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Las ofertas clandestinas de los vendedores

El negocio de trucar patinetes eléctricos: velocidad ilegal por 100 euros

Proliferan las invitaciones para saltarse la ley con máquinas capaces de cuadruplicar el límite de 25 km/h

El negocio de trucar patinetes eléctricos

El negocio de trucar patinetes eléctricos José Luis Roca

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El negocio de trucar patinetes eléctricos Juan José Fernández

Puede que no sea una simple manía la de esos conductores urbanos que, en un semáforo que se pone en verde, perciben que los patinetes eléctricos salen cada vez más deprisa. Por entre 10 y 150 euros, cualquier propietario de uno de esos vehículos puede conseguir que se lo truquen para que corra a más de los 20, 25 o 30 kilómetros por hora que, según en qué ciudad y vía, permite la ley.

El Periódico de Catalunya, diario del mismo grupo, prensa Ibérica, que este periódico ha podido constatar ofertas de vendedores de patinetes en distintos puntos de España -Catalunya, Madrid, Aragón, País Vasco, Andalucía y Comunidad Valenciana- que por entre 10 y 150 euros alteran la potencia en watios del vehículo para saltarse el límite legal.

"Todos los aparatos se pueden deslimitar. Si no, nadie los compraría; para ir a 25… nadie los compraría”, se explica un vendedor online del sur de España. En el negocio lo llaman "deslimitar", y consiste, mayoritariamente, en interceptar los sensores que desconectan la batería del patín cuando este alcanza los 25 kilómetros por hora.

Habitualmente, los patinetes eléctricos de venta en España vienen de serie con capacidad de alcanzar 50 km/h, pero limitados a 25. Estos trucajes les incrementan la potencia incluso para ir a 70, y en algunos casos alcanzar los 100.

Resultado: máquinas de equilibrio precario en manos de un público joven que expone el cuerpo a velocidades altas sin parapeto, ni airbag ni frenos suficientes para responder. “Mucha gente lo lleva deslimitado y va con cuidado para no dar el cante de ir muy rápido ¿vale? Lo legal es llevarlo limitado; luego tú decides”, argumenta otro suministrador de patinetes, este en el norte, al que se ha dirigido El Periódico de Catalunya. Todos los vendedores consultados dejan la responsabilidad final en manos del cliente.

Patinetes de carreras

“Cualquier noche pillamos a cuatro chavales haciendo carreras en un botellón”, augura una fuente de la Policía Municipal de Valencia. El agente teme el efecto de emulación que puede provocar el eSkooter Championship, una competición de carreras de patinetes que en todo tipo de plataformas virtuales se anuncian para este año… como deporte profesional.

Pero en esas carreras está previsto el uso del ESC, un bólido al que la organización llama “el fórmula 1 de los scooters”, que alcanza 100 km/h, y no las endebles máquinas urbanas que ya llenan las calles favorecidas por las políticas medioambientales de los ayuntamientos.

Cien por hora ofrece un suministrador a sus clientes en la Comunidad Valenciana con un modelo de fabricación extranjera, el Dualtron Storm. “No es legal deslimitarlo –admite-. Yo vendo patinetes normales, que salen a 25 (km/h) de la tienda, y la gente me dice: ‘Oye, deslimítamelo’. Y yo extraoficialmente se lo deslimito para que corra a 50…”

Sabe que no es legal… salvo en privado: “Si lo usa por su finca, por un puerto, por un aeropuerto, un camping… ahí sí es legal”, considera este vendedor.

"Un truquito"

La Policía vigila a los más atrevidos, pero no consta un número significativo de sanciones en Madrid o Barcelona a usuarios de patinete por exceso de velocidad u otras infracciones. Entre otras razones, porque aún espera publicación en el BOE el Manual de Características de los Vehículos de Movilidad Personal. Un decreto del Ministerio de Presidencia el 10 de noviembre de 2020 encargó su redacción a la Jefatura Central de Tráfico.

La ley está por hacer, pero ya está hecha la trampa: por entre 150 y 250 euros se vende un pequeño mando que infiere al patín una velocidad legal o ilegal a voluntad de su dueño: “Hay un truquito; es un mando. Usted lo lleva en el bolsillo, le da al botón y lo deslimita…”, explica uno de los suministradores contactados.

El aparato, similar al mando electrónico de la puerta de un garaje, se vende a 60 euros en la tienda Ecoplanet de Madrid, y a entre 36 y 220 euros en la cadena Urban 360 de Barcelona. A falta de proscripción legal, “no es el vendedor el que comete la falta, sino el conductor que viola el límite de velocidad”, explica el policía valenciano.

La limitación es para algunos conductores papel mojado. Uno de los trucos ofrecidos consiste en comprar cierto modelo de patín en Aliexprés, desmontarlo, ampliar su caja de baterías y meterle otras de fabricación china de hasta 1.800 watios (lo habitual es 250). Resultado: 80 km/h.

Cien euros es la media del precio de estos servicios clandestinos que están alterando el parque de patines eléctricos en las calles. Muchas tiendas que lo ofrecen llevan usan el reclamo medioambiental en sus nombres y su publicidad. La oferta más barata, de 10 euros, se publica en Zaragoza. Consiste en la eliminación del límite de velocidad en una pantalla de control, por bluetooth. "Va por pantalla. En este modelo metes los parámetros en la pantalla y se deslimita. Me llamas, te cuento cómo y ya lo haces tú", explica otro vendedor del norte del país.

Aparatos ya trucados se ofrecen a entre los 300 y 750 euros en Madrid, Barcelona, Las Palmas y Jaén, según ofertas publicadas en el menos especializado pero más popular de los portales: Milanuncios. Los consejos para alterar la máquina circulan también por YouTube. Entre los más elocuentes, uno titulado, con emoticonos de llamas incluidos, "TRUCAR PATINETE para que corra de 80 a 90KM/H", con 4.400 visitas. Otro, menos llamativo pero igualmente frecuentado, cuenta cómo cambiar –con un destornillador, un cutter y masilla adhesiva- los fusibles de seguridad al vehículo para que corra más; para que arranque, literalmente, quemando rueda.

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