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La Fiscalía de Alicante pide 10 años al acusado de pilotar una patera en la que murieron cinco de los 21 ocupantes

Los migrantes estuvieron 15 días a la deriva, bebiendo agua salada y orina, y el procesado culpa a un amigo que murió en el trayecto de ser el patrón

El acusado llega a la Audiencia de Alicante custodiado por la Policía. / PILAR CORTÉS

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Un ciudadano nigeriano acusado de ser el patrón de una patera que salió de Argelia con 21 personas y cinco de ellas ya habían muerto en la travesía cuando fue rescatada a 65 millas náuticas de Alicante se ha declarado inocente en el juicio celebrado este viernes en la Audiencia Provincial. El acusado ha culpado a un amigo, que fue uno de los cinco fallecidos en la travesía, de ser el patrón de la embarcación precaria. No obstante, dos testigos protegidos mantienen que ambos llevaron la patera y les identificaron en fotografías realizadas en la travesía que fueron aportadas por las víctimas a la Policía.

Los migrantes estuvieron unos quince días a la deriva y cuando fueron rescatados por la "Salvamar Fénix" de Salvamento Marítimo, con base en Xàbia, se encontraban deshidratados y en un delicado estado de salud. Cuatro de los cinco fallecidos fueron arrojados al mar durante la travesía y el cuerpo del quinto estaba en la patera cuando fueron rescatados los 16 migrantes supervivientes.

Petición de cárcel

La Fiscalía ha mantenido su petición inicial de diez años de prisión para el acusado por un delito contra los ciudadanos extranjeros y cuatro delitos de homicidio por imprudencia en concurso ideal con otro de lesiones por imprudencia grave. Por su parte, la defensa ha solicitado la libre absolución del procesado. La fiscal ha precisado que pese a morir cinco personas en la travesía se le acusa de cuatro homicidios porque el quinto fallecido se considera coautor de los hechos enjuiciados.

Según la acusación formulada por la Fiscalía, basada principalmente en el testimonio de dos de los tripulantes de la patera que declararon como testigos protegidos en el juzgado de guardia de Alicante, el acusado promovió de forma directa, con la intención de enriquecerse ilícitamente, la inmigración clandestina de personas desde Argelia hasta España.

En abril de 2025 se contactó con 19 personas de Somalia para traerlas en una patera a la península y las llevaron hasta un punto de la costa de Argel, donde iniciaron una travesía por la que pagaron unos 80.000 euros, unos 4.200 por personas.

No obstante, el inspector de la UCRIF de la Policía que dirigió las pesquisas ha precisado en el juicio que a los migrantes les cobraban entre 5.000 y 8.000 euros por un viaje que comienza en Somalia, continúa hasta Argelia -donde trabajan unos dos o tres años sin cobrar para saldar la deuda con la red de inmigración ilegal- y finalmente acaba en España.

La patera era una embarcación de seis metros de eslora con un motor fueraborda de 57 cv y fue pilotada por el acusado y un amigo, también de Nigeria y fallecido en la travesía, según la acusación pública. El procesado, pese a sus declaraciones iniciales tras ser detenido por la Policía, ha negado en el juicio que llegase a patronear la embarcación y ha señalado que fue su amigo el que llevaba la barca y él solo se sentó a su lado.

Sobrecarga

La travesía comenzó al amanecer del 24 de abril del pasado año y a bordo de la patera viajaban 21 personas, sobrepasando claramente la capacidad de transporte de la embarcación. Según la Fiscalía, la patera no contaba con ningún tipo de medida de seguridad a bordo, como kit de seguridad, señales de socorro o instrumentos de navegación que asegurasen de algún modo la orientación en alta mar.

Al poco de iniciar la ruta, cuando se encontraban a unas 65 millas de las costas españolas, el motor se averió y la embarcación quedó a la deriva bajo malas condiciones de la mar. Esta situación se prolongó durante 15 días y los tripulantes no contaban con agua ni comida suficientes. Tan solo tenían varios paquetes de dátiles y unas botellas de leche y agua, por lo que su situación fue empeorando con el paso de los días y algunos viajeros acabaron bebiendo agua salada de mar y varios murieron. Por contra, otros subsistieron ingiriendo su propia orina, en vez de agua salada.

Uno de los cinco fallecidos en la travesía fue precisamente un amigo del acusado, el cual se encargaba de orientar el trayecto del viaje, según el Ministerio Público. Tanto el cadáver esta persona como el de otras tres fueron arrojados al mar y días más tarde aparecieron tres cuerpos en aguas de Ibiza y Formentera.

La mañana del 8 de mayo un avión avistó la embarcación y la "Salvamar Fénix" de Salvamento Marítimo, con base en Xàbia, salió al rescate y localizó la patera a unas 65 millas de Alicante. A bordo se encontraban el ahora acusado y 15 varones de nacionalidad somalí, dos de ellos menores de edad. La mayoría presentaba un estado de salud precario, con signos de deshidratación, y tras ser trasladados al puerto de Alicante los 16 rescatados fueron atendidos y cuatro de ellos tuvieron que ser ingresados en el Hospital General.

El cadáver hallado en la patera fue identificado y la autopsia reveló que la causa de la muerte fue "un edema pulmonar secundario a hipoglucemia cetoacidosis y síndrome metabólico".

El patrón de la "Salvamar Fénix" de Salvamento Marítimo y otro miembro la tripulación han relatado en el juicio que la embarcación estaba en la deriva y los ocupantes "estaban muy mal, deshidratados y no podían ni caminar".

Por otro lado, un guardia civil ha declarado que aunque se baraja que los tres cadáveres hallados en aguas de Ibiza y Formentera correspondían a los fallecidos en la travesía de la patera, solo lograron identificar a uno por un testigo y porque su móvil estaba en la patera rescatada en Alicante.

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