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Investigación judicial

'Caso Eleazar': paliza y muerte de un joven discapacitado

La juez imputa a ocho vigilantes y cinco policías por la detención ilegal de un joven a la entrada de un partido de la selección española en 2019 en Gijón

Eleazar García Hernández.

Eleazar García Hernández. CEDIDA POR LA FAMILIA

Eleazar tenía el cuerpo de un hombre grande y el cerebro de un niño. Tenía una discapacidad psíquica del 75 por ciento. Eleazar García Hernández, de 34 años, un metro ochenta de estatura, murió el 8 de septiembre de 2019 cerca del estadio El Molinón de Gijón, donde había acudido con la ilusión de un chiquillo para ver a la selección española de fútbol y especialmente a su ídolo, Sergio Ramos.

Antes de que empezara el partido contra las Islas Feroe, Eleazar se despistó de su padre y salió del estadio. Cuando quiso volver a entrar, los vigilantes de seguridad no le dejaron. Él no supo explicarse -"expuso balbuceante que quería ir con su padre", según el auto de la juez- y ocho guardas jurados lo inmovilizaron entonces contra una valla y lo echaron al suelo, boca abajo y con las manos en la espalda. Lo trasladaron a un centro de salud, donde volvieron a inmovilizarle boca abajo, sobre el suelo. Poco después, el joven discapacitado falleció de un ataque al corazón.

La juez de Gijón Belén García Iglesias ha concluido su investigación y ve indicios de delito en ocho vigilantes de seguridad y cinco policías municipales. Les imputa a todos un delito de homicidio imprudente o de lesiones graves y otro contra la integridad moral de la víctima. A los policías locales, además, les atribuye otro posible delito de detención ilegal. La fiscalía, sin embargo, asegura que Eleazar murió de forma "natural", al sufrir un ataque al corazón después de ser detenido y engrilletado por los vigilantes. El informe forense dictamina que la muerte de Eleazar, que no tenía ningún problema cardiaco diagnosticado, "pudo originarse por una mezcla de factores provenientes de una situación de estrés y desembocando como diagnóstico definitivo más probable en una crisis epiléptica y fallo cardiaco agudo".

'Caso Eleazar': paliza y muerte de un joven discapacitado

Múltiples lesiones

Dos testigos han asegurado que vieron como los vigilantes daban "patadas" al joven discapacitado. Una persona más añadió ante la juez que la condición de discapacitado del joven era fácilmente observable. El informe de autopsia al fallecido recoge que su cadáver "presentaba erosiones en ambas muñecas, erosiones profundas en ambas rodillas, contusiones en ambos pómulos, erosiones en cara interna de pirámide nasal, en ambos brazos y piernas, en región lateral del cuello y en cara superior del tórax a la altura de la clavícula".

Diego García, tío de Eleazar, recuerda lo que ocurrió: "Les habían dado entradas en su colegio de educación especial. Estaba muy contento, iba diciendo a todo el mundo que iba a ver a Sergio Ramos. Se salió un momento, se despistó y quiso volver a entrar. Al ver que tardaba, su padre avisó a los de seguridad". Mientras tanto, Eleazar intentaba entrar por varias puertas del estadio, sin conseguirlo.

Algunos vigilantes indicaron que parecía que estaba ebrio, algo que quedó descartado luego; otros apuntaron a la posibilidad de que fuera integrante de algún grupo ultra del fútbol y aludieron incluso a la alerta antiterrorista a nivel nacional para justificar la detención. Señalaron que el joven había golpeado a una de sus compañeras cuando intentaba entrar al campo. La jueza considera que ese hecho no está acreditado, dado que la vigilante no aportó un parte médico de lesiones.

Detención irregular

Lo cierto es que el joven fue detenido de forma irregular. La jueza recoge en su auto que no se le leyeron sus derechos ni tampoco se le prestó atención sanitaria en el estadio, como sí se hizo con la vigilante a la que supuestamente había golpeado. De hecho, ninguno de los trece imputados ha asumido ante la juez haber dado la orden de detener al joven discapacitado, como recuerda el abogado de la familia, Marcos García Montes.

"Mi sobrino no había pegado a nadie en su vida. Era un bendito, un niño grande de seis años, le encantaba dar abrazos...", recuerda Diego García. Su padre llegó al centro de salud, donde le dijeron que había muerto. "No le dejaron acercarse a verlo, se lo llevaron a hacer la autopsia", recuerda el tío de Eleazar. Cuando les entregaron el cadáver, "estaba en una caja, con la tapa cerrada. La abrí y le hice una foto". La familia ha enseñado esa imagen a El Periódico de Catalunya para mostrar las lesiones que presentaba el joven. "Eso no fue una muerte natural. Antes de morir, lo maltrataron, lo atropellaron. Queremos justicia. Sin justicia, no hay paz", afirma.

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