Tres detenidos en Madrid y Guardamar por prostituir a mujeres a las que coaccionaban con santería
La Policía libera a cuatro víctimas, una de ellas una menor de edad que gestionaba las citas y recibía hasta cien llamadas al día de clientes

Cae una banda que explotaba sexualmente a mujeres a las que amenazaban con santería: un detenido en Guardamar / INFORMACIÓN
La Policía Nacional ha desarticulado un grupo dedicado a la explotación sexual de mujeres en situación económica precaria, a las que además amenazaban y coaccionaba con santería. En la operación han sido detenidas dos personas en Madrid y una en Guardamar. La Policía ha conseguido liberar a cuatro víctimas.
Según la Policía, la investigación comenzó en octubre de 2025 tras la denuncia de una de las víctimas que manifestó que la habían traído de su país de origen para ejercer la prostitución. Una vez en España comenzó un trato degradante, siendo engañada por una encargada y sometida a condiciones de explotación sexual.
Los investigadores tuvieron conocimiento de que se trataba de una organización criminal con origen en un país extranjero que captaba a sus víctimas en el mismo. Utilizaban personas de confianza para convencer a las mujeres y traerlas a España para ejercer la prostitución en condiciones denigrantes. No podían abandonar libremente el domicilio de Madrid donde eran explotadas, tenían normas estrictas y un control permanente.
Según la Policía, controlaban a las mujeres con cámaras de videovigilancia, hablándoles a través de ellas para evitar que durmiesen.
Enfermedades
Asimismo, les amenazaban y coaccionaban con santería generando un entorno de vigilancia constante, obligándolas a consumir diversas sustancias estupefacientes y a ejercer la prostitución sin protección, contrayendo enfermedades de transmisión sexual con tratamientos médicos de por vida.
Entre las mujeres liberadas se encontraba una menor de 15 años que era explotada y obligada a gestionar citas e informar a los clientes de los precios, formas de pago y servicios sexuales a través de cuatro terminales móviles, pudiendo recepcionar hasta 100 llamadas de clientes al día.
El pasado mes de abril, la investigación culminó con la entrada y registro en dos domicilios de la ciudad de Madrid, donde fueron liberadas cuatro víctimas. La Policía procedió a la detención de dos personas en Madrid y una tercera en Guardamar.
Por otro lado, la Policía ha informado hoy de la detención de ocho personas en otras dos operaciones realizadas en Madrid contra la explotación sexual de mujeres. En una de ellas, la Policía liberó en un piso a otras cuatro víctimas obligadas a ejercer la prostitución. Estas mujeres se vieron abocadas a viajar a España tras ser captadas en el extranjero bajo la promesa de unas condiciones de trabajo muy buenas, a lo que accedieron debido a la precariedad que estaban viviendo en su país de origen.
Cuando llegaban a territorio nacional, la organización les informaba de una deuda de 10.000 euros contraída que tendrían que saldar ejerciendo la prostitución con normas estrictas. Debían trabajar siete días a la semana con un horario marcado por la demanda de los clientes y por un sistema de multas en las que se les imponían cuantías de 100 euros si no acudían a trabajar, aún enfermas, o si llegaban tarde. No podían negarse a ningún deseo sexual de los clientes, incluso a realizar servicios sin preservativo, llevando a alguna de las mujeres a quedarse embarazadas, utilizando píldoras abortivas posteriormente.
Webs eróticas
Otra de las víctimas de otro prostíbulo ubicado en Madrid contactó con los investigadores para denunciar la situación en la que se encontraba. Manifestó como una conocida la incitó a acceder a una página web erótica en la que un varón contactó con ella para ofrecerle un empleo como trabajadora sexual. Le pidió fotos de su cuerpo desnudo y las utilizó en una aplicación de mensajería instantánea que utilizaba con el fin de controlar la agenda de los clientes de las mujeres.
Esta actividad sexual se desarrollaba en tres domicilios durante 12 horas descansando por las noches para no alertar a los vecinos. Si alguna víctima tenía intención de abandonar el negocio, eran coaccionadas y amenazadas con desvelar su identidad y que supieran a qué se dedicaban.
Los clientes accedían al domicilio con un código para abrir la puerta y tenían bonos con ofertas que se podían utilizar sin límite de tiempo.
Una ardua investigación llevó a los agentes a realizar tres entradas y registros en dichos domicilios que eran utilizados a modo de prostíbulos. Fueron precintados y se liberaron a tres mujeres, dos de las cuales se encontraban en situación irregular en España.
En total se desarticularon dos organizaciones criminales y dos prostíbulos en Madrid, deteniéndose a once personas como presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos, blanqueo de capitales y organización criminal relativos a la prostitución pasando posteriormente a disposición judicial, decretando el inmediato ingreso en prisión de dos de los integrantes.
Con la trata no hay trato
La Policía Nacional cuenta con la línea telefónica 900105090 y el correo trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana de personas que quieran denunciar estos casos de explotación sexual.
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