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Condenado a otros tres años de internamiento al exnovio de Cloe por maltratarla durante la relación

La Fiscalía quiere que la nueva pena se sume a los ocho a los que fue condenado junto al otro asesino de la adolescente

El pupitre de Cloe en el hall del IES Playa Flamenca

El pupitre de Cloe en el hall del IES Playa Flamenca / Plataforma en Memoria de Cloe

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J. A. Martínez

J. A. Martínez

La justicia ha vuelto esta semana al caso de Cloe, la joven de 15 años asesinada en Orihuela Costa, con dos decisiones que mantienen abierto el futuro judicial del proceso. Por un lado, el exnovio de la menor ha sido condenado a otros tres años de internamiento en régimen cerrado en un centro de menores y cuatro más de libertad vigilada por los malos tratos que le infligió durante el año que duró la relación sentimental, según ha podido confirmar este diario en fuentes cercanas al caso. Por otro, la Audiencia Provincial de Alicante ha celebrado la vista del recurso contra la sentencia por el asesinato, interpuesto únicamente por el menor que colaboró en el crimen. La familia de Cloe ha ejercido la acusación a través del abogado Juan Carlos Fuentes.

La condena por malos tratos se apoya de forma decisiva en el análisis del teléfono móvil de Cloe, realizado por la Guardia Civil tras el asesinato. De ese examen emergió el retrato de una relación marcada por los celos extremos, el control constante, las humillaciones y las amenazas. Durante meses, el acusado revisó de manera sistemática el móvil de la menor, leía sus conversaciones, le exigía borrar contactos y la obligaba a desinstalar aplicaciones como Snapchat. Incluso llegó a instalar un sistema que le permitía conocer en todo momento dónde se encontraba. Los mensajes intervenidos reflejaban con crudeza ese clima de dominación, con advertencias constantes, amenazas explícitas y expresiones de control absoluto sobre su entorno social y sus relaciones personales.

El acusado, que ya cumple una condena de ocho años de internamiento y otros cinco de libertad vigilada por el crimen, ya ha notificado al juzgado que recurrirá esta nueva sentencia por violencia de género. A diferencia de lo ocurrido con la resolución del asesinato, que no impugnó, su defensa, la letrada Encarnación Obdulia Martínez, sí ha optado esta vez por acudir a la Audiencia Provincial, consciente de que esta nueva pena podría tener un impacto directo en el tiempo efectivo que permanezca privado de libertad. El exnovio admitió haber escrito los mensajes, pero trató de relativizar su contenido, señalando que no podían ser considerados como un maltrato.

El análisis del móvil reveló celos, control y amenazas constantes a la chica durante más de un año

En teoría, la nueva condena apenas tendría incidencia en la situación penitenciaria del acusado, que ya es mayor de 18 años. Con el asesinato, ya se le impuso la máxima pena prevista en la jurisdicción de menores, por lo que no cabría acumular las dos sentencias. Sin embargo, la Fiscalía va a solicitar que ambas condenas puedan sumarse al tratarse de hechos distintos. A su juicio, cuando se produjo el crimen, el delito de malos tratos ya estaba plenamente consumado. La fiscal entiende que, pese a haberse impuesto ya la pena máxima prevista por la Ley del Menor para el asesinato, la nueva condena puede añadirse, aunque desde el Ministerio Público se reconoce que se trata de una cuestión jurídica que se analizará cuando llegue el momento de ejecutar las sentencias.

El clima de control, amenzas y humillaciones quedó patente durante el juicio, donde los investigadores explicaron todo lo que encontraron en el terminal de la víctima. La agente de la Guardia Civil que examinó los chats explicó en el juicio que lo reflejado en el informe solo era la punta del iceberg de lo que contenía el terminal y que existían muchos más mensajes de contenido similar. En su análisis, la relación respondía al patrón clásico de la violencia de género, con una sucesión de episodios de celos, posesión, arrepentimiento y reconciliación dentro de una dinámica claramente tóxica. También subrayó que la joven empezó a ganar determinación cuando tomó la decisión de romper. En los meses previos al asesinato, los mensajes del acusado alternaban las amenazas con súplicas para que retomaran la relación.

Varios testigos señalaron que un día vieron a la joven con una uña rota, la única lesión que recordaban. El acusado aseguró que se produjo una noche en la que «estábamos jugando y haciendo el gilipollas». También atribuyó algunos mensajes a episodios de enfado y a que se estaba desintoxicando de las drogas.

En cuanto al sistema de localización, sostuvo que fue instalado «de forma voluntaria y consentida» por ambos y que el control era mutuo.

La Audiencia revisa el crimen

Mientras se tramita el recurso contra la nueva condena por malos tratos, la Audiencia Provincial ha celebrado esta misma semana la vista del recurso interpuesto contra la sentencia del asesinato. En este caso, la impugnación parte únicamente del menor que colaboró en el crimen, representado por los abogados Iván Rodríguez Lorente y Gregorio Gotusso Fantini. Su defensa dIscrepa que a este joven se le haya impuesto la misma pena que al exnovio de Cloe, al considerar que el principal reproche penal debería haber recaído sobre este último. Aunque ha reconocido su participación en los hechos, sostiene que actuó bajo la influencia del acusado principal y que este trató en todo momento de utilizarle para reducir su propia responsabilidad criminal.

El exnovio de la víctima, por su parte, no recurrió la condena por asesinato, que queda ahora pendiente únicamente del resultado del recurso presentado por el cómplice.

La decisión final marcará el horizonte penal del principal acusado, pero también fijará un precedente relevante sobre cómo la justicia aborda la acumulación de condenas en casos extremos de violencia de género entre menores.

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