El profesor de surf de Alicante acusado de agredir sexualmente a una alumna de 17 años alega que es gay y que todo fue un malentendido
La víctima sostiene que el hombre le ofreció vino mientras estaban en la tabla y que aprovechó cuando estaban solos para hacerle tocamientos

Dos tablas de surf en una imagen de archivo / INFORMACIÓN
Un profesor de surf acusado de tocamientos a una alumna menor de edad ha alegado en el juicio que él es homosexual para negar la existencia de tocamientos libidinosos. El acusado sostiene que se han debido malinterpretar sus gestos durante la clase. Los hechos ocurrieron el 12 de agosto de 2021 durante una clase del acusado a una joven menor de edad cuya familia solía venir de veraneo a la playa de San Juan de Alicante.
El juicio ha quedado visto para sentencia en la Audiencia de Alicante donde la Fiscalía ha mantenido la petición de condena de una multa de 20 meses con una cuota diaria de seis euros (3.600 euros), así como una orden de alejamiento de dos años y medio de la víctima. El ministerio público sostiene que, cuando estaban en la clase, el hombre ató la tabla a una boya, sacó dos vasos y le sirvió una copa de vino tinto a la víctima. A continuación sometió a la menor a tocamientos en sus partes íntimas mientras le indicaba las posiciones que debía adoptar en la tabla.
El acusado ha negado haber realizado tocamientos libidinosos a la menor, que tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos, así como haber suministrado alcohol a la joven. Según su versión, era una botella de tinto de verano sin alcohol que suele llevar en la tabla mientras está en el mar para refrescarse. "Ella me pidió un poco y yo se lo di, pero no tenía alcohol", ha dicho. En cuanto a su homosexualidad, el monitor ha señalado que él tiene pareja y que están inscritos en el registro de parejas de hecho, por lo que no tiene ningún interés en las mujeres. "Se trata de una situación que se ha malinterpretado", ha asegurado el abogado defensor José Soler, que ha insistido en que el acusado es un profesor de surf con años de experiencia en Alicante y que no tiene ninguna denuncia por hechos similares, algo que a su juicio evidenciaría que "no se trata del depredador sexual que se intenta ofrecer desde la acusación".
Solos en la tabla
Tanto la víctima como su padre han declarado por videoconferencia y han señalado que el monitor ya conocía a la denunciante de otro verano en que le había dado clases. Para ambos, una de las cuestiones que más les extrañó es que contactara directamente con la joven poniéndole un mensaje por la red social Instagram.
La joven ha asegurado que salieron dos días, el primero por la zona de la Playa de San Juan y el segundo por el Cabo de la Huerta. También ha incidido en que le ofrecía un precio por clase mucho más barato que lo que cobran otros monitores. Según su versión, el acusado ese día le había llevado a una zona alejada porque lo que quería realmente era tener una excusa para quedarse a solas con ella.
"Ahora con el tiempo me cuadra que solo fuéramos con una tabla de surf porque así quería aprovechar para estar cerca de mí", ha asegurado la menor, que ha añadido que, durante la clase, el acusado se colocó detrás de ella para mirarle el trasero y en una ocasión le hizo ponerse a cuatro patas mientras él la tocaba las piernas. Luego se colocó detrás de ella mientras seguía en esa postura.
Sin embargo, a medida que avanzaba la clase, los tocamientos fueron a más, llegando a tocarle el culo y los pechos por encima del bikini. La joven ha asegurado que el vino que le ofreció tenía alcohol y ha reiterado que "eso no era un mosto". Según su versión, se quedó en shock y, cuando llegaron a la orilla donde le estaba esperando su padre, se bajó corriendo de la tabla. Inmediatamente alertaron de lo ocurrido a la Policía Local y presentaron una denuncia en la Comisaría.
El padre ha asegurado que "todo nos pareció raro desde el primer momento. Sobre todo porque él fuera buscándonos a nosotros y que viniera a por ella". El hombre ha asegurado que los veía desde la orilla y comprobó que se habían ido a lo lejos y muy separados de la zona donde otros monitores estaban dando clases de surf. "Mi primera reacción cuando llegaron fue dar un puñetazo a la tabla porque yo se lo debía haber dado a él".
El fiscal ha subrayado que el relato de la víctima había sido claro y sin contradicciones y ha pedido una indemnización de 2.000 euros para ella en concepto de daños morales, después de que ella lo haya pedido expresamente durante el juicio.
La defensa ha pedido la libre absolución incidiendo en que se trató de una situación que se malinterpretó. El abogado deslizó que podrían haber sido las suspicacias del padre las que podrían haber causado el error e incidió en numerosas contradicciones en el testimonio de la víctima.
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