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ENTREVISTA

Clara Grima, matemática y divulgadora: "Puedes salvar el mundo siendo médica o maestra pero también delante de un ordenador diseñando algoritmos"

Doctora en Matemáticas en la Universidad de Sevilla, esta divulgadora sevillana acumula premios y obras de divulgación donde, apoyada en las ilustraciones de Raquel Gu, acerca las matemáticas a públicos de todas las edades. Cree en la educación pública y en el talento que no entiende códigos postales

VÍDEO | Clara Grima, divulgadora científica: "Un problema que me gustaría resolver es que las mujeres volvieran a la facultad de matemáticas"

Marina Casanova

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SEVILLA

Detrás de sus gafas de colores, los ojos de Clara Grima (Coria del Río, Sevilla, 1971) brillan hasta las lágrimas al hablar del premio que le dieron los estudiantes por su libro Con algoritmos y a lo loco (Ariel, 2025), en el que, con la ayuda de la ilustradora Raquel Gu, explica qué son esas reglas que dominan el mundo. Doctora en Matemáticas y profesora titular de Matemática Aplicada en la Universidad de Sevilla y ampliamente reconocida y premiada como divulgadora, cuenta que la cosa más irracional que ha hecho últimamente es gastarse un dineral en ver en directo a Bad Bunny, gorro boricua incluido.

PREGUNTA: ¿Le divierte que la presenten como descubridora del escutoide?

RESPUESTA: Me encanta que me lo digan, pero me sabe mal porque el escutoide lo descubrió un grupo de 16 personas en el que yo tuve la suerte de poner mi granito de arena,. La idea original es de Luis M. Escudero y fue su equipo de biólogos, Pedro Gómez y Pablo Vicente, el que más trabajó.

P: ¿Y para qué sirve?

R: Un escutoide es la forma que adoptan las células de tus epitelios, que son las fundas que recubren tus órganos. Sirve para que tus células estén pegaditas y sean flexibles y resistentes.

P: ¿Por qué creemos en el horóscopo y, sin embargo, desconfiamos de algunas fórmulas?

R. Porque el horóscopo es más simple, va al corazón. Es por lo mismo que gana la ultraderecha: porque va al corazón. Es más fácil entender que alguien te diga "un moro le quita la paga a tu abuela" que escuchar a Carlos Cuerpo hablar de Economía en España.

P: ¿El verano es compatible con mirar todo lo que le rodea con los ojos de la ciencia?

R: Sí. De hecho, en verano tengo muy buenas ideas porque estoy descansadita.

P: Su último libro reivindica los algoritmos. ¿Los hemos convertido en los malos de la película?

R: Sí, porque los algoritmos no son ni buenos ni malos. Son herramientas sin las que no podemos vivir desde hace siglos. Es como decir que los cuchillos son malos. Si lo coge una cocinera, te prepara un plato maravilloso; si lo coge un asesino, mata a alguien.

P: ¿Qué algoritmo eliminaría sin contemplaciones?

R: ¡Uf! Los de Twitter o los de Instagram y TikTok. Te van metiendo en una cámara de eco de la que es muy difícil salir.

P: ¿Y cuál es el algoritmo imprescindible?

R: Hay muchos, pero uno se llama Transformada Rápida de Fourier. Nadie lo conoce... (risas), pero gracias a él tenemos la imagen digital, la música digital, el vídeo digital y los avances en imagen médica para el diagnóstico.

Clara Grima, matemática y divulgadora.

Clara Grima, matemática y divulgadora. / Marina Casanova

P: ¿Acabaremos dando con la fórmula contra el cáncer a través de un algoritmo?

R: No lo puedo asegurar porque no me gusta dar falsas esperanzas sobre un tema tan serio. Pero, viendo lo que está haciendo la inteligencia artificial, yo apostaría a que sí, a que lo va a conseguir. En Andalucía tenemos a una matemática experta en cáncer, María Rosa Durán, en la Universidad de Cádiz.

P: Su libro ha sido premiado por estudiantes. ¿Le hace más ilusión convencer a un joven que recibir el visto bueno del mundo académico?

R: Fue muy emocionante que te lo digan estudiantes, que además se lo han leído al dedillo y tenían sus dudas señaladas. También lo es cuando te reconocen los tuyos. En 2024 me concedieron la Medalla de la Real Sociedad Matemática Española, fue importante para mí sobre todo porque la divulgación no ha estado siempre muy bien vista.

P: ¿Sería quien es hoy si no hubiera pasado por la escuela pública y hubiera recibido becas?

R: No. Mi madre me decía: "Si no apruebas, tienes que dejar la carrera". Y no era una amenaza vacía: si no aprobaba, no tenía beca. No sería quien soy. Defender la educación pública es algo que deberíamos hacer todos. Los de derechas que van a tener empresas tecnológicas, ¿no querrán tener el mejor talento? El talento no depende del código postal. A lo mejor el niño o la niña que están buscando está en Las Tres Mil...

Defender la educación pública es algo que deberíamos hacer todos. Los de derechas que van a tener empresas tecnológicas, ¿no querrán tener el mejor talento? El talento no depende del código postal. A lo mejor el niño o la niña que están buscando está en Las Tres Mil

P: ¿Cuánto talento estamos perdiendo por que el código postal todavía decide demasiadas cosas?

R: Muchísimo. Cuando voy a centros de lo que ahora se llaman de "difícil desempeño" me da una pena... Pienso siempre cuánto talento se pierde por no invertir más. Es como tener bolsas de petróleo bajo el suelo, saber que ahí hay petróleo y riqueza, y decir: "No me voy a gastar dinero en un pozo".

P: Ya.

R: Si no invertimos en bajar las ratios, en aire acondicionado -porque los cerebros cociditos piensan peor-, en profesores y en formación, es como decir: "No quiero el petróleo por no gastarme el dinero en el pozo". Absurdo.

P: ¿La universidad está preparada para hablar el idioma de quienes aprenden hoy, de los jóvenes?

R: Estamos en ello, pero yo creo que todavía no. El boom de la tecnología ha ido mucho más rápido de lo que hemos podido asimilar. Ahora tenemos que afrontar las nuevas técnicas para copiar, el lenguaje, la necesidad de adaptarnos a la capacidad de atención de los estudiantes... y de todos en general. Yo lo hago con ilusión, porque es como un reto, pero es muy difícil.

P: ¿Se acuerda de su primer maestro de matemáticas?

R: Sí, pero no tengo muy buen recuerdo. Era una persona muy católica, muy puritana y me hizo dos o tres cosas muy feas.

P: ¿Históricamente se han enseñado mal o había muy poca pasión detrás.

R: En mi caso, la verdad es que no había pasión. Lo que pasa es que la pasión la traía yo. Me gustaban las matemáticas, como a otra gente le gusta jugar al fútbol. Cuando llegué a la Universidad, me gustaron todavía más. Alberto Márquez, mi director de tesis, que es la persona que más matemáticas me ha enseñado en mi vida. Me provocaba querer saber tanto como él.

P: ¿Ha sentido alguna vez que para divulgar tenía que demostrar el doble por ser divertida?

R: Sí, porque yo divulgo matemáticas. No es lo mismo divulgar astrofísica -a todo el mundo le gusta mirar el cielo y las estrellas- o biología, porque te cuentan cositas de tu cuerpo. Hay gente que de entrada me dice: "Yo no me voy a enterar de nada". Entonces tienes que ir al corazón. Mi teoría es que todo entra con amor. Eso, además, es física pura y dura, porque nos lo enseñó Newton. Hay una fuerza de acción y reacción. No puedes imponer el conocimiento porque te lo rebotan, no lo quieren. Tienes que seducir.

P: ¿Y qué preguntas sobre matemáticas está cansada de responder?

R: Una que ya no respondo es la de la Lotería de Navidad.

P: Un clásico.

R: Y luego hay una que me da mucha pena: "¿Y para qué sirven las matemáticas?". Hay que tener muy poca vergüenza para llevar un móvil encima y decir que las matemáticas no sirven para nada.

Clara Grima, matemática y divulgadora.

Clara Grima, matemática y divulgadora. / Marina Casanova

P: ¿Qué problema le gustaría resolver?

R: Que las mujeres vuelvan a la Facultad de Matemáticas. Y lo tenemos crudito, porque la cosa va cada vez peor.

P: Yo pensaba que era al revés, especialmente por todo este mundo de los algoritmos.

R: No. Los algoritmos las han espantado. En Matemáticas es muy llamativo: en 1980, las mujeres y los hombres representaban prácticamente el mismo porcentaje. Van siempre juntas hasta que llegamos a 2003-2004, cuando explota la revolución digital, y hace clac.

P: Ya.

R: Donde se están yendo es a Medicina. Los mejores matemáticos no son hombres ni las mejores médicas son todas mujeres. Tiene que haber diversidad. Cuando Matemáticas empieza a ganar prestigio, a ser más competitiva y a estar mejor remunerada, aparecen los hombres y las mujeres empiezan a desinteresarse. Con Informática pasó lo mismo. Cuando empezó a ganarse dinero ahí, comenzaron a desaparecer las mujeres.

P: Pero no las ha echado nadie.

R: No. Son ellas las que no vienen. Una vez, un señor que vino a explicarme mi propia charla me dijo: "A lo mejor no entran porque la nota de corte de Matemáticas es altísim". Las notas de corte más altas las sacan las chicas. Esto es peligroso porque, si la inteligencia artificial va a dominar el mundo y va a estar dominada solo por hombres, volveremos a tener un problema muy gordo de sesgos.

P: ¿Qué le dice ahora a las niñas?

R: Antes decía: "Los matemáticos vamos a dominar el mundo". Ahora parafraseo a Katalin Karikó, premio Nobel de Medicina en 2023: “Yo les he salvado la vida a millones de personas, pero ni les he visto la cara ni sé sus nombres”. Puedes salvar el mundo siendo médica o maestra pero también delante de un ordenador diseñando algoritmos.

Fuente: El Correo de Andalucía

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