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El batín y el baño que llevaron al arresto de un acusado de crear pornografía infantil en Alicante

La Fiscalía mantiene la petición de 162 años de prisión a un hombre por hacer vídeochats eróticos con menores de entre 10 y 14 años

El acusado sentado de espaldas en el banquillo al inicio del juicio en la Audiencia de Alicante.

El acusado sentado de espaldas en el banquillo al inicio del juicio en la Audiencia de Alicante. / Jose Navarro

J. A. Martínez

J. A. Martínez

Entre el material pedófilo que la Policía de Alicante requisó en los dispositivos del acusado aparecía una figura masturbándose por videochat con menores de edad. Durante los registros se localizaron tanto el batín que llevaba puesto esta persona, como el cuarto baño donde estaban grabadas. Los agentes detuvieron a un acusado de elaborar hasta este tipo de materiales con 17 menores de edad. El material procedía de capturas de pantalla que habría mientras chateaba con ellos, imágenes que los agentes consideran «genuinas» y que no se descargaron de otros usuarios. La Fiscalía de Alicante mantuvo ayer la petición de 162 años de cárcel para él por grabar a menores a través de internet, así como almacenar y difundir diverso material pornográfico de menores de entre 10 y 14 años a comienzos de 2021.

A este individuo el ministerio público le considera autor de los delitos de tenencia y difusión de material pornográfico, doce de agresión sexual a menor de edad y otros once de corrupción de menores, tras ser detenido por la Policía Nacional por el intercambio de archivos pedófilos por un programa informático tipo P2P. Los agentes identificaron hasta 17 víctimas, pero no con todas ellas se pudo concluir que fueran menores. El registro en su domicilio se llevó a cabo al detectarse que desde su dirección IP se compartía material pedófilo a través de programas de intercambio de archivos. En los registros domiciliarios practicados el 18 de enero de 2022 en la vivienda y en el trabajo del procesado, en Alicante, se localizaron 2.000 archivos audiovisuales pornográficos con menores que el hombre habría descargado y distribuido. Un amplio material entre el que también se incluía el sexo con animales.

El acusado, que solo ha respondido a preguntas de su abogado, ha asegurado que entró a las páginas de esas páginas de videochat a través de Google y que lo hizo por «curiosidad». Durante su turno de última palabra, ha querido justificarse diciendo que en aquella época pasaba por una situación complicada por problemas en el trabajo, tomando alcohol y que solía evadirse visitando esas páginas. En este sentido, aseguró que eran vídeos ya grabados que se reproducían en bucle. En este sentido, ha pedido «perdón» a los peritos que han tenido que ver las imágenes y vídeos capturados. "En mi vida personal siempre» he respetado a las personas menores de edad. Nunca he tenido intención de hacer daño a nadie", concluyó.

Búsquedas explícitas

Además de la prueba visual, los agentes hallaron en sus dispositivos búsquedas explícitas bajo el término «diez años», así como archivos almacenados en Google Drive con capturas de los encuentros. «Había una interacción en esas imágenes, ya que los menores hacían lo que este les pedía», explicaron, aunque añadieron que estos niños estaban convencidos de que estaban hablando con otro joven de 17 años. Allí, presuntamente, les convencía a menores de entre 10 y 14 años para que realizaran actos sexuales frente a la cámara. De algunos de estos encuentros el acusado hacía capturas de pantalla que guardaba en sus dispositivos. Ninguna de estas víctimas pudo ser identificada.

La Fiscalía también ha valorado el uso de programas de intercambio P2P, como el Emule, lo que según la Fiscalía implica la difusión del material. De hecho, el haber compartido esos archivos fue lo que puso a la Policía tras su pista hasta que localizaron su domicilio en Alicante.

El juicio ha quedado visto para sentencia tras el intento de su abogado de reducir la calificación a un «uso propio», argumentando que el acusado no tenía voluntad de difundir las imágenes, sino que el programa informático lo hacía de forma automática. En este sentido, consideró desproporcionadas las penas solicitadas.

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