El voto del alumnado podría resultar decisivo en las próximas elecciones al Rectorado de la Universidad de Alicante (UA) a las que concurren los catedráticos Amparo Navarro y José Vicente Cabezuelo y que se celebrarán el próximo 3 de diciembre, aunque el voto anticipado ya ha arrancado. El colectivo del estudiantado no ha acudido tradicionalmente en masa a las urnas para elegir rector y por eso los dos aspirantes a suceder a Manuel Palomar están intentado movilizarles al máximo. Actos con ellos, uso de las redes sociales para transmitir sus mensajes y correos electrónicos masivos están a la orden del día esta campaña electoral.

En las elecciones al Rectorado el voto es ponderado. El colectivo del profesor doctor es el que más peso tiene, un 55%, seguido del alumnado, un 26%, y del personal de administración y servicios (PAS), que tiene un porcentaje del 12%. El 7% restante se divide entre el profesorado no doctor, los ayudantes y personal investigador en formación -un 3% cada uno- y los profesores asociados, eméritos y visitantes, con un 1%.

En las últimas elecciones sólo había un candidato, Palomar, que se presentó a la reelección, con lo que lógicamente la participación fue baja. Hay que remontarse al último «cara a cara», que se produjo en 2012 entre Palomar y el catedrático de Ingeniería Química Antonio Marcilla para ver los porcentajes de votaciones por colectivo. Y en ese caso, los alumnos que acudieron a las urnas fueron aproximadamente un 10%. Por su parte, el 87% de los profesores doctores depositaron su papeleta. Si como ocurrió en aquella ocasión el 70% respalda a un candidato -Palomar- la votación está prácticamente decidida, pero si las diferencias se acortan los estudiantes pueden inclinar la balanza. De ahí la importancia de movilizar al máximo de los 26.000 estudiantes que pueden ejercer su derecho. Una parte, los que forman parte de asociaciones de alumnos y delegaciones de facultades ya lo están, pero el reto es llegar al resto. Y también a los estudiantes de primer curso, entre los que muchos tampoco tienen claras las atribuciones del rector.

Entre los alumnos con los que ha podido hablar este periódico hay de todo, desde los que «pasan» por completo porque creen que sea elegido quien sea elegido no va a cambiar su día a día en el campus ni en sus estudios, hasta los que tienen clarísimo a quien apoyar y por qué. Otros admiten que se dejarán aconsejar por los alumnos que forman parte de alguna asociación o del Consejo de Estudiantes porque entienden que «están más metidos en todo esto y se enteran más de quien puede ser la mejor opción para los alumnos». Pero el número que finalmente acudirá a votar es imprevisible, entre otras cuestiones porque estas elecciones están también marcadas por la situación de pandemia. En general, los alumnos están más interesados por las cuestiones prácticas del día a día como si la biblioteca 24 horas volverá a abrir sin horarios o si pueden organizarse con la docencia dual para asistir a todas las clases, sean telemáticas o presenciales, que por los grandes objetivos de la institución de cara al futuro.

Otra cuestión importante que podría incidir en la participación es el modo de votación. Las elecciones están convocadas de manera presencial, pero tras la recomendación de Salud Pública de realizarlas de forma telemática se abre de nuevo la posibilidad de un cambio porque además la empresa que debía encargarse del proceso, que estaba en suspensión de pagos y por lo tanto no podía prestar el servicio con garantías, ha sido adquirida por una multinacional y formal y técnicamente se podría contratar por vía de urgencia. Otra cosa son los condicionantes jurídicos al haber arrancado ya el voto anticipado, cuestión que tendrían que dilucidar los servicios jurídicos de la UA. No es ni mucho menos una posibilidad remota. De hecho, los sindicatos se están planteando forzar la inclusión de este punto en el orden del día del próximo Consejo de Gobierno, para lo que necesitarían el apoyo de cinco miembros, y que se vuelva a votar esta cuestión.