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Imponen 50 años de cárcel a una red de trata que sometía con vudú a sus víctimas

Las mujeres tenían que prostituirse en clubs de la zona de Benidorm para saldar una deuda de 36.000 euros por el viaje desde Nigeria

Dos acusados que se declararon culpables en el juicio durante su traslado a la sala de vistas de la Audiencia Provincial. | HÉCTOR FUENTES

Dos acusados que se declararon culpables en el juicio durante su traslado a la sala de vistas de la Audiencia Provincial. | HÉCTOR FUENTES

La Audiencia de Alicante ha condenado a penas que suman más de 50 años de prisión a una red de prostitución nigeriana que sometía a sus víctimas con rituales de vudú, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario. El fallo considera probado que los acusados trajeron con engaños a las víctimas a España en 2014 desde Nigeria con la promesa de encontrarles un buen trabajo y una vez en el país se encontraban con que tenían que ejercer la prostitución para saldar la deuda de 36.000 euros que habían contraído por los gastos del viaje. Una cantidad que la propia sala considera «desproporcionada respecto al coste real del traslado». Las dos testigos protegidos que pusieron al descubierto la operativa de este grupo acabaron trabajando en prostíbulos cercanos a Benidorm.

Imponen 50 años de cárcel a una red de trata que sometía con vudú a sus víctimas

El cabecilla de la red, Osas B. alias Stanley, las obligó también a mantener relaciones sexuales con él, motivo por el que le ha recaído la mayor condena: 28 años de prisión por delitos de trata de seres humanos, prostitución, inmigración ilegal y abusos sexuales. Su novia ha sido condenada a ocho años y siete meses por encargarse de la explotación sexual de las víctimas.

Otros dos de los acusados, que se encargaban de controlar a las mujeres, se declararon culpables y han sido condenados a dos años de cárcel. El fallo impone también dos penas nueve meses de prisión a cada uno de los dueños de los dos prostíbulos en los que estuvieron las mujeres al considerar probado que eran conocedores de cuál era su situación. Ambos también se declararon culpables en el juicio. Uno de los clubs es el Mesalina de Finestrat, el mismo que se vio salpicado en el caso del asesinato del alcalde de Polop; el otro es el Chaplin de l’Alfàs del Pi. Los dos han indemnizado a cada una de las dos mujeres con 25.000 euros.

El fallo considera probado que la red se aprovechó de la situación precaria de las víctimas en Nigeria para prometerles un buen trabajo en España. Antes del trayecto, participaron en un ritual de vudú por el que se comprometían a devolver el dinero del viaje, a no delatar a ningún miembro del grupo a la Policía, a obedecer en todo lo que les dijeran y a no tener malas intenciones con la persona que les pagaba el viaje. En caso de no cumplir caería sobre ellas una maldición por la que moriría, se volverían locas o les ocurriría cualquier mal a sus familiares.

Dos testigos protegidas denunciaron que el cabecilla las obligó también a tener relaciones sexuales con él

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Las dos mujeres llegaron a España en viajes diferentes, atravesando a pie el desierto del Sáhara, embarcando en lancha en Libia para ir a Italia, donde acabaron en un campo de refugiados. Finalmente desde allí acabaron alojadas en el piso de Benidorm del presunto cabecilla de donde eran trasladadas cada día a ejercer la prostitución en los dos clubs «en jornadas maratonianas», relata el fallo. Los acusados se quedaban con las ganancias de las mujeres y las sometían a un dominio y un control absoluto de sus actos.

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