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La medalla de Jesús Tavira que ayudó a la Policía a encontrar el cadáver del empresario de Alicante

La alhaja confirmó a los investigadores que el cuerpo de la víctima se encontraba bajo el bloque de hormigón que llevaban horas excavando en El Bacarot

Imagen de los trabajos de excavación de la Policía para localizar el cadáver dentro de la casa.

Imagen de los trabajos de excavación de la Policía para localizar el cadáver dentro de la casa. / INFORMACIÓN

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Tras varias horas picando el suelo de la vivienda de El Bacarot (Alicante) donde sospechaban que estaba enterrado Jesús Tavira, los policías ya estaban a punto de suspender la búsqueda. Un hallazgo les confirmó que iban por el buen camino. Entre los restos localizaron una medalla que el empresario desaparecido siempre llevaba encima. Una joya que la propia familia identificó y que fue determinante para esclarecer el crimen. Desde el entorno de la familia se había dicho que se trataba de una medalla que Tavira siempre llevaba. Los agentes llegaron a contactar con el joyero que no solo les confirmó que pertenecía a Tavira, sino que también sabía de memoria la inscripción que contenía. Antes siquiera que los propios policías se la leyeran, él se anticipó: "Jesucristo, cuida de nuestro hijo Jesús". Estos datos arrojaron la certeza de que el cadáver se encontraba bajo el bloque de hormigón que estaban excavando. Tavira estaba considerado como uno de los testigos clave del caso Sala, aunque su muerte no guarda en principio relación alguna con el crimen de María del Carmen Martínez.

Jesús Tavira estaba desaparecido desde el pasado 18 de marzo. Su coche apareció calcinado tres días más tarde estacionado en el barrio alicantino de Virgen del Remedio, momento en el que la Policía tuvo la certeza de que no se trataba de una desaparición voluntaria. El cadáver fue localizado el martes enterrado en el interior de una vivienda de la partida rural de El Bacarot. Por el asesinato hay detenidas cuatro personas, entre ellos, el matrimonio que vivía en esa casa y que había tenido varios conflictos con Tavira por cuestiones económicas, como adelantó INFORMACIÓN. Los otros dos arrestados son también presuntos colaboradores y los investigadores cuentan con testigos que les vieron quemar el vehículo.

Cimentación reciente

La investigación apuntaba a que el último punto en el que Tavira estuvo con vida era en casa de los investigados en El Bacarot y no había ningún indicio de que el empresario hubiera salido de allí. Ante los indicios de que el cadáver estaba enterrado dentro de la propia casa, los agentes pidieron una orden de registro al juzgado que investigaba la desaparición. El martes, los funcionarios de la Unidad de Delincuencia Violenta (UDEV) de la Comisaría alicantina se presentaron en la casa con equipos especiales a fin de poder localizar el cuerpo. Por lo pronto, uno de los indicios con los que se encontraron era que la cimentación sobre la que se encontraba era reciente.

Sin embargo, no fue una labor fácil. El cadáver había sido enterrado a más de dos metros de profundidad envuelto en un plástico en un agujero de un antiguo pozo o aljibe y sobre el que habían echado hormigón antes de tapar el agujero y colocar el suelo. El auto judicial por el que se acuerda la prisión para los detenidos se incide en que la obra llevada a cabo para ocultar el cadáver tuvo que requerir la participación de varias personas, dadas las grandes cantidades de tierra y de escombros que se movieron. Una tarea muy laboriosa y planificada con mucha antelación que tendría el objetivo de que el cuerpo nunca apareciera. Por este motivo, la Policía no descarta que pueda haber nuevas detenciones de otras personas implicadas en el asesinato.

La medalla fue localizada por los agentes cuando se encontraban picando en el suelo y, según fuentes cercanas al caso, cuando ya daban por imposible la localización del cadáver. La alhaja apareció justo cuando los agentes, tras horas de esfuerzo estéril, daban la localización por imposible. Fue el brillo de la alhaja la que les confirmó que Tavira estaba allí, bajo esa cimentación reciente, reactivando una búsqueda que estuvo a punto de suspenderse. Pese al avanzado estado de descomposición del cuerpo, que impedía una identificación visual inmediata, la pericia de la Policía Científica permitió confirmar la identidad de la víctima mediante el cotejo de huellas dactilares en apenas 24 horas, agilizando un proceso que, de otro modo, habría dependido de los tiempos del ADN.

Quince puñaladas

La autopsia reveló que Tavira fue asesinado tras recibir un total de quince puñaladas con al menos dos armas diferentes. Un ataque por sorpresa en el que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Los investigadores creen que la primera de ellas pudo ser en el cuello y por la espalda, lo que habría eliminado cualquier intento de defensa. Se estima que el asesinato se perpetró en apenas diez minutos.

Aunque la participación de los otros dos implicados, al margen del matrimonio detenido, se irá concretando a lo largo de la investigación, desde la acusación particular que ejerce la familia de Tavira a través de los abogados Moisés Candela Sabater y Miguel Ángel Garijo, se considera que los cuatro arrestados deben ser imputados por el asesinato y no son meros encubridores. Cuando se llevó a cabo la operación, el cuarto implicado se encontraba ya en prisión por su presunta implicación en un robo con violencia ajeno a este crimen. Por este motivo, no llegó a pasar a disposición judicial junto a los otros tres detenidos. Los abogados de la acusación particular solicitarán también al juzgado que instruye la causa que se acuerde la prisión de este implicado.

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