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«En ningún momento disparé al pelotón para hacer una gracia»

Los militares procesados por la muerte de un soldado en Agost mantienen firmes sus versiones, incluido el presunto autor del disparo

Recreación del ejercicio en el que murió Alejandro Jiménez realizado por la Guardia Civil.

Recreación del ejercicio en el que murió Alejandro Jiménez realizado por la Guardia Civil.

«En ningún momento disparé a lugar distinto de mi sector de tiro o sensiblemente a mi frente, y no disparé al pelotón con el propósito de hacer una gracia». El sargento de la Legión acusado de matar de un tiro al joven soldado mallorquín Alejandro Jiménez Cruz, durante unos ejercicios con fuego real en el campo de maniobras de Agost, insistió en su inocencia durante su última declaración ante el juez togado militar de Almería que instruye el caso. Junto a él, los otros siete procesados –el capitán de la compañía, dos tenientes, un cabo y tres soldados– rechazaron de forma unánime los cargos que se les imputan, que incluyen los delitos militares de encubrimiento, deslealtad, abuso de autoridad y desobediencia a los agentes de la autoridad.

La ronda de declaraciones se llevó a cabo el 7 de septiembre. Era la primera oportunidad que los procesados tenían de defenderse tras conocer el auto que les imputa graves delitos en relación con la muerte de Alejandro Jiménez, el 25 de marzo de 2019. Sin embargo, no hubo sorpresas. Los ocho militares proclamaron su inocencia, pero no dieron datos que aporten luz al caso.

El sargento que mandaba el pelotón de Alejandro, de cuyo fusil partió, según el análisis del laboratorio de balística de la Guardia Civil, el proyectil que le mató, se acogió a su derecho a no declarar y respondió solo a su abogado: «No efectué disparo alguno después de fijar como nuevo objetivo el faldón de la montaña. En ningún momento disparé a lugar distinto de mi sector de tiro o sensiblemente a mi frente. No disparé al pelotón con el propósito de hacer una gracia. No ordené que se recogieran vainas una vez que finalizó el ejercicio (...). En el momento en el que escuché el grito del fallecido ya había dejado de hacer fuego con mi fusil. No es posible que el disparo tuviera lugar antes de cesar el fuego dada la secuencia en que se dieron las novedades. No he presionado ni recomendado a terceros para que se abstuvieran de dar aclaraciones adicionales sobre lo sucedido a la Guardia Civil. Quiero insistir en mi inocencia».

«No ordené que mintieran»

El siguiente en declarar fue el capitán de la compañía, acusado entre otras cosas de mentir y ordenar a su tropa que mintieran a los investigadores. También contestó únicamente a su abogado: «No ordené que se recogieran vainas en el campo de tiro (...) En la primera entrevista que tuve con los investigadores les advertí de que esa mañana había estado en el campo de tiro con los dos pelotones» [sobre la supuesta recreación del incidente, antes de la llegada de la Guardia Civil, y tras la que habría ordenado a los soldados que alterasen su ubicación final]. «Es rotundamente falso que me hallara al corriente de la forma en que realmente se había desarrollado el ejercicio. Nadie me informó en ningún momento de que el sargento hubiera disparado al legionario Jiménez Cruz (...). Tampoco ordené en ningún momento a los ejecutantes que mintieran sobre sus posiciones ni ordené mentir en ningún otro aspecto (...). No recibí por parte del teniente ningún mensaje de que estuviera prohibido acceder al campo de tiro (...), para llegar allí no tuve que cruzar ningún precinto de la Guardia Civil».

«No vi disparar al sargento»

La ronda de declaraciones prosiguió con los dos tenientes. El primero señaló que no apreció anomalías en la actuación del sargento, que nunca le vio «abrir fuego en las inmediaciones del merlón y de haber visto que hacía fuego sobre el pelotón no lo habría permitido». El otro teniente dijo, también a preguntas de su abogado, que «el hecho de que los sargentos no se integraran en su pelotón no significa que tengan absolutamente prohibido hacer fuego y que por ello están autorizados a hacer algún disparo esporádico, como por ejemplo para marcar algunos objetivos».

Por su parte, el cabo acusado de encubrimiento afirmó categóricamente que en ningún momento vio al sargento disparar al legionario y no tiene ningún motivo para encubrirlo. Por último declararon tres soldados, también procesados por encubrimiento. Uno de ellos negó haber manifestado «que el sargento, el teniente y el cabo hayan disparado alguna vez al pelotón con el propósito de hacer una gracia».

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