Educación
Universidades de la provincia de Alicante en alerta por el uso de la IA en los exámenes
La UA aprueba un reglamento para expulsar de las pruebas y suspender al alumno en caso de fraude y la UMH ha planteado al ministerio el uso de inhibidores para móviles

Así ha sido el arranque del nuevo curso en la Universidad Miguel Hernández de Elche / Jose Navarro
Gafas que parecen de vista, pero que son capaces de hacer llamadas, grabar y conectarse a asistentes de inteligencia artificial (IA) para obtener las respuestas correctas, pinganillos y auriculares casi invisibles... las trampas para aprobar los exámenes con herramientas tecnológicas más sofisticadas han puesto en alerta a las universidades de la provincia, al igual que ocurre en el resto de España, porque cada vez es más difícil controlarlas. De hecho, la Universidad Miguel Hernández (UMH) ya ha planteado al Gobierno central la posibilidad de regular el uso de inhibidores de móviles durante las pruebas para tratar de poner freno a las argucias de ciertos estudiantes. Y es que con la IA ya se puede copiar sin la necesidad de tener el smartphone sobre la mesa.
Este curso, la Universidad de Alicante (UA) ha incorporado la Ley de Convivencia Universitaria (que ya prohíbe ese tipo de prácticas en todos los campus del país) a un reglamento de evaluación de los aprendizajes, que contempla la expulsión del alumno del lugar de la prueba, además de medidas disciplinarias si no se respetan los principios de autenticidad del ejercicio y privacidad.
En esa normativa, la UA deja clara la prohibición de teléfonos móviles o de cualquier otro dispositivo electrónico no autorizado por parte del profesorado. Así mismo, considera una «actuación fraudulenta» el uso no responsable de herramientas de inteligencia artificial y lo castiga con un cero en el examen y con un posible suspenso de toda la asignatura.
A nivel nacional, nueve de cada diez universitarios utiliza herramientas de IA y el el 35% lo hace de forma diaria, según el informe sobre Uso y percepción de la IA en el entorno universitario de la Fundación CYD. El 66% emplea esta tecnología para resolver dudas o problemas específicos, la mitad para investigación, análisis de datos o recopilación de información, y un 45% para la redacción de trabajos o correcciones. Las herramientas de consulta y conversación como Chat GPT o Gemini DeepSeek son las más empleadas por los estudiantes universitarios (81%), seguidas por otras que generan presentaciones o imágenes (47%) y que analizan datos (34%), según este mismo estudio.
La proliferación de la inteligencia artificial está llevando a las universidades a reducir los trabajos escritos y a aumentar las exposiciones orales para que el alumno demuestre que sepa de lo que está hablando, sin embargo, el mayor hándicap lo encuentran en los exámenes.
Nueve de cada diez universitarios usa la IA y un 45 % la emplea para redactar o para hacer correcciones

Una clase de IA generativa en el Máster de Profesorado de la UMH. / Áxel Álvarez
Contundencia
«En las universidades somos conscientes de que están surgiendo medios cada vez más sofisticados basados en inteligencia artificial. Por ello, debemos ser muy precavidos y vigilantes, identificando estos recursos para preservar el mérito, la igualdad de oportunidades y la integridad académica», afirma Raúl Ruiz Callado, vicerrector de Estudiantes de la UA.
El responsable académico aboga por actuar con «contundencia» frente a estos usos indebidos en los exámenes, que vigilan las instituciones académicas, pero que, tal y como matiza, se realizan por parte de una «minoría». Por ello, Ruiz Callado prefiere hablar de la «gran oportunidad de aprendizaje y mejora que ofrece la IA» y aboga por «no adoptar una visión apocalíptica frente al avance tecnológico».
Para prevenir estos «abusos», el vicerrector de Estudiantes pone en valor la colaboración estrecha con los estudiantes, a través de sus representantes y consejos. «No es justo que alguien obtenga ventajas sin esfuerzo», admite, además de poner el foco en que «las universidades tenemos que ser referentes en su uso responsable, fomentando la reflexión ética y el pensamiento crítico».
No es justo que alguien obtenga ventajas sin esfuerzo, las universidades tenemos que ser referentes en su uso responsable
Desde la UMH, su homónimo, José Juan López Espín, advierte de que detectar estas prácticas en los exámenes u oposiciones «es extremadamente complicado, ya que existen tecnologías muy discretas, de ahí haberle planteado en 2023 al anterior ministro de Universidades buscar soluciones técnicas para evitar que la IA nos arrolle, como la posibilidad de usar inhibidores de móviles que dejen inoperativas estas herramientas que pueden transmitir información sin tener el móvil a la vista».
Hay que buscar soluciones técnicas para evitar que la IA nos arrolle, controlar su uso en exámenes es complicado
En el caso de esa institución no existe una normativa específica para castigar el uso de la IA, sino que se regula a través de una legislación global para todas las universidades, con la que se puede suspender al alumno si realiza alguna actuación fraudulenta.
Respecto al respecto de trabajo que se hace en el aula, en la UA aseguran que apuestan por no llegar a la prohibición de estas herramientas, sino la incorporación razonada. «El profesorado puede aprovecharse del potencial de estas herramientas para preparar mejor sus clases, ofrecer mejores materiales… y lógicamente el alumnado también. Antes que prohibirlo, debemos adaptarnos al cambio», explica Francisco Torres, vicerrector de Estudios.
Las instituciones de la provincia reducen los trabajos escritos en pro de los orales para evaluar
Por ejemplo, ante los trabajos presentados (como los TFG y TFM), el responsable académico aboga por dar menos puntuación al trabajo escrito en sí mismo y más a la exposición o defensa (de hecho, hay alguna voz que sugiere que el trabajo no puntúe en absoluto, y la nota del TFG/M sea solo la del ejercicio de la defensa). Otra fórmula que señala Torres es pedir al alumnado que use la IA en sus actividades de evaluación continua, pero de forma crítica.
Por ejemplo, plantea solicitar que la IA desarrolle un proyecto y luego hacer un ejercicio crítico en el que el estudiante explique en qué aspectos ese proyecto puede ser mejorado. «Hay que recordar que desde hace años no se trabaja por contenidos, sino por competencias y resultados de aprendizaje. Si un estudiante adquiere esos resultados ayudado por la IA, o sin ella, en el fondo no es tan relevante, siempre que el alumno aprenda realmente», añade el vicerrector de la UA.
La reducción de tareas escritas y la apuesta por las exposiciones o orales también ha llegado a la Miguel Hernández para controlar el uso de la IA entre los estudiantes. Sin embargo, advierten de la dificultad de extender esta estrategia en los exámenes de asignaturas técnicas: «en Matemáticas o Ingeniería, por ejemplo, estas situaciones son especialmente difíciles de controlar. En la práctica, la detección de comportamientos sospechosos depende más de la observación directa y la atención del profesorado que de sistemas automáticos», añade José Juan López.
Reinventarse
Frente a los peligros que ha traído consigo la IA para el aprendizaje, las universidades de la provincia no dudan en que sus estudiantes tienen que saber cómo aprovechar su potencial porque lo está demandando el mercado laboral. Y para ello, están optando por diferentes vías: desde integrar la inteligencia artificial en las asignaturas, hasta, incluso, modificar los planes de estudio de las carreras, una fórmula que va mucho más lenta porque requiere la autorización de organismos como la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación).
Los campus cambian planes de estudio y asignaturas para adaptar la enseñanza al mercado laboral
En el caso de la UA, donde el grado y el máster en inteligencia artificial ya va por su tercer curso, se está trabajando para modificar el grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, con el fin de incluir una asignatura de Técnicas de investigación sociolaboral con IA y en el Grado en Traducción e Interpretación se quiere incorporar el uso de las herramientas de IA para los futuros profesionales.
En la UMH, en aquellos planes que actualmente se encuentran en proceso de revisión o adaptación, también se están introduciendo contenidos relacionados con la IA, incluso sustituyendo o actualizando asignaturas para dar cabida a estos nuevos conocimientos, como es el caso de Periodismo. Muchos profesores del ámbito de Informática y Tecnología ya están incluyendo la IA en el Máster de Profesorado y en otras titulaciones.
Una moda generalizada: preparar el temario con ChatGPT
La gran mayoría de las universidades ha detectado que los alumnos han incluido respuestas generadas por la IA en los exámenes. No es cosa solo de la provincia de Alicante. Así lo revela la Fundación CYD tras haber realizado dos encuestas a la que contestaron un centenar de instituciones académicas públicas y privadas españolas. Según el estudio «Uso y percepción de la IA en el entorno universitario», una parte considerable también observa que los estudiantes se han preparado el temario con la IA o el ChatGPT en vez de consultar la bibliografía, y opina que esta tecnología reemplaza la interacción con el profesor en la resolución de dudas. Solo una minoría de las universidades consultadas no ha identificado ningún uso de la IA en los estudiantes. Por otra parte, el trabajo arroja que menos de la mitad de las universidades ha cambiado su enfoque en la evaluación, optando por trabajos más prácticos y evaluaciones presenciales.
Ante los riesgos de la IA, una amplia mayoría de las universidades que han participado en la encuesta siente preocupación por los posibles plagios y por la dificultad de detectar el uso de esta tecnología por parte de los estudiantes. Otro de los peligros que la mayoría de las universidades señala es que la IA fomente un aprendizaje sesgado y reduzca el esfuerzo del alumnado. Además, la mayoría de las universidades analizadas emplean la IA para generar contenido y facilitar la investigación.
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