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Un colocón de película en Ondara: condenados a prisión por traficar con drogas en un videoclub

La Audiencia impone cuatro años y medio de cárcel a los responsables de un negocio destinado al alquiler de películas por traficar con sustancias estupefacientes en el local

Imagen de un coche de la Policía Nacional.

Cine, drogas y posiblemente algo de rock and roll. La Audiencia de Alicante ha condenado a penas de cuatro años y medio de cárcel al propietario y a la empleada de un videoclub de Ondara por tráfico de drogas. En el mostrador del local los agentes de la Guardia Civil encontraron envoltorios de dosis de distintas drogas preparadas para su venta. También en el registro del local hallaron más estupefacientes. Hachís, cocaína y cannabis en unos tiempos en los que el negocio de alquiler de películas está de capa caída y, sobre todo, ante la dura competencia de las plataformas digitales. Los dos acusados están en prisión desde que fueron detenidos.

La droga intervenida estaba valorada en más de 12.000 euros. En el local se encontraron más de 5.000 euros en efectivo, un dato que para el tribunal es un indicio de que los acusados se dedicaban a la venta de droga al menudeo, ya que el propietario había llegado admitir ante el juzgado que el negocio no iba bien. La Policía venía sometiendo al local a dispositivos de vigilancia, en los que detectó que había un inusual trasiego de personas en el local.

El arresto de los dos acusados se produjo el pasado mes de febrero de este año. Se da la circunstancia, de que ambos ya contaban con antecedentes por tráfico drogas, por lo que se les ha aplicado una agravante de reincidencia. El fallo considera probado que «durante un periodo indeterminado de tiempo ambos recibieron y custodiaron diferentes cantidades de droga, elaborando dosis individuales y posteriormente facilitaban la compra a cualquier ciudadano que así lo deseara». Durante los operativos de vigilancia, la Policía constató un pase de droga en el local y eso desencadenó la operación. La sentencia relata que este cliente habría adquirido droga en dos ocasiones.

El dueño del videoclub había negado que dedicara el local a la venta de droga. Sostenía que la cocaína no era suya y que solo la pasaba en la calle a cambio de un porcentaje. Durante el juicio cambió de versión, alegando que la otra acusada quien traficaba a sus espaldas. Una retractación que los jueces no han creído, ya que consideran a los dos responsables del alijo.

Registro cuestionado

La defensa había pedido la nulidad del registro en el que se intervino la droga, alegando que se hizo sin orden judicial, un argumento que la sala ha rechazado al valorar que no se trataba de un domicilio, sino de un local abierto al público y dentro del horario comercial. Alegaban los letrados que había una zona del local que en realidad era la vivienda de la otra acusada, por lo que sí que sería nulo el registro.

Pero la sala tampoco ha encontrado probado que allí residiera nadie. De hecho, en las vigilancias policiales, los agentes habían constatado que la mujer llegaba con el dueño a la hora de apertura y que se marchaba de allí al cerrar el local. La sentencia matiza que la droga se encontró en dependencias del negocio.

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