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El asesino machista de Alicante confiesa que golpeó a sus víctimas con una pala antes de acuchillarlas

El agresor, que ha sido conducido hasta la vivienda donde mató a su mujer y a una hija y dejó herida a la otra, dice que lo hizo para “acabar con los problemas de la familia”

Confiesa el doble crimen machista de Alicante: golpeó a sus víctimas con una pala antes de acabar con su vida

Confiesa el doble crimen machista de Alicante: golpeó a sus víctimas con una pala antes de acabar con su vida / Alex Domínguez

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Alicante

Ocho días después del doble crimen machista de La Cañada del Fenollar, el presunto asesino ha regresado al escenario del horror. Al chalé donde, según admitió él mismo, la tarde del 2 de julio mató a cuchilladas a su mujer y a una de sus hijas y dejó herida de gravedad a la otra. Daniel, de 53 años, acudió a la vivienda custodiado por las Fuerzas de Seguridad para buscar una pala que pudo ser una de las armas de los asesinatos. Según el relato del agresor, habría usado esa herramienta para dejar inconscientes a las tres víctimas antes de apuñalarlas.

Las fuentes consultadas por este diario señalaron que el arrestado confesó la muerte de su mujer, Lourdes, de 51 años, y de su hija Lucía de 20, así como la tentativa de asesinato de su otra hija, Andrea, cuando pasó a disposición judicial en el Hospital de Sant Joan, donde estaba ingresado en ese momento por las heridas que se provocó.

En su confesión, el doble asesino, aseguró que lo hizo porque “quería terminar con los problemas de la familia” por los que, supuestamente, habían dejado su residencia habitual en San Vicente del Raspeig para trasladarse a esta segunda vivienda, ubicada en la partida rural de La Cañada del Fenollar, en Alicante. En la calle Castellet de San Vicente del Raspeig, justo enfrente de la vivienda familiar y muy cerca de los juzgados del municipio, el presunto autor regentaba una conocida churrería que era muy popular en la localidad.

Los agentes podrían haberse encontrado con tres cadáveres en el chalé en lugar de dos, ya que una de las hijas, Andrea, de 26 años, logró levantarse y huir hasta esconderse en el cuarto de baño, desde donde alertó al teléfono de emergencias de lo que estaba pasando. Por su parte, el presunto asesino habría tratado de acabar con su vida provocándose unas lesiones por las que ha estado ingresado cinco días.

La rápida intervención de la Guardia Civil logró salvar la vida tanto de la joven como del agresor, que fue trasladado al Hospital de Sant Joan, donde permaneció ingresado bajo custodia policial cinco días. Mientras tanto, la joven sigue recuperándose en el Hospital General de Alicante Doctor Balmis de las graves heridas sufridas durante el ataque. Andrea ya está personada como acusación particular a través de una letrada que, según fuentes cercanas al caso, conoce y trabaja con la familia desde hace años.

El subdelegado del Gobierno en Alicante, Manuel Pineda, manifestó este lunes, tras el minuto de silencio convocado en repulsa por los crímenes, que la hija superviviente está "muy conmocionada" y "afectada". Pineda explicó que tuvo la oportunidad de hablar con ella y que "no le salía la palabra del cuerpo" ni "podía hablar prácticamente". Asimismo, detalló la difícil situación de la joven, quien no tiene abuelos maternos, sus abuelos paternos son mayores y ya no le queda ninguna hermana, contando únicamente con un tío como principal apoyo familiar.

Ratificada la prisión

El juzgado de Violencia sobre la Mujer tres de Alicante, que estaba en funciones de guardia, acordó la prisión para el detenido el pasado lunes tras tomarle declaración en el mismo centro hospitalario. Inicialmente, se iba a acoger a su derecho a no declarar, pero cambió de idea y acabó dando un relato pormenorizado a la magistrada durante casi tres horas de los tres apuñalamientos.

Al día siguiente recibió el alta médica y fue conducido al penal alicantino de Fontcalent, donde permanece en prisión preventiva. Este viernes ha sido trasladado ante la titular del juzgado de Violencia sobre la Mujer número dos, que va a asumir la instrucción del caso, para que este órgano judicial le confirmara la situación de prisión. La comparecencia ha sido muy breve y no se le ha tomado declaración debido a que el lunes ya prestó un relato detallado de todo lo que ocurrió aquella tarde.

La magistrada ha ratificado este viernes la prisión provisional, comunicada y sin fianza para el arrestado, investigado en una causa abierta por dos delitos de asesinato consumados y uno en grado de tentativa. Asimismo, la instructora mantiene la medida cautelar de prohibición de comunicación del detenido respecto de su hija superviviente. El juzgado le impuso en su día el alejamiento a menos de 500 metros de la joven, de su vivienda, lugar de trabajo, estudios o cualquier otro que frecuente, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio.

Las autopsias realizadas en el Instituto de Medicina Legal de Alicante confirmaron que las dos mujeres presentaban heridas de arma blanca, que les provocaron la muerte. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género confirmó oficialmente desde los primeros días la naturaleza machista del doble crimen en un contexto en el que no constaban denuncias previas por malos tratos en la pareja dentro del Sistema VioGén.

Acabada la comparecencia, Daniel fue trasladado de nuevo al chalé de La Cañada para entregar la pala a los investigadores con la que, según confesó, dejó inconscientes a sus víctimas antes de acuchillarlas, con el fin de ser incorporada a la causa como pieza de convicción, tras lo que fue conducido de nuevo a Fontcalent.

Los responsables del centro penitenciario mantienen activado desde su ingreso el protocolo de prevención de suicidio (PPS). Solo el hecho de que se autolesionara tras cometer el doble asesinato ya justifica la activación de esta medida, que contempla la asignación de un interno de confianza que actúa como "preso sombra" y se encarga de vigilar, acompañar y asistir a su compañero de celda. En este caso, se considera que el riesgo de que vuelva a intentarlo es alto y se han extremado las vigilancias para tratar de evitar que se consume.

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