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Polop, entre dos aguas

Hay vecinos que lamentan el calvario que han tenido que pasar los acusados mientras otros sostienen que el veredicto tenía que haber sido distinto

Polop, entre dos aguas

Polop, entre dos aguas

Los ciudadanos de Polop de la Marina no quieren hablar mucho sobre el juicio que finalizó el lunes y que declaró inocentes a los acusados por el asesinato del alcalde Alejandro Ponsoda. Los pocos que se atreven a decir algo tienen una posición muy marcada y explican que eso les ha costado la amistad con otros polopinos. Incluso, los hay que hablan de la existencia de familias que han roto por la relación que mantenían con los acusados o con la víctima.

Ayer era día de mercadillo en el pueblo, el sol brilló por su ausencia y a lo largo de todo el día cayó una ligera lluvia. Eso no impidió para que la gente saliera a hacer la compra y a tomar algo al bar. En los corrillos se alcanzaba a escuchar un tema de conversación que era predominante, casi nadie hablaba de otra cosa que no fuera el fin del proceso por el crimen de Ponsoda. No obstante, en cuanto nos acercamos a preguntar por el tema o amagábamos con participar en la conversación, la respuesta era recurrente, «de eso no quiero hablar, el tema ya le ha costado mucho a este pueblo» o «parece que no se puede hablar de otra cosa cuando se habla de Polop, ya está bien».

En un bar un par de hombres que se tomaban una cerveza, aceptaron entrar en materia con pocas ganas. «¿Qué quieres que te diga? Yo lo veo claro, pero mira, no lo pudieron demostrar y a este pobre hombre y a su familia no le harán Justicia», a lo que su compañero de tertulia añadía: «yo pienso lo mismo, pero ni se te ocurra poner mi nombre ni mi foto, ya he tenido muchos problemas en el pueblo con gente que piensa lo contrario».

Ya en la calle, muy cerca del bar, nos acercamos a una mujer que vuelve a casa con el carrito de la compra, tampoco se muestra muy motivada a responder a las preguntas en un principio, reconoce que le da pena lo que le hicieron a Alejandro Ponsoda, «yo lo consideraba un buen hombre, siempre se portó bien conmigo y con mi familia». Ella confiesa no haber seguido mucho todas las noticias sobre el caso, de hecho se enteró del veredicto ayer en el mercadillo hablando con otras vecinas del pueblo y, aunque le sorprendió un poco que los hayan declarado inocentes, hace hincapié en que es solo porque «mucha gente del pueblo estaba segura que habían sido ellos».

Acabado el juicio, parece que las aguas han vuelto a su curso en Polop de la Marina. Sin embargo, la gente de esta localidad no cree que la normalidad regrese en mucho tiempo. Una pareja joven que se tomaba un descanso para fumar un cigarrillo en la calle hablaba sobre uno de los acusados. No quisieron decir su nombre porque lo conocen a él y a su familia, pero aseguraban que después de todo este proceso está arruinado. Reconocen que ellos sienten pena por él y lamentan que solo por eso, haya gente en el pueblo que les haya dejado de hablar. «Este juicio nos ha dividido», apostillan. Una división que viene de atrás.

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