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Ciencias de la Tierra / Biología

Los bosques tropicales pierden aves a un ritmo alarmante: ¿se avecina otra “primavera silenciosa”?

Diferentes estudios alertan de un declive masivo de aves incluso en selvas intactas, vinculado al aumento de temperaturas y sequías más intensas

Un saltarín de corona blanca es fotografiado en la selva amazónica, como parte de un estudio de 27 años para determinar por qué mueren aves longevas del sotobosque y cómo el aumento de la mortalidad puede estar relacionado con el cambio climático.

Un saltarín de corona blanca es fotografiado en la selva amazónica, como parte de un estudio de 27 años para determinar por qué mueren aves longevas del sotobosque y cómo el aumento de la mortalidad puede estar relacionado con el cambio climático. / Crédito: Stefano Spiteri Avilla.

Pablo Javier Piacente / T21

Los bosques tropicales están perdiendo la música que los acompañó por siempre: el canto de las aves. Investigaciones recientes apuntan a un patrón inquietante, con poblaciones de aves que disminuyen con fuerza incluso en áreas remotas y aparentemente intactas. Los científicos vinculan este fenómeno con temporadas secas más cálidas y prolongadas, que generan una caída drástica en la supervivencia de aves. Esto implica reducciones de hasta el 63 % en la tasa media de supervivencia, ante incrementos de temperatura de apenas 1 °C.

Durante décadas, los bosques tropicales fueron considerados pilares de biodiversidad, al estar supuestamente a salvo del colapso ecológico. Sin embargo, nuevas investigaciones que se detallan en un artículo publicado en la revista Science advierten que las aves están desapareciendo, incluso en áreas protegidas y en principio prístinas de la Amazonía y Centroamérica.

En 1962, la científica y escritora Rachel Carson publicó el libro "Primavera silenciosa", en el cual advertía sobre los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente, concretamente sobre las aves. Esta obra, que se transformó con el tiempo en un hito de la naciente preocupación por los efectos de la actividad humana sobre el ambiente, podría volver a cobrar actualidad: ahora, el silencio de las aves podría estar ligado al cambio climático.

Grandes descensos en el número de aves en áreas intactas de bosques tropicales

Por ejemplo, un seguimiento de 27 años liderado por científicos de la Universidad Tecnológica de Michigan, en Estados Unidos, demuestra que condiciones cada vez más cálidas y secas reducen notablemente la supervivencia de especies del sotobosque. Los resultados, publicados en 2025 en la revista Science Advances, reavivan la posibilidad de una nueva “primavera silenciosa”.

El fenómeno es especialmente peligroso porque estos descensos se registran en “refugios” que no han sido talados ni fragmentados, lo cual descarta como única causa la pérdida directa de hábitats. Los investigadores han documentado fuertes descensos de abundancia de aves en reservas protegidas de Panamá y estaciones de investigación del Amazonas, donde décadas de seguimiento muestran pérdidas comunitarias generalizadas.

En un estudio publicado en 2022 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un monitoreo de largo plazo en Panamá identificó reducciones masivas en muchas especies del sotobosque, alertando sobre una “crisis silenciosa” en ecosistemas que se creían estables.

Eventos climáticos extremos y menor disponibilidad de alimento

¿Por qué ocurren estas caídas en lugares supuestamente prístinos? Un aspecto clave es la cadena trófica: insectos y otros artrópodos, fuente primaria de alimento para muchas aves insectívoras, también están sufriendo bajo extremos climáticos. Una investigación publicada en 2022 en Global Change Biology muestra que eventos muy secos o muy húmedos reducen la biomasa de artrópodos, independientemente de la fenología de las hojas, algo que puede traducirse en menos alimento para las aves en los períodos críticos de reproducción.

Muchas de las especies afectadas son aves de vida larga y baja fecundidad, estrategias que las hacen vulnerables a pequeñas variaciones en la supervivencia de adultos y en el éxito reproductivo. Además, el estrés térmico y la desincronización entre el pico de presas y la época de cría dificultan la alimentación de polluelos, agravando las tendencias negativas observadas.

Aunque la magnitud y la extensión exactas de este fenómeno aún se discuten, las similitudes entre estudios independientes indican que la pérdida de aves en bosques tropicales no es una coincidencia local o un hecho aislado. Todo indica que conservar grandes áreas ya no basta, si los bosques dejan de ofrecer las condiciones microclimáticas necesarias debido al impacto global del cambio climático.

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