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Un acusado admite al jurado que mató a una discapacitada en Benidorm y exculpa a su mujer

El procesado aduce que perdió los nervios al discutir con la víctima porque amenazó con revelar a su esposa que tenían una relación y niega que planearan asesinarla para quedarse con su pensión

Imagen del procesado subiendo a un vehículo policial tras la sesión del juicio este lunes- Manuel R. Sala

El acusado de matar a una discapacitada en Benidorm para quedarse con el dinero de su pensión ha admitió este lunes ante un jurado popular el crimen y aseguró que se le fue la cabeza durante una discusión con la víctima. El procesado también exculpó a su esposa de haber participado en el asesinato, que también está acusada. La mujer asesinada percibía una pensión de 7.000 euros mensuales a causa de su discapacidad y sufragaba buena parte de los gastos del matrimonio, quienes, según la tesis de la Fiscalía, habrían decidido acabar con su vida a raíz de que ella hubiera dejado de darles dinero. De hecho, durante el juicio trascendió que el acusado tenía una relación sentimental con ella. La víctima sufría una malformación en manos y pies que la obligaban a moverse en una silla de ruedas eléctrica. La fiscal sostiene que el 14 de junio de 2020 procesado la golpeó en la cabeza y en el suelo la asfixió haciendo presión con el respaldo de la silla sobre su espalda.

Las defensas de ambos acusados rechazaron las tesis de la Fiscalía de que el crimen fuera fruto de "un plan premeditado". El procesado que trabajaba como cuidador y chófer de la mujer asesinada aseguró que se le fue la cabeza en medio de una discusión; mientras que la mujer aseguró que ella no supo nada ni del asesinato, ni de la infidelidad de su marido con la víctima. Dada la especial vulnerabilidad de la mujer fallecida, la Fiscalía pide para el matrimonio la prisión permanente revisable. El acusado, Fernando A. G., está encarcelado desde agosto de 2020, mientras que su esposa, Olga B. N., está en libertad provisional.

«No sé cómo pasó. Llevo casi dos años intentando entenderlo», dijo el procesado casi entre lágrimas a la fiscal al intentar explicar la circunstancias del crimen. El hombre aseguró que había ido desde su domicilio en la Seo d’Urgell a casa de la víctima y que mantuvieron una discusión, "ella dijo que le iba a contar todo lo nuestro a mi mujer". En esa pelea, él acabó golpeándola en la cabeza con una de sus herramientas. "Perdí los nervios", aseguró. Según relató, la mujer se defendió y le embistió con la silla. "Caí sobre el respaldo y volcó. El vehículo cayó sobre ella y no pude levantarla", aseguró. El procesado mantuvo que se marchó de la casa asustado y sin pedir ayuda a nadie y que no reconoció a la Policía en un primer momento que había estado esa tarde en la casa "por miedo". "No hubo ningún plan, ni limpiamos pruebas de la casa. Dejé un montón de huellas", aseguró.

La defensa se está centrando en cuestionar la tesis de plan preconcebido para el asesinato. "No tiene mucho sentido que acabaran con la gallina de los huevos de oro", sostuvo. La víctima conocía desde hacía años al matrimonio acusado del asesinato y había corrido con buena parte de sus gastos. A él le compró un coche y les avaló en el alquiler de su vivienda en la Seo. El procesado aseguró que había empezado a ganar dinero y que estaba pendiente de cobrar una importante herencia para tratar de rechazar que dependiera económicamente de la víctima. Según declaró, el día del asesinato, iba a devolverle el coche que ella le regaló para que lo vendiera. 

La acusada de frente hablando con las defensas en la puerta de la Audiencia este lunes. Manuel R. Sala

Fernando A. G. rechazó haber puesto una cámara de vigilancia en la habitación donde la víctima guardaba la caja fuerte para averiguar el número de la combinación, como sostiene la fiscal. "Ella me pidió que la comprara porque había visto cosas raras en el despacho y desconfiaba de la mujer que limpiaba en la casa", explicó, pero al final no la llegaron a usar "porque solo grababa unos pocos minutos".

Por su parte, la mujer del acusado rechazó haber intervenido en el crimen y sostuvo que desconocía todo hasta que fue detenida. "Mi cliente es inocente. Es otra víctima y no puede ser condenada por lo que hizo su marido. No hay ni una sola prueba de que ella estuviera en la casa aquella tarde", aseguró su defensa. La mujer mantuvo que acompañó a su marido a Benidorm y que le esperó a la altura del edificio In Tempo. La acusada señaló que no sabía que su marido tenía una aventura con la fallecida, aunque admitió que "tenía mis sospechas" cuando la fiscal le leyó un correo electrónico en la que se hablaba abiertamente de esa relación y en el que llegaba a referirse a la víctima como "engendro". "Yo hice mis acusaciones pero ellos me lo negaban", respondió  y no se enteró hasta que estuvo en el calabozo.

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