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Los mecánicos advierten: esto es lo que nunca debes hacer con el aire acondicionado de tu coche

Un gesto muy habitual en verano puede forzar la batería y afectar al sistema de climatización del vehículo

Los mecánicos advierten: esto es lo que nunca debes hacer con el aire acondicionado de tu coche

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El aire acondicionado del coche deja de ser un lujo cuando llega el calor de verdad. En verano, entrar en un vehículo que ha estado aparcado al sol puede convertirse en una experiencia sofocante, con el volante ardiendo, los asientos recalentados y un habitáculo que tarda varios minutos en volver a una temperatura soportable. Por eso, muchos conductores encienden el climatizador casi por reflejo nada más girar la llave o pulsar el botón de arranque.

Pero el aire acondicionado no solo aporta comodidad. También influye en la seguridad al volante. La Dirección General de Tráfico recuerda que el calor excesivo aumenta la fatiga, reduce los reflejos y hace que el conductor tarde más en reaccionar; además, con temperaturas muy altas se cometen más errores y puede empeorar la visión de las señales. Por eso, usar la climatización en verano es recomendable, siempre que se haga de forma correcta y sin adoptar hábitos que puedan dañar el vehículo.

Consejo del mecánico

El consejo de muchos mecánicos es claro: no conviene dejar el aire acondicionado encendido cuando se apaga el motor ni activarlo de golpe nada más arrancar, sobre todo si el coche lleva horas al sol. Es un gesto muy extendido, porque parece cómodo llegar, apagar el coche y olvidarse, o entrar y poner el aire al máximo desde el primer segundo. Sin embargo, ese hábito puede exigir un esfuerzo extra al sistema eléctrico, aumentar la carga sobre la batería y favorecer problemas en el circuito de climatización con el paso del tiempo.

Batería

Uno de los componentes más perjudicados puede ser la batería. El sistema de aire acondicionado, especialmente cuando entra en funcionamiento el compresor, demanda energía y obliga al vehículo a trabajar más. Si el climatizador queda conectado al apagar el coche, en el siguiente arranque el sistema puede entrar en marcha de forma inmediata, justo cuando la batería y el motor ya están afrontando uno de los momentos de mayor exigencia. No significa que el coche vaya a averiarse por hacerlo una vez, pero repetirlo durante semanas o meses puede contribuir al desgaste de componentes eléctricos, especialmente en vehículos con baterías antiguas o trayectos cortos.

Humedad

El segundo problema está en la humedad. Cuando el aire acondicionado funciona, se produce condensación por la diferencia de temperatura entre el aire caliente del habitáculo y el circuito frío del sistema. Si el coche se apaga con el aire funcionando, parte de esa humedad puede quedarse en los conductos y en el evaporador sin secarse correctamente. Con el tiempo, ese ambiente húmedo favorece malos olores, acumulación de suciedad, proliferación de bacterias y sensación de aire viciado al encender el vehículo. Por eso, muchos talleres recomiendan apagar el aire acondicionado unos minutos antes de llegar al destino y dejar funcionando solo la ventilación, para ayudar a secar el circuito.

Tampoco es buena idea encenderlo inmediatamente al máximo después de entrar en un coche recalentado. La DGT recomienda bajar las ventanillas antes de empezar a conducirpara airear el habitáculo e igualar la temperatura interior y exterior; si se enciende el aire acondicionado, aconseja mantener las ventanillas bajadas durante los primeros segundos para expulsar el aire caliente. Este gesto permite que el sistema trabaje con menos esfuerzo y enfríe mejor después. Una vez evacuado el calor acumulado, lo razonable es cerrar las ventanillas, activar el aire y seleccionar una temperatura moderada, no convertir el interior en una nevera.

La temperatura también importa. Los expertos sitúan el confort del habitáculo en torno a los 22 o 24 grados, una franja suficiente para viajar fresco sin someter al cuerpo a cambios bruscos ni aumentar de forma innecesaria el consumo. Además, conviene revisar el filtro del habitáculo, mantener el sistema limpio y comprobar el gas refrigerante si el coche tarda demasiado en enfriar o aparecen olores extraños. Un filtro sucio reduce el flujo de aire, empeora la calidad del ambiente interior y puede hacer que el sistema parezca menos potente de lo que realmente es.

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