Absuelto de una violación con sumisión química en Alicante

La Audiencia no estima probado que narcotizaran a la víctima y que el acusado mantuviera relaciones sin el consentimiento de ella

Un vehículo policial en la Audiencia de Alicante.

Un vehículo policial en la Audiencia de Alicante. / DELGADO

La Audiencia Provincial ha absuelto a un joven de 23 años acusado de abusos sexuales con penetración a una chica de 21 años tras echarle alguna sustancia en la bebida para anular su voluntad en Alicante. El acusado, defendido por el abogado Roberto Sánchez Martínez, se enfrentaba a una petición de la Fiscalía de cuatro años de prisión, pero el tribunal de la Sección Segunda no aprecia prueba alguna de la sumisión química ni de que las relaciones sexuales que mantuvieron se produjeran sin el consentimiento de ella.

Los hechos declarados probados en la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia ocurrieron en Alicante la madrugada del 7 de marzo de 2022. La madrugada del día 5, el acusado, un joven argelino que entonces tenía 20 años, conoció junto a un amigo a dos jóvenes en el aparcamiento de la playa del Postiguet y todos quedaron para salir al día siguiente. Sobre las once de la noche acudieron a un bar próximo a la zona de ocio del Puerto de Alicante y como estaba cerrado y llovía se metieron los cuatro en un coche.

A continuación compraron una botella de vodka y una bebida energética y a la una de la madrugada del 7 de marzo estacionaron en el parking de la playa del Postiguet e ingirieron bebidas alcohólicas.

Relación en el coche

En ese momento, añade la sentencia, el acusado y la denunciante ya se besaron en el coche y tras acordar ir a Benidorm los cuatro jóvenes pasaron primero por casa de ellas y emprendieron el viaje. En el trayecto de Alicante a Benidorm, el acusado y la joven iban sentados en los asientos traseros, donde mantuvieron una relación sexual con penetración.

Señala el tribunal que la pareja que iba delante en el coche pudo percatarse de los hechos denunciados por la víctima, pero no apreciaron dato alguno «que pudiera hacer pensar en una ausencia de consentimiento» de la joven, «ni negativas, ni movimientos no naturales».

Cuando llegaron a Benidorm la joven le dijo a su amiga que no se encontraba bien. Creía que le echaron algo en la bebida y ambas pidieron regresar a Alicante, a lo que accedieron el acusado y su amigo. Al llegar a Alicante se besaron y se despidieron. Las jóvenes acabaron en el hospital pero la analítica solo detectó alcohol. Para la Audiencia no consta que ella se opusiera a las relaciones sexuales.