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Un monitor de nado con tiburones en Maldivas, tras el ataque al alicantino de luna de miel: «Los protocolos son muy estrictos»

El joven Yuri Alves Blanquer, también valenciano como la pareja de recién casados atacada por un escualo la semana pasada, recomienda a la gente «que escoja la empresa que más información les dé»

Encontrado en Florida el tiburón blanco más grande del mundo

PI STUDIO

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Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

La tragedia que golpeó la semana pasada a un alicantino que se encontraba con su mujer, una chica castellonense, de luna de miel en Maldivas, acabó con una pierna amputada al joven tras la mordedura de un tiburón. Pero la investigación penal continúa, ya que la familia de la recién casada denunció en Mediterráneo, medio que adelantó la noticia que dio la vuelta al mundo, que lo ocurrido fue una «imprudencia» grave de la empresa con la que habían contratado la experiencia para ver tiburones en su hábitat.

Este diario ha contactado con otro joven, el también alicantino Yuri Alves Blanquer, natural de Dénia, quien desde hace cuatro meses se desempeña como monitor de excursiones con tiburones en Maldivas. Después de haber trabajado durante un tiempo en el Oceanogràfic de València, este apasionado de los tiburones quería trabajar con ellos en su medio natural. Ahora trabaja para la compañía Shadowpalm, que opera en la isla de Maafushi, lejos de donde ocurrieron los hechos.

No obstante, es consciente de que el sector en el que trabaja es el mismo que ahora está bajo lupa desde España y también por parte de las autoridades maldivas.

Muchas normas que respetar

«Nosotros seguimos protocolos de seguridad muy estrictos para las excursiones», afirma Alves. En los cursillos previos que se le hacen en Shadowpalm a todas las personas que se apuntan a ver tiburones en Maldivas, se les insiste en multitud de cuestiones: «Para la seguridad de las personas y del animal, deben guardar una distancia mínima, no tocarlos, en ningún momento ponerse por encima del animal, estar atentos al movimiento de la cola y nunca perder el contacto visual con el tiburón», repasa Alves.

Además, el monitor apunta a una cuestión clave que, en su opinión, puede estar relacionada con lo ocurrido con el joven alicantino que sufrió la mordedura. «Es muy importante no chapotear, porque el tiburón asocia eso al momento en el que se lo alimenta. Por tanto, el pez asocia el chapoteo a un alimento, a una presa. Cuando un tiburón ataca a una persona, es por confusión», incide.

Este chapoteo asociado a la comida cobra relevancia porque una de las líneas de investigación denunciadas por profesionales que EFE consultó sobre el terreno es que uno de los lugares donde se concentra de forma masiva la alimentación artificial para los tiburones es la isla de Kooddoo, donde la pareja de luna de miel sufrió el incidente. «Esta zona es frecuentada por muchos tiburones porque, con el tiempo, la han asociado a que les caigan restos de pescado para ir a comer», dice Yuri.

«No entrar en pánico»

El monitor también indica que otra de las peores cosas que se pueden hacer cerca de un tiburón es «entrar en pánico», ya que el escualo, movido por instintos, lo asocia a las presas.

«Mi recomendación es que la gente contrate la experiencia con la empresa que les dé más información, y que pregunten todo lo necesario. Es seguro nadar con tiburones, pero al final es un ambiente salvaje y nunca vamos a poder dar un 100% de seguridad», recuerda Yuri.

En el pasado, en Maldivas estaba permitido cazar tiburones. Cuando esta práctica se prohibió, se hizo ofreciendo la contrapartida de que quienes se dedicaban a ello pudieran reorientarse hacia el turismo, con estas excursiones.

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