La Fiscalía de Alicante pide ocho años de cárcel a Julio de España por abusos y trato degradante
El exdirigente popular, que seguía militando en el partido hasta conocer hace pocos días el escrito de acusación, habría cometido los hechos de los que le acusan dos pacientes como médico especialista en aparato digestivo en una clínica privada de Alicante

Julio de España, a la derecha de la imagen, se dispone a entrar al Palacio de Justicia para comparecer en el juzgado el pasado julio. / JOSE NAVARRO
La Fiscalía de Alicante pide penas que suman ocho años de prisión por agresión sexual y trato degradante para Julio de España, médico y expresidente de las Cortes Valencianas y de la Diputación Provincial de Alicante, entre otros cargos que ocupó durante su dilatada trayectoria política como dirigente del Partido Popular. De España, que ha pedido la baja provisional de militancia hace escasos días y siendo ya conocedor de que este medio publicaría la petición de penas del Ministerio Fiscal, trabaja como especialista en aparato digestivo en una clínica privada de Alicante y ha sido denunciado por dos mujeres sin relación entre sí que acudieron a su consulta para someterse a pruebas de intolerancia alimentaria. La causa se encuentra en la Audiencia Provincial, a la espera de juicio, que se celebrará en los próximos meses.
De España está acusado de dos delitos de trato degradante, por los que se piden dos años por cada uno, y otro de agresión sexual, por el que se reclaman cuatro años más, según el escrito de acusación al que ha tenido acceso este diario. También se solicitan cinco años de libertad vigilada y la inhabilitación para empleos con contacto con menores durante ese mismo periodo. Otras medidas reclamadas son una orden de alejamiento durante cinco años respecto a ambas mujeres, así como indemnizaciones de 6.520 y 2.200 euros, respectivamente. Asimismo, las dos denunciantes están personadas en esta causa como acusación particular.
Según el Ministerio Público, la primera víctima, enfermera y docente en la rama sanitaria de formación profesional, acudió al acusado por problemas digestivos que arrastraba desde hacía diez años. Durante la consulta, a la que acudió el 7 de agosto de 2023, el médico le pidió tumbarse en la camilla y, posteriormente, colocarse «a cuatro patas mirando a la pared, como si estuvieras castigada», una expresión que, para la acusación pública, se aleja de los protocolos médicos.
El escrito de acusación relata que, durante la exploración, le introdujo los dedos en el recto y palpó sus genitales sin justificación médica. La Fiscalía considera que estos hechos constituyen un delito de agresión sexual y otro de trato degradante. Como consecuencia, la mujer sufrió un trastorno de estrés postraumático agudo, que requirió tratamiento con psicoterapia y ansiolíticos durante dos meses.
El segundo caso se produjo dos años antes, el 2 de noviembre de 2021. La paciente, con problemas de colon irritable, acudió a la consulta para someterse a pruebas de intolerancia alimentaria. El médico le pidió igualmente ponerse a cuatro patas y realizó un tacto anal, acompañando la maniobra de comentarios con connotaciones sexuales. Antes de comenzar, aseguró: «Ponte a cuatro patas, que te voy a castigar». Según la denuncia, durante la exploración añadió: «El presidente ha dicho que los heterosexuales tenían que mantener relaciones sexuales anales porque era sano para las enfermedades».
En este segundo caso, la Fiscalía tipifica los hechos como un delito de trato degradante. La mujer presentó un cuadro de estrés agudo con síntomas de ansiedad leve que reaparecen ante situaciones que le recuerdan la experiencia.
La mujer, extrañada por lo ocurrido, envió un audio a una amiga contándole lo sucedido. Fue esta quien puso en contacto a ambas denunciantes cuando, dos años después, tuvo conocimiento del otro caso.
Situación humillante
La Fiscalía considera que para realizar un tacto anal se requiere una actitud ejemplar, dada la situación humillante y de indefensión del paciente, al que se le debe explicar el objetivo de la maniobra, indicarle cada movimiento y advertirle antes de finalizar la exploración. «El médico debe dirigirse al paciente por su nombre y debe obviar términos con connotaciones sexuales, apoyar a la paciente en sus emociones y ser cuidadoso en la exploración, comportamiento y actitud, extremos que el acusado no observó en los casos descritos», recoge el escrito.
El informe forense incorporado a la causa cuestiona tanto la necesidad como la forma en que se realizaron los tactos rectales, destacando que no se respetaron los protocolos profesionales de comunicación y respeto, lo que generó «humillación e indefensión» en ambas pacientes.
Por su parte, Julio de España ha venido defendiendo su inocencia en sus comparecencias en el Palacio de Justicia de Alicante y aseguró en su día a este diario que los hechos denunciados «son una falsedad». «No me había pasado nunca en 40 años. He visto a 14.000 enfermos desde el año 2013, cuando volví a ejercer como médico, y no he tenido problemas hasta ahora». Para defender su actuación, el expresidente de la Diputación aportó a la causa informes de especialistas que avalaban su modo de proceder. El juzgado acordó su procesamiento en julio del año pasado y remitió el caso a la Audiencia Provincial.
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