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María Ponsoda: «No nos pueden hacer nada más. Ya han matado a mi padre»

La hija mayor del alcalde de Polop asesinado asegura no tener miedo a represalias después de que un jurado popular haya declarado no culpables a los siete acusados del crimen - «Sabíamos que esa posibilidad existía», precisa la joven

María Ponsoda: «No nos pueden hacer nada más. Ya han matado a mi padre»

María Ponsoda: «No nos pueden hacer nada más. Ya han matado a mi padre»

Con el mismo aplomo con que declaró ante el tribunal que estaba enjuiciando el crimen de su padre valoró ayer María Ponsoda el veredicto que absuelve a los siete acusados del asesinato. «Sabíamos que era una posibilidad que existía y como tal la hemos encajado», aseguró tranquila a preguntas de este diario.

El día anterior, nada más conocerse la decisión del jurado, fue imposible hablar con ella. Es normal. Trece años después de que su padre fuera tiroteado a las puertas de su casa en la pedanía de Xirles el proceso llegaba a fin (a falta de saber si se recurrirá el fallo) pero no como la familia del regidor malogrado hubiera deseado.

Pese a estar preparada para todo, tiene ahora que digerir el fallo del tribunal popular que por cinco votos a cuatro (excepto el caso de uno de los encausados, que fue de seis a tres) declaró no culpables del crimen a quien fuera compañero de su padre en el PP y en el Ayuntamiento, Juan Cano, al propietario de tiendas de calzado Salvador Ros y al gerente y uno de los dueños del club de alterne donde investigadores y acusaciones sostienen que se fraguó el crimen, Ariel Gatto y Pedro Hermosilla. Junto a ellos también han sido exculpados los ciudadanos checos Radim Rakowski y Robert Franek y el español Raúl Montero a quienes se les atribuía haber sido los autores materiales de los disparos.

«Nosotros no somos jueces ni jurados pero lo que está claro es que el sistema no ha funcionado», continuó serena María, quien respondió también a la pregunta sobre cómo cree que será a partir de ahora la convivencia en un pueblo pequeño, como lo es Polop, donde los encuentros con Cano y su familia no será difícil que se produzcan. «¿Qué nos van a hacer? Ya no nos pueden hacer nada. Nos mataron a mi padre. Yo tengo mi trabajo y mi casa, no me pueden hacer nada», recalcó María, que tenía 27 años cuando asesinaron a su padre. Su hermana Fátima, dos menos y estaba embrazada de tres meses.

Las dos hermanas, que harán los que les recomiende su abogado, el letrado Vicente Guerri, en cuanto a recurrir o no la sentencia, se refirieron a su padre en sede judicial como «una buena persona, nada ambicioso, que ayudaba a todo el mundo y al que todo el mundo quería» y reivindicaron el derecho del primer edil a hacer con su vida lo que quisiera. La joven relató ante en el jurado un incidente a gritos con Cano y se lamentó que de que «parece que seamos verdugos cuando somos las víctimas».

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