¿Se pueden aprovechar los electrodomésticos tras una inundación?
Descubre si es posible reparar los aparatos que han quedado dañados por el agua o si directamente hay que desecharlos

Limpieza en una tienda de electrodomésticos tras el paso de la DANA. / Daniel Tortajada
Las inundaciones provocadas por la DANA en Valencia y otras zonas de España han dejado miles de viviendas anegadas y, con ellas, una gran cantidad de electrodomésticos sumergidos o salpicados por el agua. En algunos casos, la cantidad de agua y barro que entró en las casas fue tal que arrasó con todo y esos electrodomésticos son ahora basura. Sin embargo, en otros casos el agua entró en las casas pero no destruyó todo a su paso, por lo que algunas cosas mojadas aún se puedan salvar.
En estas situaciones, muchos se preguntan si los electrodomésticos afectados pueden ser rescatados o si, por el contrario, deben ser desechados directamente. A continuación, analizamos los pasos y consideraciones para evaluar si estos aparatos pueden salvarse y cómo actuar en cada caso.
Evaluación inicial: ¿cuánto tiempo estuvo el aparato en contacto con el agua?
La primera variable a tener en cuenta es el tiempo que el electrodoméstico ha estado en contacto con el agua y el nivel de exposición. Los aparatos que han permanecido sumergidos durante largos períodos o aquellos en contacto con agua sucia, barro o contaminantes químicos tienen menos posibilidades de recuperarse sin riesgo. Los electrodomésticos, por sus circuitos y componentes eléctricos, son sensibles a la humedad, especialmente si el agua ha ingresado en el motor o en áreas de difícil acceso. Ante estos casos, es fundamental proceder con precaución y consultar a un especialista.

Electrodomésticos y enseres en el exterior de una vivienda de Picanya afectada por la inundación. / Germán Caballero
La importancia de la seguridad: desconectar y no encender
Una de las recomendaciones clave para evitar riesgos es no encender los electrodomésticos que han estado en contacto con agua. Incluso si parece que están secos por fuera, el agua podría haber penetrado en el interior, lo cual supone un peligro de cortocircuitos o descargas eléctricas. Lo primero es desconectar cada aparato y mantenerlos apagados hasta que un profesional pueda revisarlos. Este paso es crucial no solo para proteger la vivienda de un posible incendio, sino también para asegurar la integridad del aparato y evitar que se dañe aún más.

Áxel Álvarez
Revisar con un técnico
Si el electrodoméstico tiene un alto valor económico, como puede ser un frigorífico, una lavadora o un horno, es recomendable que lo evalúe un técnico. En algunos casos, un profesional especializado puede abrir el aparato y realizar una limpieza interna para retirar el agua y la suciedad acumulada, además de secar y comprobar los circuitos. Esta revisión también permite evaluar si el motor o los componentes principales se han visto afectados, lo que determinará si puede continuar funcionando sin riesgos.

¿Se puede volver a usar un electrodoméstico si se ha mojado en una inundación? / Freepik
En ocasiones, el técnico puede sugerir el reemplazo de piezas específicas, como cables o motores, lo cual podría representar una opción más económica que comprar un electrodoméstico nuevo. Sin embargo, es importante sopesar los costes de la reparación frente al valor del electrodoméstico y su antigüedad, ya que en algunos casos, la sustitución puede ser la mejor alternativa.
Electrodomésticos pequeños: ¿recuperables o no?
Los aparatos pequeños, como cafeteras, tostadoras, batidoras o licuadoras, también se ven afectados en situaciones de inundación, aunque su recuperación es menos viable en muchos casos. Debido a su tamaño y a que suelen tener componentes electrónicos más frágiles, el agua puede dañarlos de manera irreversible. Además, muchos de estos aparatos son herméticos, lo que dificulta que un técnico pueda acceder a sus partes internas sin romper la estructura. Si estos electrodomésticos han estado sumergidos, la recomendación suele ser descartarlos y reemplazarlos, ya que el costo de reparación podría superar su valor inicial.

Los pequeños electrodomésticos como las tostadoras deben ser desechados si han estado sumergidos en agua. / Freepik
Electrodomésticos que sí pueden tener esperanza
Sin embargo, algunos electrodomésticos de mayor tamaño, como lavadoras, secadoras y refrigeradores, suelen estar diseñados para soportar más desgaste, lo cual incrementa sus posibilidades de recuperación. La lavadora, por ejemplo, está fabricada para operar en condiciones húmedas, y el motor puede protegerse si se desarma y seca adecuadamente. El frigorífico, aunque más sensible al agua en sus componentes eléctricos, puede ser rescatado si el agua no ha afectado el motor o los cables principales. En estos casos, una revisión técnica exhaustiva puede ser la clave para determinar si siguen siendo seguros y funcionales.
Si el daño es irreparable o si la reparación implica un costo excesivo, lo mejor es tirar el aparato.
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