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El sobrino de Las Palmas se defendió a cuchilladas del tío ante el cadáver de la abuela Pepita

Marcos L., de 18 años, herido en cabeza y brazos, confesó a la Policía que apuñaló a José L., de 48, durante una riña después de que su pariente asesinó a la madre, de 85

El sobrino se defendió a cuchilladas del tío ante el cadáver de la abuela Pepita

El doble crimen familiar ocurrido la noche del pasado lunes en el interior de una vivienda de la calle Pérez del Toro parece estar prácticamente esclarecido. El joven Marcos L., de 18 años, aseguró que acabó con la vida de su tío José L. E., de 48, para defenderse después de que éste matara a su abuela Josefina E. P. de 85 años de una puñalada en el pecho cuando se encontraba en la cama de su habitación. El testimonio del chico, que permanece detenido en las dependencias policiales como presunto autor de un homicidio, parece cobrar fuerza puesto que fuentes cercanas a la investigación aseguraron que su declaración es verosímil dada las heridas de defensa que presentaba y que además fue corroborada por el grupo de jóvenes que vive en el piso inferior, quienes escucharon todo lo sucedido y alertaron a la Policía Nacional.

El joven, natural de Fuerteventura, vivía desde hacía un año junto a su abuela en el segundo piso del número 34 de la citada calle del barrio de Arenales, donde también residía su tío José L. E., una persona problemática, según los vecinos, que desde hacía aproximadamente medio año había dejado su dependencia al alcohol y las drogas. Lo sucedido en el interior de la habitación de la anciana Josefina, más conocida como Pepita, nadie lo sabe. Las fuentes consultadas apuntaron que sobre las nueve de la noche José mató a su madre, que desde hacía dos años estaba encamada, de una puñalada con un cuchillo en el tórax. Acabó con su vida en el acto. Ante lo ocurrido, el joven salió de su habitación y se encontró con su abuela muerta e intentó ayudarla sin éxito. Fue entonces cuando, según su versión, su tío intentó agredirlo en varias ocasiones, causándole heridas por arma blanca en los brazos y en la cabeza.

En un momento del enfrentamiento, el parricida recibió al menos una puñalada mortal supuestamente propinada por su sobrino en legítima defensa con el mismo cuchillo con el que se había producido el primer crimen. El joven posteriormente se encerró en su habitación y llamó a su madre, que se encontraba en Fuerteventura, para contarle todo lo que había ocurrido. Al mismo tiempo, los jóvenes que viven en el primer piso avisaron a la Policía Nacional de que en el piso superior se estaba produciendo una fuerte discusión familiar.

Un grupo de estudiantes que reside en el piso inferior alertó a la Policía Nacional

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El 112 movilizó al tres ambulancias del Servicio de Urgencias Canario, una de ellas medicalizada, otra de soporte vital básico y otra de soporte vital avanzado. El médico y los enfermeros solo pudieron confirmar ambas muertes. Asimismo, atendieron al homicida confeso, que presentaba cortes en las manos y en la cabeza, y decidieron trasladarlo a un centro sanitario. El joven estuvo en todo momento custodiado por agentes de la Policía Nacional, quienes procedieron a detenerlo como presunto autor de un delito de homicidio, según informó ayer la Jefatura Superior de Policía de Canarias en una nota.

Agentes de la Policía Científica y de la Brigada de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Canarias iniciaron una investigación para tratar de determinar las causas del asesinato de Josefina E. P. y el homicidio de José L. E. En el domicilio también se personó una amplia comitiva judicial del Juzgado de Instrucción número 1 de Las Palmas de Gran Canaria, que dirige el juez Alberto Puebla Contreras y que la noche del pasado lunes se encontraba en funciones de guardia, así como la médica-forense.

Funcionarios de la Policía Nacional salen de la vivienda con pruebas. . A.C.D.

El juez permaneció en la vivienda hasta aproximadamente la una menos cuarto de la madrugada, cuando abandonó el lugar después de solicitar un reportaje fotográfico de los dos cuerpos que yacían en el domicilio y decretar el secreto de sumario.

El trabajo de los componentes de la Policía Científica se alargó durante varias horas hasta que sobre las tres abandonaron el barrio de Arenales con las pruebas. En un principio, la Policía Nacional evaluó bajar ambos cadáveres por la estrecha escalera, pero las dificultades que ello conllevaba, junto con la rigidez de ambos cadáveres, aconsejaban hacerlo a través de una de las ventanas de la segunda planta para así evitar contaminar pruebas presentes en los cuerpos.

Varias unidades de los Bomberos de Las Palmas de Gran Canaria se desplazaron al lugar con un vehículo escalera para proceder a retirar los cadáveres. Esta operación se extendió hasta las cinco de la madrugada, cuando el furgón de traslados judiciales llevó los cuerpos hasta el Instituto de Medicina Legal de Las Palmas de Gran Canaria.

Los forenses practicar ayer la autopsia a Josefina E. P. para determinar que falleció de una puñalada en el pecho. A su hijo José L. E. se le realizará la necropsia a lo largo de la mañana de hoy. Asimismo, al analizar visualmente los dos cuerpos y la escena del doble crimen, los investigadores dan credibilidad al testimonio de Marcos L., quien alegó que se defendió de su tío, una persona que en el vecindario definieron como “muy conflictivo” y que, presuntamente, ya había estado ingresado en un centro penitenciario.

Está previsto que el detenido pase mañana a disposición judicial para que el juez le tome declaración. La Fiscalía decidirá si solicita su ingreso en prisión por un homicidio o considera como atenuante el hecho de que se defendió de su tío, tal y como defiende el arrestado. A su testimonio se une la versión de los jóvenes estudiantes, quienes ya durante la madrugada de ayer indicaron en dependencias policiales que escucharon la riña y que, según las fuentes, corroboran la versión de Marcos L.

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