemente porque ofrece un buen producto y una atención deficiente.

La expresión también aparece con pequeñas variaciones:

  • "Una de cal y otra de arena".
  • "Dar una de cal y otra de arena".
  • "Hoy toca la de cal y mañana, la de arena".
  • "Después de la cal llegó la arena".

En todos los casos permanece la misma idea de alternancia, contraste o compensación.

Frases equivalentes y expresiones parecidas

Dependiendo del contexto, puede sustituirse por "dar una buena y una mala", "alternar luces y sombras", "tener altibajos" o "compensar una cosa con otra". No obstante, ninguna reproduce exactamente todos sus matices.

Ferran Torres celebrando el gol

Ferran Torres a menudo suele dar una cal y una de arena. / Europa Press

"Tener altibajos" describe una evolución irregular, pero no implica necesariamente que alguien esté actuando para equilibrar sus decisiones. "Luces y sombras" se utiliza para evaluar los aspectos positivos y negativos de una etapa, una persona o un proyecto. "El palo y la zanahoria", por su parte, alude de forma más clara a la combinación intencionada de premio y castigo.

La singularidad de "una de cal y otra de arena" reside precisamente en su ambigüedad: puede hablar de aciertos y errores, favores y perjuicios, avances y retrocesos o gestos amables y reproches.

Una frase plenamente vigente, aunque su origen se haya difuminado

Lejos de sonar antigua, la expresión continúa utilizándose con frecuencia en conversaciones, titulares periodísticos, análisis deportivos y comentarios políticos. Es comprensible para hablantes de distintas generaciones y no necesita una explicación previa.

Lo que sí se ha debilitado es la imagen material que la originó. La mayoría de quienes la pronuncian no están pensando en un albañil preparando mortero, y muchos ni siquiera saben que la cal y la arena se mezclan en la construcción. La locución ha sobrevivido porque permite resumir en pocas palabras una experiencia universal: recibir una alegría y, casi inmediatamente, encontrarse con una decepción.

La próxima vez que alguien dé una de cal y otra de arena, por tanto, quizá no sea necesario discutir cuál de las dos ha sido la buena. El sentido está en el contraste y en la sucesión de ambas. Después de todo, también en el mortero tradicional, la verdadera utilidad aparecía cuando los dos materiales terminaban juntos.

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