La familia de Pedro Miñarro Soriano, el hombre de 70 años que murió en la madrugada del domingo 13 de septiembre en un accidente de tráfico en la A-31 en Alicante, aseguran que la Guardia Civil les ha confirmado que su vehículo no se encontraba detenido en medio de la calzada en el momento del accidente, pese a la versión que ofrecieron a la Benemérita los ocupantes de los otros dos coches implicados.

Su hijo, Nabil Miñarro, explica que están a la espera de que el Instituto Armado les facilite el atestado del siniestro, que se registró en el enlace de la A-31 con la A-70 sobre la 1 de la mañana, en el punto kilométrico 235,9 de la A-31. Según el testimonio que dieron a los agentes los dos jóvenes que iban en el vehículo que chocó primero y de la pareja que iba en el otro coche que también colisionó, el automóvil de Pedro se encontraba en medio de la calzada parado y sin luces. La Guardia Civil ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias del siniestro, pero desde la familia aseguran que la Benemérita les ha confirmado que su coche no estaba parado. Y que están analizando las luces para aclarar si estaba apagadas o encendidas en el momento del siniestro.

Nabil Miñarro agrega que su progenitor, que durante caso 50 años fue funcionario de prisiones en Fontcalent, se dirigía a su chalé en esta partida de Alicante. Y que en absoluto el accidente fue responsabilidad de su padre, que "era muy prudente al volante, destacando que se produjo en una recta de casi 500 metros en la que, en el caso de no llevar las luces puestas por lo que fuera -cosa que debe confirmar la Guardia Civil-, tenía que ser visible por los catadióptricos, que son los reflectantes que llevan los coches. Por ello consideran necesario limpiar su honor y que se esclarezcan las causas del siniestro.