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Explotación de personas

Detenido en Alicante un matrimonio por obligar a discapacitados a mendigar

La Policía detiene en Alicante a una pareja por obligar a discapacitados a pedir limosna y quitarles el dinero recaudado

Dos detenidos en Alicante por explotar a discapacitados pidiendo limosna 14 horas diarias

La Policía Nacional ha detenido en Alicante a un matrimonio rumano de 48 y 51 años acusado de obligar a ejercer la mendicidad a compatriotas con discapacidad. Las víctimas aseguran que llegaban a realizar jornadas maratonianas de hasta 14 horas pidiendo limosna y durante los siete días de la semana. Y todo ello a cambio de nada, porque les quitaban todo el dinero recaudado.

La detención de una pareja acusada de trata de seres humanos con fines de explotación para la mendicidad se llevó a cabo después de que una de las víctimas pidiera ayuda a la Policía mientras pedía limosna en una calle de Alicante. El denunciante es un hombre de 43 años, de origen rumano como los detenidos, que había escuchado a la pareja detenida sus planes para venderle por 2.000 euros a otra familia rumana porque no les resultaba rentable. Por ello, aprovechó que una patrulla pasó junto a él para denunciar la situación de esclavitud que estaba viviendo y las condiciones de vida inhumanas que tenía que soportar. Además de quitarle el dinero que recaudaba ejerciendo la mendicidad, el matrimonio tenía su documentación y si no conseguía una determinada cantidad de dinero, no le daban comida y era objeto de amenazas de muerte e incluso agresiones físicas.

Catorce horas mendigando

Según informó ayer la Policía, el matrimonio detenido se instaló en España en 2007 y su medio de vida eran los recursos obtenidos por compatriotas con discapacidades físicas o psíquicas que captaban en Rumanía y explotaban ejerciendo la mendicidad en diferentes provincias.

La pareja ejercía una gran presión psicológica sobre sus víctimas y menoscababan de tal forma su autoestima que acababan estableciendo un vínculo tan fuerte con ellos que las personas explotadas llegaban a considerar a sus captores como de su familia.

Tras la denuncia que propició las detenciones, la Policía localizó a otra víctima mendigando, un varón con una grave parálisis, pero tuvo miedo a represalias y no quiso declarar en dependencias policiales. La Policía indica que una de las víctimas llevaba más de dos años siendo explotada y que dijo que no había denunciado antes por desconocimiento de la legislación española.

Cuatro meses sin ducha

El ciudadano rumano que denunció la situación de explotación padece una enfermedad que le obliga a llevar muletas y llegó a España con su hermano hace una década. Desde entonces ha subsistido gracias a las limosnas que le daban en la vía pública. Primero en Figueras, donde vivía en una casa abandonada, y posteriormente en Barcelona, València y Benidorm, donde asegura que dormía en la calle. Durante su escala en Benidorm fue donde contactó con la mujer detenida en Alicante y le ofreció alojamiento en su casa. En dicha vivienda dormía en un sofá que compartía con otra persona obligada a ejercer la mendicidad y afirma que llevaba cuatro meses sin ducharse porque no había agua caliente en la casa, además de no disponer de cepillo para lavarse los dientes.

Las normas en la casa eran estrictas. Sólo comía una vez al día y no podía coger alimentos de la nevera. La mujer ahora detenida le dejaba comprarse tres latas de cerveza al día, de 40 céntimos, y un paquete de tabaco cada cuatro días.

Según el denunciante, el otro varón presuntamente explotado por el matrimonio se encontraba en peor situación que él. Es paralítico de cintura para abajo y la mujer le dejaba varios días sin comer, le pegaba muchas veces y tampoco se podía duchar, según la víctima que pidió ayuda a la Policía.

Este hombre aseguró a los investigadores que el matrimonio vivía de lo que recaudaban él y su compañero de piso. Mientras que los dos dormían en el mismo sofá, el matrimonio tenía su habitación y la hija y su novio otra. El denunciante afirmó a la Policía que se sentía secuestrado y que al escuchar que pensaban venderle a miembros de un clan rumano que son «peligrosos y violentos» decidió denunciar su situación, a pesar del temor a represalias por parte de la pareja.

Esta persona relató a los investigadores que estaba completamente sometido a la pareja. Le obligaban bajo amenazas y coacciones a mendigar y entregar todo el dinero que recaudaba. Si no conseguía dinero suficiente le agredían físicamente, según la Policía.

Los detenidos tienen un amplio historial delictivo por delitos contra las personas y ambos quedaron en libertad con cargos tras pasar a disposición del juzgado de guardia de Alicante.

La investigación por este caso de trata de seres humanos ha sido llevada a cabo por agentes del Grupo III de la Brigada Provincial de Extranjería y del Grupo Operativo de Respuesta de la Comisaría de Distrito Norte de Alicante.

La trata de seres humanos, la esclavitud del siglo XXI

La Policía Nacional afirma que la trata de seres humanos es la esclavitud del siglo XXI y es uno de los delitos más comunes que genera grandes beneficios, hasta el punto de mover más dinero en todo el mundo después del tráfico de drogas y el de armas. Este delito constituye una violación grave de la dignidad y la libertad de la persona. Según la Policía, las víctimas de este delito suelen ser personas vulnerables, en condiciones físicas o económicas delicadas y que no oponen una gran resistencia. La Policía Nacional tiene dos vías habilitadas para denunciar este tipo de delito: el teléfono gratuito 900105090 y el correo electrónico «trata@policía.es». En ambos casos se preserva la confidencialidad de los usuarios.

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