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Ciencias de la Tierra

La erosión de las rocas puede frenar el calentamiento global: así funciona la meteorización que captura CO₂

Un nuevo modelo científico muestra que esparcir polvo de rocas en suelos agrícolas podría retirar hasta una gigatonelada anual de dióxido de carbono hacia fin de siglo

La técnica mejora la fertilidad del suelo y ofrece beneficios a la agricultura, pero requiere inversión, regulación y adopción global para ser efectiva.

La técnica mejora la fertilidad del suelo y ofrece beneficios a la agricultura, pero requiere inversión, regulación y adopción global para ser efectiva. / Crédito: Universidad Cornell.

Pablo Javier Piacente / T21

La meteorización acelerada de rocas, una técnica que potencia la erosión química natural para absorber CO₂, podría convertirse en una herramienta clave contra el cambio climático. Un nuevo estudio estima que su aplicación masiva en tierras de cultivo ayudaría a reducir de forma considerable la concentración de gases de efecto invernadero, con efectos positivos adicionales para la productividad agrícola.

Los investigadores de la Universidad Cornell, en Estados Unidos, han descubierto que una mayor erosión de las rocas, utilizando polvo de roca para secuestrar carbono en el suelo, podría eliminar hasta una gigatonelada de CO₂ para el año 2100 si se adopta a nivel mundial. Así lo explican en un estudio publicado en la revista Communications Sustainability.

De esta manera, la meteorización acelerada de rocas, basada en la distribución de polvo de rocas silicatadas sobre suelos agrícolas para acelerar reacciones químicas que fijan CO₂, podría convertirse en una herramienta realmente útil para retirar dióxido de carbono de la atmósfera, con beneficios agronómicos complementarios que incrementarían su eficacia.

Erosión de las rocas y captura de dióxido de carbono

El trabajo de investigación combina modelos biogeoquímicos con patrones históricos de adopción tecnológica, para proyectar escenarios hasta 2100: los resultados muestran que esta técnica podría secuestrar entre 0,35 y 0,76 gigatoneladas de CO₂ al año para 2050, y entre 0,7 y 1,1 gigatoneladas anuales para 2100, en los distintos escenarios modelados.

Sin embargo, estas cifras dependen fuertemente de la velocidad y equidad en la adopción global, según aclaran los especialistas en una nota de prensa. Los autores incluyen trayectorias que van desde una implementación reducida o modesta hasta una adopción masiva y agresiva, y muestran que el impacto climático final está atado tanto a la biología del suelo como a factores sociales y económicos.

Aunque los países de altos ingresos podrían liderar la implantación inicial, las condiciones climáticas y edáficas del Sur Global, más cálidas y húmedas, favorecen una mayor eficiencia del proceso: naciones como India y Brasil podrían convertirse en los mayores contribuyentes al secuestro de carbono por meteorización para mediados de siglo.

Meteorización acelerada de rocas y beneficios para la agricultura

Frente a esta realidad, los investigadores subrayan la necesidad de concretar instancias de transferencia tecnológica, desarrollar mercados de carbono inclusivos y favorecer mecanismos que garanticen beneficios económicos a campesinos de pequeña escala, entre otros actores sociales.

Referencia

Scaling up enhanced rock weathering for equitable climate change mitigation. Ying Tu et al. Communications Sustainability (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s44458-026-00034-w

Además de su potencial como sumidero de carbono, la práctica ofrecería beneficios complementarios para la agricultura: la adición de calcio, magnesio y hierro puede mejorar la fertilidad, reducir la acidez del suelo y disminuir la dependencia de fertilizantes sintéticos, lo cual podría traducirse en mayores rendimientos y en ingresos directos para los productores.

Sin embargo, se requieren más ensayos de campo y evaluaciones de impactos locales para evitar efectos no deseados sobre la salud o la biodiversidad del suelo. Los científicos concluyen que la meteorización acelerada no es una panacea o una solución mágica: es solamente una de las alternativas de eliminación de carbono, que por supuesto deben acompañar una reducción drástica de emisiones contaminantes para poder concretar un cambio real.

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